DICCIONARIO MÉDICO
Retinol
El retinol es la forma alcohólica de la vitamina A y el punto de partida del que el organismo obtiene sus otras dos formas activas. De él deriva el retinal, la molécula que hace posible la visión, y también el ácido retinoico, que gobierna la expresión de numerosos genes. Se encuentra ya formado en alimentos de origen animal; los carotenos de frutas y verduras, en cambio, son precursores que el cuerpo convierte previamente en retinol. En rigor, el retinol es uno de los tres compuestos con actividad de vitamina A que el organismo humano puede utilizar. Los otros dos son el retinal (o retinaldehído) y el ácido retinoico. Los tres comparten un mismo esqueleto químico, un anillo de beta-ionona unido a una cadena lateral de dobles enlaces, y se distinguen únicamente por el grupo del extremo de esa cadena: un grupo alcohol en el retinol, un aldehído en el retinal y, en el ácido retinoico, un grupo ácido. El nombre recoge esa condición. "Retinol" une "retina", el tejido ocular con el que la sustancia se asoció desde el principio, y el sufijo "-ol", el que la química orgánica reserva a los alcoholes, como en el etanol, el fenol o el colesterol. Cuando se habla de vitamina A "preformada" se hace referencia al retinol y a sus ésteres. Es la forma presente en los alimentos de origen animal (hígado, lácteos enteros, yema de huevo) y la que el cuerpo aprovecha sin transformaciones previas. Los vegetales no contienen retinol como tal, sino carotenos que funcionan como provitamina A. La posición del retinol en el metabolismo de la vitamina A es la de una encrucijada. Puede oxidarse a retinal mediante deshidrogenasas, y esa reacción funciona en los dos sentidos: el retinal también se reduce de nuevo a retinol según lo que el tejido necesite en cada momento. El paso siguiente no admite marcha atrás. Una vez que el retinal se oxida a ácido retinoico, la molécula no regresa. Es una vía de sentido único. Cada una de estas formas cumple un cometido distinto. El retinal se une a una proteína llamada opsina en los fotorreceptores de la retina y forma la rodopsina, el pigmento que permite ver con poca luz. El ácido retinoico sigue otro camino: entra en el núcleo de la célula, se acopla a receptores específicos y modula qué genes se activan o se silencian, con lo que interviene en la diferenciación de los epitelios y en el desarrollo embrionario. El retinol, que por sí mismo no ejerce ninguna de esas dos funciones, es la reserva flexible desde la que se abastecen ambas. El organismo no mantiene el retinol circulando libremente, porque es una molécula liposoluble y reactiva. Para guardarlo lo une a ácidos grasos y lo convierte en ésteres de retinilo, la forma de depósito. La mayor parte de esa reserva (entre el 70 y el 90 %) se acumula en el hígado, en unas células concretas que reciben el nombre de células estrelladas hepáticas o células de Ito. Cuando un tejido lo reclama, el hígado devuelve retinol a la sangre. En el torrente sanguíneo el retinol no viaja solo. Se acopla a una proteína transportadora del retinol (RBP) que, a su vez, se asocia a la transtiretina, un ensamblaje que impide que la molécula se pierda por el riñón. Medir la concentración de retinol en sangre es, de hecho, el modo habitual de estimar las reservas de vitamina A de una persona. Ese valor de laboratorio se refiere siempre al retinol, no a las demás formas. Conviene separar tres términos que a menudo se confunden. El retinol es una molécula concreta. "Retinoide" es la categoría química más amplia, la que agrupa al retinol, al retinal, al ácido retinoico y a decenas de derivados sintéticos que comparten su estructura. Los carotenos, por último, son pigmentos vegetales que el intestino puede escindir para fabricar retinol, motivo por el que se llaman provitamina A. Esa diferencia de origen tiene una consecuencia práctica al medir la vitamina A de los alimentos. Como el cuerpo aprovecha peor los carotenos que el retinol ya formado, desde 2001 se emplea una unidad que iguala rendimientos: el equivalente de actividad de retinol. Un microgramo de esa unidad corresponde a un microgramo de retinol, pero hacen falta del orden de doce microgramos de betacaroteno de la dieta para lograr el mismo efecto. Por eso una zanahoria y una porción de hígado no aportan lo mismo, aunque las tablas antiguas los expresaran con las mismas cifras. Buena parte de la notoriedad reciente del retinol procede de su aplicación sobre la piel. La lógica es la misma que rige dentro del organismo. Cuando el retinol se aplica por vía tópica, las células de la epidermis lo oxidan siguiendo la cadena ya descrita hasta convertirlo en ácido retinoico, que es la forma que de verdad actúa sobre el epitelio. El retinol funciona, por tanto, como precursor: la piel elabora a partir de él la molécula activa de manera gradual. Esa conversión escalonada explica que resulte más suave que el ácido retinoico aplicado de forma directa, y también que su efecto sea más lento. De la retina y de la química. La primera parte alude al tejido del ojo donde la vitamina A demostró ser indispensable para la visión; el sufijo "-ol" es el que la nomenclatura química reserva a los alcoholes. Retinol es, literalmente, el alcohol relacionado con la retina. No exactamente. "Vitamina A" es un nombre paraguas que engloba varias moléculas con la misma actividad: el retinol, el retinal, el ácido retinoico y los carotenos que sirven de precursores. El retinol es una de ellas, la que tiene forma de alcohol y actúa como reserva y punto de partida de las demás. En el habla corriente ambos términos se usan como sinónimos, y no es un error grave, pero en sentido estricto el retinol es una parte de la vitamina A, no toda ella. En el origen y en si el cuerpo tiene que transformarlo. El retinol llega ya formado desde alimentos de origen animal. El betacaroteno y otros carotenos proceden de vegetales y son solo precursores: el intestino ha de partirlos para obtener retinol, y lo hace con una eficiencia limitada. De ahí que haga falta del orden de doce veces más caroteno de la dieta que retinol para cubrir la misma necesidad. Porque son la misma familia con distinta intensidad. El ácido retinoico es la forma potente y de acción directa sobre el epitelio. El retinol es su precursor: la piel lo transforma poco a poco en ácido retinoico, así que actúa de manera más gradual. Esa conversión escalonada es la que lo hace más suave.Qué es el retinol
Del retinol al retinal y al ácido retinoico
Transporte y almacenamiento del retinol
Retinol, carotenos y retinoides
El retinol sobre la piel
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "retinol"?
¿Es lo mismo el retinol que la vitamina A?
¿En qué se distingue el retinol del caroteno?
¿Por qué el retinol se usa en cosmética y el ácido retinoico en la consulta médica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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