Herpes simple

"En los casos indicados es esencial comenzar con el tratamiento antiviral de manera precoz para evitar la cronificación de la infección por el virus del herpes".

DRA. PILAR GIL SÁNCHEZ
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE DERMATOLOGÍA

El herpes simple tipo 1 y 2 son los responsables de las infecciones más frecuentes (herpes de la piel, herpes labial y herpes genital).

Tienen la característica de que no son eliminados del organismo con facilidad una vez que la infección ha sido controlada.

Es decir, tienden a permanecer ocultos o en un estado de “adormecimiento” hasta que encuentran una situación propicia para volver a desarrollar la infección.

Las infecciones por herpes simple pueden generar cuadros muy molestos por la localización de las infecciones que producen así como por su capacidad de cronificarse, quedando el virus latente.

El dolor neuropático que provocan es de difícil tratamiento, se suelen indicar neurofármacos ya que los analgésicos normales son poco eficaces.

Además, se han relacionado con algunos tumores como por ejemplo, el herpes genital que guarda relación con el cáncer de cuello de útero, especialmente si se asocia a otras infecciones como el papiloma virus humano.

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¿Cuáles son los síntomas habituales?

El herpes cutáneo que aparece habitualmente siguiendo una determinada ramificación nerviosa en cara (principalmente en labios y alrededor de la nariz) o tórax, se manifiesta en forma de una erupción de vesículas dolorosas que evolucionan a costras, asociándose a manifestaciones de otra índole como fiebre malestar general, cansancio y un dolor neuropático (sordo, a veces eléctrico, y muy desasosegante).

La evolución de la infección se produce a lo largo de cinco a siete días, aunque las costras pueden permanecer hasta dos semanas.

Ese dolor neuropático persiste incluso después de haber revertido la infección en la piel, dando lugar a una serie de molestias de difícil tratamiento, indicando habitualmente la persistencia del virus en una forma latente dentro de células relacionadas con el sistema neurológico. Este tipo de infección recurre con frecuencia sobre todo en situaciones de estrés o inmunosupresión relativa (provocada por otras enfermedades).

En personas con una disminución grave de las defensas además este virus puede provocar infecciones cutáneas más generalizadas y peligrosas.

Por otro lado el herpes tipo 2 es capaz de producir infecciones genitales de transmisión sexual que con cierta frecuencia son acompañadas por otros microorganismos.

Además de estos cuadros, es un virus capaz de extenderse a otros órganos y sistemas, como el pulmón, hígado o el sistema nervioso central así como la córnea aunque casi siempre y al igual que ocurre con los cuadros más generalizados, en personas de riesgo como las comentadas.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

  • Sensación de picor o dolor en un territorio cutáneo.
  • Sensación de quemazón.
  • Vesículas.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que presente una herpes simple

¿Cómo se diagnostica?

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El diagnóstico del herpes simple se realiza principalmente por la clínica. En casos dudosos se puede confirmar mediante la realización de un cultivo virológico de las vesículas en la fase inicial de la enfermedad.

Como muchos virus resisten mucho las condiciones ambientales, transmitiéndose con facilidad sobre todo por contacto. De hecho están presentes en secreciones de personas infectadas provenientes especialmente de la piel y de la zona genital sobre todo cuando la infección está activa.

La causa del acantonamiento del virus en el nervio es desconocida, al igual que la predisposición de cada individuo a padecer la enfermedad.

¿Cómo lo tratamos?

El herpes simple es una infección que responde normalmente al uso de antivirales (aciclovir, valaciclovir o famciclovir).

Estos antivirales son más eficaces si se emplean de manera precoz y en una dosis suficiente.

Se indican cuando la infección tiene cierta importancia, es muy molesta o tiende a cronificarse, disminuyendo los síntomas y evitando recaídas.

¿Dónde lo tratamos?

EN NAVARRA Y MADRID

NUESTRO EQUIPO MÉDICO

Especialistas del Departamento de Dermatología

El Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra cuenta con una amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades dermatológicas.

Contamos con una amplia experiencia en tratamientos quirúrgicos de gran precisión, como la cirugía de Mohs. Este procedimiento precisa de personal altamente especializado. 

Disponemos de la última tecnología para el tratamiento dermoestético de las lesiones de la piel, con el objetivo de conseguir los mejores resultados para nuestros pacientes.

Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

¿Por qué en la Clínica?

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