DICCIONARIO MÉDICO
Vejiga neurógena
La vejiga neurógena es la alteración del control vesical que aparece cuando una lesión o una enfermedad del sistema nervioso interrumpe la comunicación entre el cerebro, la médula espinal y la vejiga. El fallo no está en el propio órgano, sino en las vías nerviosas que deberían coordinar su llenado y su vaciado. El adjetivo neurógeno califica aquello que se origina en el sistema nervioso, y la vejiga neurógena es, con diferencia, el ejemplo más citado de esa familia de trastornos. No se trata de una enfermedad de la vejiga en sí, sino de la consecuencia vesical de un daño situado en otra parte, ya sea el cerebro, la médula o los nervios periféricos que regulan la micción. Coordinar el llenado y el vaciado exige un circuito de mando jerárquico. Un centro protuberancial, en el tronco del encéfalo, coordina que el detrusor se contraiga justo cuando el esfínter uretral se relaja. Por debajo, en los segmentos sacros S2 a S4 de la médula, se encuentra el centro reflejo que ejecuta la orden. Cuando la lesión interrumpe la vía entre ambos niveles sin destruir el arco reflejo sacro, la vejiga se vacía de forma automática e involuntaria en cuanto se llena. Cuando la lesión afecta directamente al propio centro sacro o a los nervios que salen de él, el reflejo desaparece y la vejiga deja de contraerse. La terminología clásica, todavía muy usada en la práctica clínica, distingue dos grandes formas. La hiperreflexia vesical corresponde a lesiones por encima del centro sacro y se caracteriza por contracciones involuntarias del detrusor durante el llenado, demostrables mediante estudio urodinámico. La arreflexia vesical, en cambio, se asocia a lesiones del propio centro sacro o de sus raíces, y cursa con ausencia total de actividad contráctil. Con el tiempo, la International Continence Society sustituyó ambos términos por otros más descriptivos: hiperactividad del detrusor neurogénica en lugar de hiperreflexia, y detrusor acontráctil o hipoactivo en lugar de arreflexia. Con frecuencia, además, la hiperactividad del detrusor durante el llenado coexiste con una disinergia entre el detrusor y el esfínter externo, que se contrae quien debería relajarse. Esa combinación es la que más compromete a largo plazo a los riñones, porque mantiene presiones elevadas dentro de la vejiga durante buena parte del ciclo miccional. La lesión medular traumática y la esclerosis múltiple son las causas más habituales en el adulto joven. El accidente cerebrovascular y la enfermedad de Parkinson ganan peso a partir de la sexta década, aunque con un patrón distinto: en la fase aguda del ictus predomina la arreflexia, y solo después se instaura la hiperactividad del detrusor. En la infancia, la causa dominante es el mielomeningocele, la forma más grave de espina bífida; la disfunción vesical está presente en hasta el 98% de los niños que nacen con esta malformación. Un mismo hallazgo urodinámico, la hiperactividad del detrusor, aparece también en la vejiga hiperactiva no neurogénica; lo que falta ahí es la causa. No hay una lesión demostrable del sistema nervioso central o periférico que la explique. Esa distinción, aparentemente académica, tiene consecuencias prácticas: solo en la forma neurógena existe un riesgo real de deterioro renal si las presiones vesicales no se controlan. Porque neurógeno, construido sobre el sufijo español -geno, es la forma que recomiendan los lexicógrafos, frente a neurogénico, que reproduce la terminación inglesa -genic. Las dos circulan en la práctica clínica, pero solo la primera es genuinamente castellana. No necesariamente. Puede manifestarse también como retención, cuando el detrusor deja de contraerse, o como una combinación de ambas alteraciones según la fase del ciclo miccional que esté afectada. Sí, describen el mismo fenómeno. La primera es la denominación clásica de Krane y Siroky; la segunda, la terminología que consolidó después la International Continence Society y que hoy prefieren las guías clínicas. Hasta el 98%, según las series publicadas. Es, con diferencia, la causa pediátrica más frecuente de vejiga neurógena, muy por delante de cualquier otra malformación o lesión medular infantil.Qué es la vejiga neurógena
Clasificación
Causas más frecuentes
Diferenciación con la vejiga hiperactiva idiopática
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama neurógena y no neurogénica?
¿Toda vejiga neurógena provoca incontinencia?
¿Es lo mismo hiperreflexia vesical que hiperactividad del detrusor neurogénica?
¿Qué porcentaje de niños con mielomeningocele desarrolla disfunción vesical?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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