DICCIONARIO MÉDICO
Transcortina
La transcortina es la glucoproteína hepática que transporta el cortisol en la sangre, conocida también como globulina fijadora de corticosteroides o CBG. El nombre combina el prefijo trans-, del latín «al otro lado», con cortina, acortamiento de corticosteroide: literalmente, la proteína que traslada corticosteroides de un punto a otro del organismo. Lo acuñaron William Roy Slaunwhite Jr. y Avery A. Sandberg, del Roswell Park Memorial Institute de Buffalo (Nueva York), en un artículo publicado en The Journal of Clinical Investigation en febrero de 1959. Un año antes, William Daughaday había demostrado por electroforesis que una fracción concreta de las proteínas plasmáticas retenía el cortisol con especial avidez; Slaunwhite y Sandberg aislaron esa fracción y le dieron nombre propio. La nomenclatura moderna prefiere CBG, sigla del inglés corticosteroid-binding globulin. El gen que la codifica, SERPINA6, se localiza en el brazo largo del cromosoma 14 (14q32.13), en una región que agrupa varios genes de serpinas emparentados por duplicación evolutiva. «Transcortina» sigue empleándose en la literatura clínica en español, sobre todo en los informes de laboratorio, mientras que las publicaciones genéticas y bioquímicas recientes recurren casi siempre a CBG. La transcortina pertenece a la superfamilia de las serpinas, un grupo de proteínas cuyo nombre procede de su función típica: serine protease inhibitors, inhibidoras de proteasas de serina. La mayoría de sus parientes bloquean enzimas como la trombina o la elastasa mediante un mecanismo de trampa molecular. La transcortina conserva ese armazón estructural pero ha perdido la capacidad inhibidora; en su lugar, la evolución reutilizó el pliegue de la serpina para crear un bolsillo hidrofóbico capaz de alojar una molécula de esteroide con gran especificidad. Es una glucoproteína de cadena única, de algo más de 380 aminoácidos, muy modificada con cadenas de azúcares tras su síntesis en el hepatocito. Esa glucosilación no es un simple adorno molecular: como se detalla más adelante, protege parte de la proteína de la digestión enzimática y determina en qué condiciones se libera el cortisol que transporta. Según los datos recogidos por MedlinePlus Genetics, entre el 80 y el 90 % del cortisol circulante viaja unido a la transcortina, un 5 a 10 % permanece libre y biológicamente activo, y el resto se une de forma inespecífica a la albúmina. La transcortina posee un único sitio de unión de alta afinidad por molécula, en proporción 1:1, lo que la distingue de la albúmina, que fija esteroides con menor afinidad pero en cantidades mucho mayores. Además del cortisol, la transcortina transporta corticosterona, progesterona, desoxicorticosterona y algunos glucocorticoides sintéticos como la prednisolona, aunque con menor avidez. El mecanismo que explica cómo y dónde se libera el cortisol se describió en 1988: Pemberton y su equipo demostraron que la elastasa liberada por los neutrófilos activados corta un lazo expuesto de la molécula, el llamado bucle del centro reactivo, heredado de la maquinaria ancestral de las serpinas inhibidoras. Ese corte provoca un cambio de forma irreversible que reduce drásticamente la afinidad por el cortisol. El resultado práctico es una entrega dirigida: allí donde hay inflamación, la actividad elastásica de los neutrófilos libera cortisol justo en el tejido que lo necesita, en lugar de repartirlo de manera uniforme por todo el organismo. La concentración de transcortina no es constante. Los estrógenos elevan su síntesis hepática, razón por la que aumenta durante el embarazo, donde puede llegar a triplicarse, y con el uso de anticonceptivos con estrógenos. Ese incremento eleva el cortisol total medido en sangre sin que la fracción libre, la que realmente actúa sobre los tejidos, cambie en la misma proporción. Sí. Transcortina es el nombre clásico, acuñado en 1959; CBG es la sigla inglesa que ha ganado terreno en la bibliografía más reciente. Ambos designan idéntica molécula, codificada por el gen SERPINA6. William Roy Slaunwhite Jr. y Avery A. Sandberg, en el Roswell Park Memorial Institute de Buffalo, en un trabajo publicado en 1959 que dio nombre a la proteína que Daughaday había empezado a caracterizar el año anterior. No. Ambas transportan cortisol, pero de forma distinta: la transcortina lo hace con alta afinidad y en un único sitio de unión específico, mientras que la albúmina lo une de forma inespecífica, con menor afinidad y mayor capacidad total. Porque los estrógenos estimulan su producción en el hígado. El aumento, que puede triplicar los valores habituales, incrementa el cortisol total en sangre sin reflejar necesariamente un exceso de actividad glucocorticoide real.Qué es la transcortina
Una serpina que no inhibe proteasas
Transporte y liberación selectiva del cortisol
Preguntas frecuentes
¿Transcortina y CBG son la misma proteína?
¿Quién descubrió la transcortina y cuándo?
¿Es lo mismo que la albúmina que también transporta cortisol?
¿Por qué sube la transcortina en el embarazo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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