DICCIONARIO MÉDICO
Test de Wada
El test de Wada es un procedimiento neurológico que anestesia de forma transitoria un hemisferio cerebral, uno cada vez, para determinar en cuál de los dos reside el control del lenguaje y evaluar la memoria del hemisferio que queda activo. Se emplea sobre todo en la valoración previa a determinadas cirugías cerebrales, y debe su nombre al médico que lo ideó, el neurólogo japonés Juhn Wada. Como ocurre con el test de Rorschach, el nombre no procede del griego ni del latín, sino del apellido de su creador. Juhn Atsushi Wada nació en Japón en 1924 y se graduó en la Universidad Imperial de Hokkaido en 1946. El principio en el que se basa el test es sencillo de enunciar, aunque su ejecución exige un entorno hospitalario con capacidad de neurorradiología intervencionista: se introduce un catéter hasta la arteria carótida interna de un lado y se inyecta un barbitúrico de acción breve, lo que deja inactivo, durante unos minutos, el hemisferio cerebral irrigado por esa arteria. Mientras dura el efecto, el hemisferio contrario sigue funcionando con normalidad, de modo que cualquier tarea de lenguaje o de memoria que el paciente logre realizar en ese intervalo revela lo que ese hemisferio, y no el anestesiado, es capaz de sostener por sí solo. La idea nació de un problema clínico ajeno a la epilepsia. En el Japón de posguerra no existía todavía la especialidad de neurocirugía, y Wada, recién licenciado y al frente de un servicio de neurología, aprendió a operar leyendo los manuales que le enviaba su hermano mayor, Juro, cirujano en formación en Estados Unidos que años más tarde realizaría el primer trasplante de corazón de Japón. Con ese aprendizaje autodidacta llegó a practicar varios cientos de craneotomías. Preocupado por las secuelas de lenguaje que dejaba la terapia electroconvulsiva bilateral, probó primero a aplicar el electrochoque en un solo lado del cráneo, sin éxito, porque las crisis acababan generalizándose igualmente. El hallazgo decisivo llegó por otra vía. Wada atendió a un paciente con una herida de bala en la cabeza y crisis epilépticas focales que no remitían, y le inyectó amital sódico en la carótida izquierda con la esperanza de detenerlas. Las crisis cesaron, pero al despertar el paciente había perdido temporalmente la capacidad de hablar, prueba de que ese hemisferio era el dominante para el lenguaje. Wada publicó el método en japonés en 1949, en la revista Igaku to Seibutsugaku, y apenas tuvo repercusión. Solo tras marchar a Estados Unidos para ampliar su formación y visitar después, en 1954 y con una beca Rockefeller, el Instituto Neurológico de Montreal, ya en Canadá, dio a conocer la técnica a Wilder Penfield, Theodore Rasmussen y Herbert Jasper. Rasmussen la desarrolló hasta convertirla en un procedimiento seguro y sistemático, y ambos la publicaron juntos en inglés en 1960, en la revista Journal of Neurosurgery, lo que la dio a conocer al resto del mundo. Poco después, la neuropsicóloga Brenda Milner adaptó el test para explorar también la memoria, no solo el lenguaje. Sigue empleándose hoy, sobre todo en la valoración previa a la cirugía de la epilepsia resistente a los fármacos, en particular antes de una lobectomía temporal. La resonancia magnética funcional se ha ido abriendo paso como alternativa no invasiva para localizar el lenguaje, aunque su capacidad para predecir el riesgo de pérdida de memoria tras la cirugía todavía no iguala a la del test de Wada en los casos más complejos. El test de Wada no explora el hemisferio cerebral en su conjunto, sino la función concreta de cada uno por separado mientras el otro permanece anestesiado, algo muy distinto de una exploración anatómica de esa estructura. Tampoco debe confundirse con las pruebas que valoran una afasia ya instaurada: aquí no se examina un lenguaje dañado, sino que se busca, en una persona sin ese trastorno, qué hemisferio lo sostiene. Del apellido de su creador, el neurólogo japonés Juhn Wada, que lo desarrolló en el Japón de posguerra. Depende del protocolo de cada centro. Habitualmente se exploran los dos hemisferios en sesiones separadas, ya que el efecto del fármaco es transitorio y solo permite valorar uno a la vez. No lo ha sustituido del todo. La resonancia funcional gana terreno para localizar el lenguaje, pero el test de Wada conserva un papel propio en la valoración del riesgo de memoria antes de una cirugía compleja. Wada lo publicó en japonés en 1949, pero pasó casi inadvertido fuera de Japón. Solo tras darlo a conocer en Canadá, y publicarlo en inglés junto con Theodore Rasmussen en 1960, se extendió su uso a los centros de epilepsia de todo el mundo. No hay constancia de ello. Quien sí experimentó en carne propia los efectos del fármaco, según su propio relato, fue el primer paciente al que se lo aplicó, un joven con una herida de bala en la cabeza.Qué es el test de Wada
Origen del método
Vigencia y alternativas
Diferenciación con otros conceptos del diccionario
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre del test?
¿Qué hemisferio se anestesia primero?
¿Se sigue haciendo o lo ha sustituido la resonancia magnética?
¿Cuándo se publicó el método por primera vez?
¿El propio Wada sufrió alguna vez el procedimiento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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