DICCIONARIO MÉDICO
Sutura quirúrgica
La sutura quirúrgica es la técnica que aproxima los bordes de una herida o incisión mediante hilo, grapas u otros materiales para favorecer su cicatrización. Es uno de los procedimientos más antiguos de la cirugía, con variantes que van del punto manual tradicional a los sistemas mecánicos de grapado. El término procede del latín sutūra, derivado de sutum, supino del verbo suĕre, coser. Ya el médico romano Celso, entre los siglos I a. C. y I d. C., empleaba la palabra para describir la unión de los huesos del cráneo, y de ahí pasó al lenguaje quirúrgico para nombrar el cosido de los tejidos vivos. En sentido estricto, consiste en aproximar los bordes de una herida o una incisión con un material que los mantiene unidos el tiempo necesario para que el propio organismo complete la cicatrización. Detrás de la técnica hay un principio simple: reducir la distancia entre los bordes lesionados para que el tejido nuevo los una por sí mismo, con menos tensión y menos superficie expuesta. De eso depende, en buena medida, que la cicatriz final sea más o menos visible. La práctica es mucho más antigua que la palabra que la nombra. El cirujano indio Sushruta, hacia el siglo VI a. C., describió en su tratado Sushruta Samhita el uso de algodón, cuero, crin de caballo y tendones como hilo de sutura, además de un método hoy célebre para heridas intestinales: acercar los bordes y dejar que las mandíbulas de grandes hormigas los pinzaran, cortando después el cuerpo del insecto y dejando la cabeza como punto de cierre. Hacia el año 1000, el cirujano cordobés Abu al-Qasim al-Zahrawi, conocido en Occidente como Albucasis, propuso por primera vez cerrar heridas abdominales con hilo de sutura. Su obra en treinta volúmenes, traducida al latín en Toledo durante el siglo XII, difundió esta y otras técnicas quirúrgicas por toda Europa. Los materiales de sutura se agrupan, en primer lugar, según su origen. Los naturales, como la seda o el catgut (fabricado a partir de submucosa intestinal animal), fueron los únicos disponibles hasta bien entrado el siglo XX. Los sintéticos, desarrollados sobre todo a partir de la Primera Guerra Mundial, incluyen el ácido poliglicólico, la polidioxanona, el nylon y el polipropileno. Por la persistencia del material en el organismo se distingue, en segundo lugar, entre suturas absorbibles, que el cuerpo degrada progresivamente y no requieren retirada, y no absorbibles, que mantienen su estructura hasta que el profesional las retira o quedan de forma permanente en tejidos internos. Según su estructura, se habla además de monofilamento, un único hilo continuo, o multifilamento, varias hebras trenzadas entre sí; esta segunda variante sujeta mejor el nudo, aunque su superficie irregular facilita en teoría la adherencia bacteriana. Más allá del material, la sutura se define por la forma en que el hilo recorre la herida. Existen técnicas continuas, en las que un solo hilo cierra toda la longitud de la incisión, e interrumpidas, formadas por puntos independientes que se anudan y cortan uno a uno. Dentro de las continuas se distinguen variantes como la sutura serrada, en la que cada paso se entrelaza con el anterior para reforzar la resistencia a la tensión. A este repertorio manual se suma, desde comienzos del siglo XX, la sutura mecánica, que sustituye el hilo y la aguja por grapas metálicas aplicadas con un instrumento específico. Y en tejidos con requisitos propios, como los nervios periféricos, se recurre a técnicas particulares agrupadas bajo el término neurorrafia. No toda herida se cierra con hilo o grapas. Los adhesivos tisulares, a base de cianoacrilato o fibrina, sustituyen a la sutura en heridas superficiales de bordes limpios y poca tensión, con la ventaja de no requerir retirada posterior. Las tiras adhesivas cumplen una función parecida en cortes pequeños. Cuando la herida no puede cerrarse de forma primaria, por contaminación o por pérdida de tejido, se recurre a la cicatrización por segunda intención, dejando que los bordes se aproximen de manera espontánea. Del latín sutūra, derivado de suĕre, coser. El médico romano Celso ya usaba el término, entre los siglos I a. C. y I d. C., para las líneas de unión de los huesos craneales; su aplicación al cosido de heridas es posterior. No. La grapa pertenece a la sutura mecánica, una modalidad que prescinde del hilo y la aguja tradicionales. La absorbible se degrada dentro del organismo mediante hidrólisis o acción enzimática, por lo que no necesita retirada, y suele emplearse en tejidos internos que no requieren soporte prolongado. La no absorbible mantiene su estructura indefinidamente y, cuando se coloca en la piel, se retira una vez que la herida ha cicatrizado lo suficiente. Ambas existen en versión monofilamento y multifilamento, y la elección entre una y otra depende del tejido, la tensión esperada y el tiempo de cicatrización previsto para esa zona concreta. Hacia el año 1000, cuando el cirujano cordobés Albucasis lo propuso en su tratado Al-Tasrif, treinta volúmenes que Gerardo de Cremona tradujo al latín en Toledo durante el siglo XII. Depende de la técnica. Junto al cosido manual conviven sistemas mecánicos con grapas y, en el extremo opuesto, adhesivos que prescinden por completo de ambos elementos.Qué es la sutura quirúrgica
Reseña histórica
Materiales y clasificación
Técnicas y modalidades
Diferenciación con otros métodos de cierre
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra sutura?
¿Es lo mismo una sutura que una grapa quirúrgica?
¿Qué diferencia hay entre una sutura absorbible y una no absorbible?
¿Cuándo empezó a usarse hilo para cerrar heridas abdominales?
¿Todas las suturas se hacen con aguja e hilo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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