DICCIONARIO MÉDICO
Neurorrafia
La neurorrafia es la técnica microquirúrgica mediante la que se suturan los dos cabos de un nervio periférico seccionado, con el objetivo de restablecer la continuidad del tejido nervioso y permitir la regeneración de sus fibras. También se conoce como sutura nerviosa. El término combina dos raíces griegas. Neuro- remite a νεῦρον (neurón), voz que en el lenguaje científico designa el nervio o el sistema nervioso. El segundo elemento procede de ῥαφή (rhaphé), que significa costura o sutura y que aparece, con distintos prefijos, en otras técnicas quirúrgicas como la tenorrafia (sutura de un tendón) o la blefarorrafia (sutura de un párpado). Como sustantivo médico, neurorrafia se documenta desde 1893. Formalmente, designa la técnica mediante la que se aproximan y unen los dos cabos de un nervio periférico dividido. El procedimiento no restituye la función del nervio de forma inmediata: crea las condiciones anatómicas para que sus fibras, con el tiempo, vuelvan a crecer a través de la unión. Se conoce también como sutura nerviosa, término con el que comparte objeto pero no siempre extensión de contenido. A diferencia de las neuronas del cerebro y la médula espinal, las del sistema nervioso periférico conservan capacidad de regeneración una vez lesionadas. Tras la sección, el segmento distal al corte inicia un proceso de degradación progresiva conocido como degeneración walleriana, mientras que el cabo proximal, si dispone de un conducto continuo por el que avanzar, puede emitir nuevas prolongaciones y recorrer de nuevo el trayecto perdido. La sutura ofrece ese conducto. Cuanto mayor es la distancia entre los dos cabos, o cuanto más tiempo transcurre entre la lesión y la reparación, menor es la probabilidad de que la regeneración alcance su destino. De ahí que la anatomía del nervio (el número de fascículos, su disposición, la presencia o ausencia de tejido conectivo entre ellos) condicione tanto la técnica elegida como el resultado esperable. Se distinguen, principalmente, tres modalidades. La neurorrafia epineural sutura únicamente la capa más externa del nervio, el epineuro, sin manipular los fascículos internos; es la técnica más extendida por su sencillez relativa. La neurorrafia perineural o fascicular alinea y sutura cada fascículo de forma individual, un abordaje más preciso pero también más laborioso, reservado a los nervios de mayor calibre. Cuando la pérdida de sustancia impide aproximar los cabos sin tensión, se recurre a un injerto nervioso, casi siempre procedente de un nervio sensitivo de menor relevancia funcional, que actúa de puente biológico entre ambos extremos. Las primeras tentativas de injerto nervioso, a comienzos del siglo XX, se atribuyen al neurocirujano alemán Otfrid Foerster; poco después, Bielschowsky y Unger comprobaron experimentalmente la superioridad de los injertos procedentes del propio paciente frente a otros materiales. Herbert Seddon, ya a mediados de siglo, documentó buenos resultados con el trasplante de injertos autólogos, aunque la dificultad para obtener nervio donante sin sacrificar su función limitaba las indicaciones. En 1973, el cirujano austríaco Hanno Millesi sistematizó los principios de la reparación microquirúrgica de los nervios periféricos: magnificación óptica, instrumental de microcirugía e injerto fascicular cuando la sutura directa no es posible sin tensión. Sus trabajos, junto con los de Madjid Samii sobre el injerto fascicular, marcan el tránsito de la neurorrafia desde una técnica macroscópica hacia la microcirugía tal como se practica hoy. La neurorrafia se distingue de la neurólisis en el gesto quirúrgico y en la indicación: la neurólisis libera un nervio comprimido o atrapado por tejido cicatricial sin seccionarlo ni suturarlo, mientras que la neurorrafia interviene sobre un nervio ya dividido. También conviene no confundirla con la tenorrafia, que repara tendones, un tejido de propiedades mecánicas y capacidad de regeneración muy distintas a las del nervio. Ambas técnicas, neurorrafia y neurólisis, pueden combinarse en una misma intervención cuando la lesión afecta a distintos segmentos del mismo nervio. Del griego. Neuro- significa nervio; -rrafia procede de rhaphé, que significa costura. El término aparece documentado desde 1893 y comparte raíz con otras técnicas de sutura, como la tenorrafia o la blefarorrafia. No. La neurólisis libera un nervio atrapado sin cortarlo. La neurorrafia sutura un nervio que ya está seccionado. Como referencia general, se estima que un axón periférico crece a un ritmo aproximado de un milímetro al día una vez iniciada la regeneración, lo que sitúa la recuperación funcional en un plazo de meses en la mayoría de los nervios largos. La edad de la persona, el tiempo transcurrido hasta la reparación y la técnica empleada modifican sensiblemente ese cálculo.Qué es la neurorrafia
Fundamento: la capacidad de regeneración del nervio periférico
Clasificación de las técnicas
Antecedentes históricos
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra neurorrafia?
¿Es lo mismo que la neurólisis?
¿A qué ritmo se regenera un nervio tras una neurorrafia?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026