DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de las lágrimas de cocodrilo
El síndrome de las lágrimas de cocodrilo, o síndrome de Bogorad, es un trastorno poco frecuente en el que la masticación o el simple hecho de anticipar la comida provocan lagrimeo unilateral involuntario, como secuela de una regeneración anómala del nervio facial tras una parálisis periférica. El nombre popular alude a la vieja creencia de que los cocodrilos lloran mientras devoran a su presa. La expresión "lágrimas de cocodrilo" es muy anterior a la medicina. Procede de una leyenda medieval recogida ya en el siglo XIII por el fraile franciscano Bartolomé Anglicus en su enciclopedia De proprietatibus rerum, según la cual el cocodrilo llora sobre el hombre al que acaba de matar y devorar. El relato de viajes de Sir John Mandeville, en el siglo XIV, lo popularizó en el mundo de habla inglesa, y de ahí pasó a otras lenguas europeas hasta convertirse en sinónimo de falsedad emocional. El neuropatólogo ruso F. A. Bogorad fue quien trasladó la expresión a la clínica. Oppenheim había esbozado el cuadro en 1913, pero fue Bogorad quien lo describió con precisión en 1928, en un artículo ruso titulado literalmente "el síntoma de las lágrimas de cocodrilo". La denominación se difundió al año siguiente gracias a Kaminski, que publicó dos casos adicionales en una revista alemana de mayor alcance y dio crédito expreso al trabajo original de Bogorad. El nervio facial contiene, junto a sus fibras motoras, un contingente parasimpático que en condiciones normales se dirige a las glándulas salivales, responsable de la salivación que acompaña a la comida. Cuando este nervio se lesiona y después se regenera, como ocurre tras una parálisis facial periférica, una parte de esas fibras pregeniculadas se desvía por error hacia la glándula lagrimal en lugar de hacia las salivales. El resultado es que un estímulo pensado para producir saliva (el olor, el sabor o la simple masticación de un alimento) termina activando la secreción de lágrimas. Nada de esto ocurre de forma inmediata: el cuadro se instaura semanas o meses después de la parálisis facial, una vez que las fibras nerviosas han tenido tiempo de regenerarse por la vía equivocada. Según una serie clásica sobre complicaciones de la parálisis de Bell, es la segunda secuela más frecuente tras las sincinesias postparalíticas, con una incidencia próxima al 4 %, y suele ser la que aparece antes, en torno a las ocho semanas. La parálisis de Bell es su antecedente más habitual, aunque el mismo mecanismo de reinervación aberrante puede producirse tras un traumatismo del nervio facial, una cirugía del ángulo pontocerebeloso o un tumor que lo comprima, como un neurinoma del acústico. Conviene no confundirlo con el reflejo gustolagrimal fisiológico que cualquier persona experimenta al comer algo muy picante: ese lagrimeo es bilateral, se debe a la estimulación directa del trigémino y no guarda relación con ninguna lesión previa del nervio facial. Tampoco debe equipararse al fenómeno de Marcus-Gunn invertido, otra secuela de la regeneración aberrante del facial que se manifiesta de forma muy distinta: en ese caso es el párpado el que se cierra al masticar, no el ojo el que llora. Ambos comparten origen (una sincinesia tras el daño del nervio facial), pero afectan a fibras y músculos diferentes. No por tristeza. Sí segregan lágrimas mientras se alimentan, pero la explicación es anatómica: las glándulas que producen saliva y lágrimas están muy próximas entre sí, y la secreción de una activa parcialmente a la otra. Nada tiene que ver con la emoción que sugiere la leyenda. Oppenheim lo esbozó en 1913 y Bogorad lo describió con detalle en 1928, en una revista rusa de escasa difusión. La denominación que ha llegado hasta hoy se popularizó en 1929, cuando Kaminski publicó nuevos casos en una revista alemana citando expresamente el trabajo de Bogorad. No. Necesita que el nervio se haya regenerado, lo que suele tardar varias semanas. Es, de hecho, la complicación de aparición más temprana entre las que siguen a una parálisis facial, pero nunca coincide con el episodio agudo.Qué es el síndrome de las lágrimas de cocodrilo
Mecanismo
Contexto clínico
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Los cocodrilos lloran de verdad cuando comen?
¿Desde cuándo se conoce este síndrome en medicina?
¿Aparece justo después de la parálisis facial?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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