DICCIONARIO MÉDICO
Signo de Bonnet
El signo de Bonnet es el nombre de dos hallazgos clínicos completamente distintos: uno describe, en el fondo de ojo, la dilatación de una vena bajo un cruce arteriovenoso alterado por la hipertensión, y el otro es una maniobra de exploración que reproduce dolor ciático al añadir aducción y rotación interna a la cadera flexionada. Comparten apellido, no mecanismo ni especialidad. La coincidencia del nombre confunde más de lo que aclara. El apellido Bonnet aparece en la medicina francesa del siglo XIX ligado a más de un especialista, y las fuentes actuales no siempre citan al mismo. Del signo ortopédico sí existe un origen razonablemente documentado: se atribuye al cirujano Amédée Bonnet (1809-1858), del Hôtel-Dieu de Lyon, precursor de la cirugía articular francesa y autor de un extenso tratado sobre las enfermedades de las articulaciones publicado en 1845; la ciudad le dedicó una estatua en 1862, cuatro años después de su muerte. Del signo oftalmológico, en cambio, la bibliografía es menos precisa; algunos diccionarios antiguos lo atribuyen a un tal Paul Bonnet, mientras que las fuentes clínicas actuales lo citan sin apellido de pila, sencillamente como "signo de Bonnet". Conviene además una advertencia. No toda la literatura describe igual el hallazgo ocular: la mayoría de las fuentes lo definen como una dilatación venosa distal al cruce, pero algunos textos españoles lo describen como una bifurcación arterial en ángulo recto u omega, sin relación aparente con lo anterior. Aquí se sigue la definición más extendida en la literatura clínica reciente. En el fondo de ojo, arteriolas y vénulas comparten una misma vaina de tejido conjuntivo en cada punto de cruce. Cuando la hipertensión mantenida engruesa y endurece la pared arteriolar, esa arteriola comprime a la vénula contra la vaina común (la misma vaina que explica, de paso, por qué el mellado arteriovenoso es tan frecuente en estos puntos). El resultado es una especie de embalsamiento: la sangre se acumula justo por debajo del cruce y la vena se dilata en ese tramo, mientras que por encima conserva su calibre normal. Esa dilatación focal, distal al punto de compresión, es el signo de Bonnet propiamente dicho, y puede preceder a una oclusión de rama venosa retiniana si la compresión progresa. El hallazgo depende de la disposición anatómica del cruce. En el fondo de ojo normal, la arteriola pasa por delante de la vénula en aproximadamente el 70 % de los cruces; solo en esa configuración puede la arteriola esclerótica ejercer la compresión que da lugar al signo. No es la única alteración descrita en estos puntos de cruce: el signo de Salus recoge el cambio de ángulo del trayecto venoso, y el signo de Gunn, el estrechamiento focal de la vena, sin que ninguno de los dos tenga entrada propia en este diccionario. Para el cuadro completo de la enfermedad de fondo, con su clasificación por fases y sus demás signos fundoscópicos, existe una entrada específica sobre la retinopatía hipertensiva. La versión ortopédica se explora con el paciente en decúbito supino, la cadera y la rodilla flexionadas noventa grados. El explorador añade entonces, de forma pasiva, aducción y rotación interna del muslo. En la neuralgia ciática de origen radicular, ese movimiento reproduce o intensifica el dolor a lo largo del trayecto del nervio; la abducción, en cambio, no duele. Esa asimetría, aducción dolorosa frente a abducción indolora, fue la observación original de Bonnet sobre la ciática. Con la cadera ya flexionada, la misma combinación de aducción y rotación interna forzada ha sido reutilizada décadas después como maniobra de provocación del síndrome piriforme, donde se conoce habitualmente como test FAIR. Figura junto a otras pruebas del mismo propósito, como las maniobras de Freiberg, de Pace o de Beatty. Ninguna de ellas, incluida la de Bonnet, se sostiene bien de forma aislada: una revisión sistemática de 2010 sobre las características clínicas del síndrome piriforme encontró que la evidencia sobre estas maniobras de exploración procede casi por completo de series de casos, sin validación diagnóstica sólida. Distinto es el signo de Lasègue, que se explora con la rodilla extendida y eleva la pierna entera en lugar de trabajar sobre la cadera flexionada; ambos exploran el nervio ciático, pero mediante mecánicas distintas. El músculo implicado en la variante piriforme tiene también entrada propia en este diccionario. No hay certeza de que lo sea. La versión ortopédica se atribuye con bastante solidez a Amédée Bonnet, cirujano de Lyon. La versión oftalmológica circula en la literatura sin una autoría tan bien fijada, y algún diccionario antiguo la asigna a un Bonnet distinto, de apellido compuesto Paul-Bonnet. En torno al 70 % de los cruces arteriovenosos del fondo de ojo normal siguen esa disposición. Es la que permite, cuando la arteria se esclerosa, comprimir la vena y producir el signo de Bonnet. El signo de Lasègue se explora con la rodilla extendida, elevando toda la pierna hasta que aparece el dolor: valora sobre todo la tensión de las raíces lumbosacras. El signo de Bonnet parte de la cadera ya flexionada y añade aducción con rotación interna, un movimiento que carga específicamente sobre la región del músculo piriforme y la escotadura ciática. Son maniobras complementarias, no intercambiables. No de forma aislada. Ninguna maniobra de provocación, tomada sola, tiene la sensibilidad y especificidad suficientes para confirmar el diagnóstico; se interpreta junto a la historia clínica, la exploración neurológica completa y, cuando hace falta, las pruebas de imagen.Qué es el signo de Bonnet
El signo de Bonnet en la retinopatía hipertensiva
El signo de Bonnet en la exploración de la ciática
Preguntas frecuentes
¿Es el mismo médico el de los dos signos de Bonnet?
¿En qué porcentaje de las personas la arteria retiniana cruza por delante de la vena?
¿Qué diferencia hay entre el signo de Bonnet y el signo de Lasègue en la ciática?
¿Basta el signo de Bonnet para diagnosticar un síndrome piriforme?
Referencias
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