DICCIONARIO MÉDICO
Sala de operaciones
La sala de operaciones es el espacio quirúrgico donde se realizan las intervenciones que requieren anestesia y condiciones de asepsia controlada. En español recibe también el nombre de quirófano, una palabra con una historia curiosa: no existe en ningún otro idioma. Es la sala, dentro de un hospital o centro sanitario, acondicionada para practicar cirugías: dotada de mesa quirúrgica, iluminación específica, equipos de anestesia y monitorización, y un sistema de ventilación que mantiene el aire limpio de partículas y microorganismos. La Real Academia Española recoge quirófano simplemente como «sala acondicionada para realizar en ella operaciones quirúrgicas». La palabra «quirófano» no es un vocablo antiguo. La acuñó en 1892 el cirujano y ginecólogo Andrés del Busto y López, con motivo de la inauguración del entonces nuevo departamento quirúrgico del Hospital de San Carlos, en Madrid. La formó a partir de dos raíces griegas, χείρ (kheír, «mano») y φαίνειν (phaínein, «mostrar»), buscando un nombre que reflejara su idea original: una sala con un tabique de cristal desde el que los estudiantes podían presenciar la operación sin estar dentro de ella. El propio Del Busto explicó que quiso expresar «cirugía transparente». El experimento etimológico prosperó solo en español: en el resto de lenguas se sigue diciendo, literalmente, «sala de operaciones» (inglés operating room, francés salle d'opération, alemán Operationssaal). Hasta bien entrado el siglo XIX, la cirugía se practicaba en anfiteatros abiertos al público: el término inglés theatre, que todavía hoy designa la sala de operaciones en el Reino Unido, conserva esa memoria. Sin anestesia ni control de la infección, la rapidez del cirujano importaba más que la limpieza del entorno. El cambio decisivo llegó con Joseph Lister, quien publicó en 1867 en The Lancet su método antiséptico y comenzó a pulverizar ácido fénico sobre el campo quirúrgico y el instrumental. La sala dejó entonces de ser un escenario y empezó a diseñarse como un entorno controlado, cerrado al público y sometido a normas de limpieza. La antigua grada de espectadores fue perdiendo sentido a medida que la asepsia se imponía como condición del trabajo, un proceso que en España culminaría, ya en 1892, con la construcción del primer quirófano propiamente dicho. Un bloque quirúrgico moderno distingue habitualmente tres zonas según su nivel de exigencia higiénica: una periférica, de acceso relativamente libre; una intermedia, donde el personal se cambia y se lava; y la zona restringida, que incluye la propia sala de operaciones y exige indumentaria estéril. El aire de esta última se trata mediante sistemas de filtración de alta eficacia y, en los quirófanos de mayor exigencia (cirugía cardíaca, trasplantes, neurocirugía, implantes protésicos), mediante flujo de aire unidireccional sobre el campo operatorio. No todas las salas de operaciones son iguales. El quirófano convencional sirve a la cirugía general y a las distintas especialidades quirúrgicas. El quirófano híbrido incorpora de forma fija un equipo de imagen radiológica avanzada, lo que permite combinar en una misma sesión un procedimiento diagnóstico y su tratamiento quirúrgico, algo frecuente en cirugía vascular y cardíaca. Existen además salas más sencillas, propias de la cirugía ambulatoria, pensadas para procedimientos de menor complejidad tras los que el paciente vuelve a casa el mismo día. La sala de operaciones no debe confundirse con la sala de recuperación, situada fuera del área restringida y destinada a la vigilancia del paciente una vez terminada la cirugía, cuando ya ha salido del quirófano. Tampoco equivale a la UCI, reservada para pacientes críticos que requieren soporte vital prolongado, ni al antequirófano, el pequeño espacio de paso donde se completan las últimas comprobaciones antes de entrar en la sala propiamente dicha. El control de la infección dentro de la sala de operaciones (esterilización, barreras, indumentaria) constituye un cuerpo de técnicas con entidad propia, la cirugía aséptica, a la que conviene remitirse para profundizar en ese aspecto. Del griego χείρ (kheír, «mano») y φαίνειν (phaínein, «mostrar»). La acuñó en 1892 el médico español Andrés del Busto y López para nombrar una sala con un cristal que permitía a los estudiantes observar la cirugía sin estar dentro de ella. Es un neologismo exclusivamente español: ningún otro idioma adoptó el término. Sí, son sinónimos completos. «Sala de operaciones» es la expresión descriptiva y universal; «quirófano» es la voz específicamente española, acuñada más de un siglo después de que el concepto ya existiera. Una sala de operaciones que incorpora de forma permanente equipos de imagen (un arco radiológico o un angiógrafo, entre otros) integrados en la propia estructura de la sala. Permite realizar en una sola sesión, sin trasladar al paciente, un diagnóstico por imagen y el procedimiento quirúrgico o intervencionista que se derive de él. Porque conserva el nombre de los antiguos anfiteatros quirúrgicos del siglo XIX, cuando la cirugía se enseñaba ante un público de estudiantes sentados en gradas. La palabra sobrevivió al cambio radical del espacio que describe.Qué es la sala de operaciones
Desarrollo histórico
Estructura y clasificación
Diferenciación con espacios asociados
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «quirófano»?
¿Es lo mismo quirófano que sala de operaciones?
¿Qué es un quirófano híbrido?
¿Por qué en el Reino Unido se llama «theatre»?
Referencias
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