DICCIONARIO MÉDICO
Rinomanometría
La rinomanometría es la técnica de exploración funcional que mide de forma objetiva la resistencia que las fosas nasales oponen al paso del aire, calculada a partir de la relación entre la presión transnasal y el flujo aéreo durante la respiración. Se emplea en otorrinolaringología y en alergología para cuantificar el grado de obstrucción nasal, sustituyendo la valoración subjetiva del paciente por un dato numérico reproducible. El nombre se construye con tres piezas. Rino-, del griego ῥίς, ῥινός (rhís, rhinós), "nariz", es el mismo elemento que reconocemos en rinitis o rinoscopia; el Diccionario de la lengua española lo recoge como forma prefija con ese significado único. La segunda pieza remite al manómetro, neologismo que el matemático francés Pierre Varignon acuñó a comienzos del siglo XVIII combinando el griego μανός (manós), "raro" o "poco denso", con μέτρον (métron), "medida": el aparato nació para medir la presión de gases y vapores enrarecidos, no de líquidos densos. La tercera pieza repite, de nuevo, la idea de medición. El compuesto completo no aparece registrado en el Diccionario de la lengua española como entrada propia. Es un tecnicismo relativamente joven, nacido en la fisiología respiratoria del siglo XX junto con el propio método. La rinomanometría no mide el ancho de la fosa nasal, sino lo que cuesta respirar por ella. Cuantifica la resistencia que el aire encuentra a su paso registrando, de manera simultánea, la presión y el flujo durante varios ciclos de respiración. El principio es el mismo que rige cualquier conducto: cuanto mayor es la resistencia, mayor diferencia de presión hace falta para mantener un flujo determinado. La rinomanometría aplica esa relación a la nariz, expresándola como el cociente entre la presión transnasal (la diferencia entre la presión en la nasofaringe y en el exterior) y el flujo aéreo que la atraviesa. El resultado se expresa en pascales por centímetro cúbico por segundo (Pa/cm³/s), la unidad que el comité internacional de estandarización recomendó en 1984 para poder comparar resultados entre centros distintos. Durante la prueba, el aparato registra pares de valores de presión y flujo a lo largo de toda la respiración, no solo en un instante puntual. Con ellos traza una curva en un sistema de coordenadas (una especie de retrato de cómo respira esa nariz en concreto) y de ella extrae la resistencia, ya sea leyéndola en un punto de presión fijo (habitualmente 75 y 150 pascales) o mediante el método que ideó el otorrinolaringólogo sueco Per Broms en 1982, que toma como referencia el punto donde la curva cruza una circunferencia de radio 200. El primer intento de objetivar la respiración nasal se atribuye al fisiólogo holandés Hendrik Zwaardemaker, que en 1889 colocó un espejo frío bajo las narinas y observó el vaho que dejaba el aire espirado. Un método tosco, pero pionero. En 1895, el otorrinolaringólogo alemán Richard Kayser dio el siguiente paso al aplicar un concepto propiamente aerodinámico a la medición de la permeabilidad nasal, sentando las bases del enfoque que hoy llamamos rinomanometría. El salto a la descripción numérica llegó casi un siglo después. En 1982, Per Broms, Björn Jonson y Carl Johan Lamm publicaron en Acta Oto-Laryngologica un sistema para expresar la resistencia nasal mediante un único valor extraído de la curva presión-flujo, el método que lleva el nombre del primer autor. Dos años más tarde, el otorrinolaringólogo belga Paul Clement presentó el informe del comité que fijó la terminología y las unidades de medida que se emplean todavía hoy, y que además zanjó una disputa: descartó el término alternativo "rinorreomanometría", más descriptivo pero también más aparatoso, en favor del actual. No toda rinomanometría se realiza de la misma manera. La variante más extendida, la rinomanometría anterior activa, hace respirar al paciente con normalidad: una mascarilla facial o una oliva mide el flujo en una fosa mientras un sensor conectado a la fosa contraria registra la presión, y los papeles se intercambian para explorar el lado opuesto. Existe también una modalidad pasiva, mucho menos usada, en la que no es el propio paciente quien genera el aire: se insufla un flujo constante y conocido (habitualmente unos 250 cm³ por segundo) a través de una oliva y se mide la presión que ese flujo induce, prescindiendo así de la colaboración respiratoria del sujeto. Cuando la anatomía lo impide (un tabique perforado o una fosa completamente ocluida hacen inviable el método anterior) se recurre a la vía posterior: el paciente respira por ambas narinas dentro de una mascarilla conectada a un neumotacógrafo que mide el flujo, mientras un tubo alojado en la boca registra la presión a nivel de la nasofaringe. Es una técnica más lenta y laboriosa, pero evita deformar la ventana nasal y elimina el riesgo de fugas de aire alrededor de la máscara. La rinometría acústica se confunde con frecuencia con la rinomanometría, y ambas conviven en las mismas consultas de otorrinolaringología, pero miden cosas distintas. La rinomanometría es una prueba fisiológica: cuantifica cuánto cuesta respirar, un dato funcional que depende del estado de la mucosa en el momento de la prueba. La rinometría acústica, en cambio, es una prueba anatómica: emite un pulso sonoro hacia el interior de la nariz y, a partir del eco que produce cada estrechamiento, reconstruye el área transversal de la cavidad nasal punto por punto, sin que el paciente necesite respirar durante la medición. Esa independencia de la colaboración respiratoria la hace más rápida y aplicable en niños, aunque su reproducibilidad es algo menor que la de la rinomanometría en manos expertas. Existe todavía una tercera variante, poco frecuente, que añade un neumotacógrafo al rinomanómetro para registrar no solo la presión sino también el volumen de aire movido por minuto: se conoce como rinodebitomanometría y aporta un dato ventilatorio más concreto que la rinomanometría convencional. No. Es una prueba indolora y no invasiva: la oliva o la mascarilla se apoyan sobre la narina sin penetrar en ella, y toda la exploración consiste en respirar con normalidad durante unos minutos. Porque así lo fijó el comité internacional de estandarización en su informe de 1984, precisamente para que un valor obtenido en un centro pudiera compararse con otro medido en un hospital distinto sin necesidad de conversión. Antes de esa fecha, distintos autores empleaban milímetros de agua, centímetros de agua o unidades propias de cada aparato, lo que hacía casi imposible contrastar estudios de diferentes equipos. No: una mide función, la resistencia al paso del aire, y la otra mide anatomía, el área de la cavidad nasal. Se explica con más detalle en el apartado de diferenciación. No hay un único inventor. El primer intento data de 1889, de la mano de Hendrik Zwaardemaker; el enfoque aerodinámico que dio origen al nombre actual llegó en 1895 con Richard Kayser; y la forma de expresar el resultado que sigue empleándose hoy es obra de Per Broms y sus colaboradores, en 1982. Hicieron falta casi cien años de ajustes sucesivos para llegar a la versión estandarizada que se usa en la actualidad.Qué es la rinomanometría
Fundamento físico
Historia
Modalidades
Diferenciación con la rinometría acústica
Preguntas frecuentes
¿Duele la rinomanometría?
¿Por qué el resultado se da en pascales y no en otra unidad de presión?
¿Es lo mismo que la rinometría acústica?
¿Quién inventó el método?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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