DICCIONARIO MÉDICO
Recirculación
La recirculación es el retorno de células o de sangre ya procesada a un punto de un circuito corporal después de haber cumplido su función, en contraposición a un tránsito de sentido único. El diccionario reserva el término para dos procesos bien caracterizados y sin relación fisiológica entre sí: la recirculación linfocitaria, el desplazamiento continuo de los linfocitos entre la sangre y los órganos linfoides, y la recirculación del acceso vascular, la pérdida de eficacia que se produce en la hemodiálisis cuando una fracción de la sangre ya dializada vuelve a entrar en el circuito extracorpóreo. El término procede del prefijo latino re-, que indica repetición, y del verbo circulare, derivado de circulus (círculo). Circular describe el paso de algo a través de un circuito; recircular añade la idea de reiteración, del regreso al punto de partida tras completar el trayecto. No es una categoría nosológica única. Tampoco es una entidad clínica con criterios diagnósticos propios: es una etiqueta descriptiva que distintas disciplinas médicas aplican a fenómenos de naturaleza muy diferente. Otros procesos fisiológicos implican también un retorno cíclico de sustancias, aunque el uso médico habitual los nombra con un término distinto. La circulación enterohepática, por ejemplo, describe el reciclaje de los ácidos biliares entre el intestino y el hígado a través de la vena porta y comparte la misma lógica de circuito cerrado, pero cuenta con nombre y entrada propios en este diccionario. En inmunología, la recirculación designa el movimiento constante de los linfocitos entre la sangre, los órganos linfoides secundarios y de nuevo la sangre. Los linfocitos vírgenes abandonan la circulación en los ganglios linfáticos a través de unas vénulas especializadas y regresan al torrente sanguíneo por los vasos linfáticos eferentes y el conducto torácico, en un ciclo que se repite mientras la célula no encuentra su antígeno específico. Este mecanismo, sus protagonistas moleculares y su historia se desarrollan en la entrada dedicada a la recirculación linfocitaria. En nefrología, la recirculación tiene un significado distinto y mucho más técnico. Durante una sesión de hemodiálisis, la sangre sale del paciente por una aguja o una rama del catéter, atraviesa el dializador y regresa por otra vía a un punto cercano del mismo vaso. Cuando el flujo que extrae la bomba supera al flujo real disponible en la vena puncionada, parte de la sangre que acaba de salir del dializador es aspirada de nuevo por la aguja arterial antes de haberse mezclado con la circulación general. Eso es la recirculación del acceso vascular. Sus causas más frecuentes son la proximidad excesiva entre las dos agujas, un defecto técnico corregible, y la disfunción del propio acceso, sobre todo la estenosis venosa, la causa más difícil de anticipar porque no siempre da síntomas previos. También puede aparecer con el uso de catéteres venosos centrales, donde depende de la posición y el diseño de la punta, y se agrava si se invierten las líneas arterial y venosa. La consecuencia clínica es directa: parte de la sangre se dializa varias veces mientras otra fracción del volumen sanguíneo del paciente apenas llega al filtro. Porque la sangre que recircula ya ha pasado por el dializador y vuelve a filtrarse sin necesidad, la dosis de diálisis realmente administrada puede quedar por debajo de la prescrita aunque el tiempo y el flujo programados no hayan cambiado. Esa pérdida de eficacia se refleja en el parámetro que cuantifica la dosis de diálisis, conocido como Kt/V, que puede caer por debajo del objetivo sin que ningún otro dato de la sesión lo anticipe. Por eso los programas de vigilancia del acceso miden la recirculación de forma periódica, no solo cuando aparecen síntomas. La medición clásica se basa en la urea y compara tres muestras: una de la aguja arterial, otra de la venosa y una tercera de una vena periférica del brazo contrario. La variante con tres agujas tiende a sobrestimar el resultado, porque la urea de una vena periférica cualquiera suele ser algo más alta que la de la sangre que entra realmente en el acceso, incluso sin que exista recirculación; por eso se prefiere la técnica de dos agujas con el flujo de la bomba reducido de forma temporal. Los métodos más recientes, basados en dilución con ultrasonidos o en termodilución, evitan además la interferencia de la recirculación cardiopulmonar, un fenómeno distinto que también puede alterar las mediciones basadas en urea y que se describe en la entrada dedicada al rebote de urea. No. La circulación describe el paso de la sangre o de otra sustancia por un circuito; la recirculación añade que ese trayecto se repite, con un regreso al punto de partida tras completarlo. Porque la sangre que recircula ya ha pasado por el dializador y vuelve a filtrarse sin necesidad, mientras que otra parte de la sangre del paciente circula por el resto del cuerpo sin haber llegado siquiera al filtro. El resultado neto es que se depura menos volumen sanguíneo total del que indican el tiempo y el flujo prescritos, aunque el paciente permanezca conectado el tiempo previsto. La del acceso es un defecto local, ligado a la posición de las agujas o a la estenosis del vaso puncionado. La cardiopulmonar es un fenómeno distinto, relacionado con el tiempo que tarda la sangre ya dializada en atravesar el corazón y los pulmones antes de mezclarse con la sangre de los tejidos periféricos, y se aborda en la entrada sobre el rebote de urea. Comparten la misma lógica de retorno cíclico, pero no son el mismo proceso: afectan a sustancias y órganos distintos, y la literatura médica los designa por separado, recirculación para el tránsito de los linfocitos y circulación enterohepática para el reciclaje de los ácidos biliares.Qué es la recirculación
La recirculación linfocitaria
La recirculación del acceso vascular en la hemodiálisis
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo recirculación que circulación?
¿Por qué reduce la eficacia de la diálisis?
¿Qué diferencia hay entre la recirculación del acceso y la recirculación cardiopulmonar?
¿La recirculación linfocitaria ocurre también en la circulación enterohepática?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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