DICCIONARIO MÉDICO
Reabsorbible
Reabsorbible describe la capacidad de un material, una sustancia o un tejido para ser absorbido de nuevo por el organismo, ya sea porque el cuerpo retira algo que él mismo había producido, ya sea porque un dispositivo médico está diseñado para desaparecer una vez cumplida su función. El término procede del latín resorbere, formado por el prefijo re- (de vuelta, otra vez) y el verbo sorbere (sorber, chupar), la misma raíz de la que nace absorbere y, con ella, la palabra absorción. Al verbo resultante se le añadió el sufijo -bilis, que el español conserva como -ble o -ible y que indica aptitud para recibir la acción: lo legible puede leerse, lo soluble puede disolverse, lo reabsorbible puede volver a absorberse. En medicina, el adjetivo se aplica a dos realidades distintas. La más frecuente en la práctica clínica describe materiales fabricados para ser metabolizados por el cuerpo tras cumplir una función temporal: suturas, mallas, tornillos o placas de fijación ósea. La otra describe un proceso enteramente biológico, sin ningún material implantado de por medio, en el que el propio organismo recupera una sustancia o hace desaparecer un tejido que él mismo había generado. No son sinónimos exactos, aunque conviven bajo la misma palabra. Durante siglos, la única sutura reabsorbible disponible fue el catgut, fabricado con la serosa del intestino de ganado ovino o bovino y comercializado como tal desde 1869. Su degradación depende de la actividad enzimática de cada receptor, lo que la hace variable de un paciente a otro y explica buena parte de la reacción inflamatoria que suele generar. La primera alternativa sintética, una fibra de alcohol polivinílico, llegó en 1931, pero fue el ácido poliglicólico, desarrollado en la década de 1960 y comercializado a partir de 1970, el que desplazó de forma definitiva al material animal en la mayoría de los procedimientos. A diferencia del catgut, el ácido poliglicólico y los polímeros que lo siguieron se descomponen por hidrólisis: el agua rompe los enlaces de la cadena a un ritmo previsible, casi independiente de la respuesta inflamatoria del paciente. Esa misma lógica se aplica hoy a tornillos, placas y mallas de fijación ósea fabricados con polímeros reabsorbibles, pensados para sostener el hueso durante la consolidación de una fractura y desaparecer después sin necesidad de una segunda intervención para retirarlos. El catálogo completo de hilos de sutura, con sus tiempos de degradación y sus indicaciones según el tejido, se desarrolla en la entrada dedicada a la sutura absorbible. El diccionario de la Real Academia recoge un segundo sentido, puramente fisiológico, en el que no interviene ningún material extraño: el organismo reabsorbe una sustancia que él mismo ha producido y que ha quedado donde no debía. Es lo que ocurre con un hematoma que, si no se reabsorbe de forma espontánea, puede requerir una intervención para evacuarlo. El mecanismo no tiene aquí nada que ver con la hidrólisis de un polímero: son los macrófagos los que fagocitan los restos celulares y los componentes de la sangre extravasada, en un proceso que puede prolongarse días o semanas según el volumen y la localización. Conviene no confundir reabsorbible con biodegradable. Un material biodegradable se descompone por la acción de microorganismos, con independencia de si eso ocurre en un vertedero, en el mar o en el interior de un cuerpo vivo. Reabsorbible es más restrictivo, porque exige que sea un organismo vivo, en concreto, el que incorpore de nuevo ese material o esa sustancia a su propio metabolismo. Todo material reabsorbible es, en sentido amplio, biodegradable. Lo contrario no siempre es cierto. El adjetivo aparece también, en su forma negativa, en fisiología renal: un soluto no reabsorbible es aquel que el túbulo renal no recupera y que, por tanto, arrastra agua consigo y aumenta el volumen de orina. Ese mecanismo, y el resto de la maquinaria que devuelve a la sangre lo que el riñón filtra, se explica con más detalle en la entrada sobre la reabsorción tubular. Del latín resorbere, formado por re- y sorbere, chupar. El sufijo -ble añade la idea de capacidad: algo reabsorbible es, literalmente, algo que puede volver a ser absorbido. En la práctica clínica, los dos adjetivos se usan como sinónimos: ambos indican que el material desaparece sin necesidad de retirarlo. Formalmente, reabsorbible es el término más preciso, porque el prefijo re- subraya que el material acaba en un estado ya absorbido por el organismo, mientras que absorbible se limita a indicar que tiene esa capacidad. Depende del polímero. El ácido poliglicólico se reabsorbe en torno a los 90 días; la polidioxanona, pensada para conservar su resistencia mecánica más tiempo, tarda entre 180 y 190 días. El catgut simple, el más rápido de los materiales tradicionales, puede desaparecer en pocas semanas, aunque su ritmo varía de un paciente a otro por depender de la digestión enzimática y no de la simple entrada de agua. No necesariamente, aunque el proceso puede acompañarse de molestias leves o de febrícula mientras dura.Qué es reabsorbible
Los materiales reabsorbibles en cirugía
Un proceso que también ocurre sin ningún material implantado
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra reabsorbible?
¿Es lo mismo reabsorbible que absorbible?
¿Cuánto tarda el cuerpo en reabsorber un material implantado?
¿Duele que el cuerpo reabsorba un hematoma?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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