DICCIONARIO MÉDICO
Radiacion del injerto
La irradiación de un injerto es la exposición controlada del órgano trasplantado o de los tejidos linfáticos locales del receptor a una fuente de radiación, con el objetivo de modular la respuesta inmunitaria que provoca el rechazo. Todo injerto trasplantado entre individuos distintos es reconocido, en mayor o menor medida, como tejido ajeno por el sistema inmunitario del receptor, lo que puede desencadenar el rechazo. La irradiación es una de las herramientas históricas para frenar esa respuesta: al exponer el injerto o los ganglios y tejidos linfáticos próximos a dosis controladas de radiación, se reduce localmente la actividad de los linfocitos responsables del ataque inmunitario, sin necesidad de suprimir la inmunidad de todo el organismo. La primera experiencia documentada en humanos se remonta a 1958, en el Brigham Hospital de Boston, el mismo centro que cuatro años antes había realizado el primer trasplante renal con éxito entre gemelos idénticos. El equipo administró irradiación total a una joven que había perdido su único riñón y que recibió varios trasplantes de médula ósea de distintos donantes antes del trasplante renal definitivo. El injerto no fue rechazado, pero la paciente falleció poco después por complicaciones hemorrágicas. El resultado, agridulce, marcó sin embargo el inicio de la investigación sistemática sobre la irradiación como estrategia de inmunosupresión en trasplante. Durante los años siguientes, distintos grupos en Europa y Estados Unidos ensayaron variantes de la técnica en trasplante renal, con resultados desiguales y una incidencia notable de complicaciones. El desarrollo casi paralelo de fármacos inmunosupresores como la 6-mercaptopurina, que Roy Calne empezó a utilizar en 1959, y más tarde la azatioprina y los corticoides, desplazó a la irradiación como primera opción. La farmacología resultaba más manejable y permitía ajustar la dosis con mayor precisión que la radioterapia de la época. Conviene no confundir la irradiación de un injerto con otras dos técnicas relacionadas pero distintas. La irradiación corporal total expone todo el cuerpo del receptor a radiación, y se emplea sobre todo como parte del acondicionamiento previo al trasplante de médula ósea, para vaciar la médula del receptor antes de infundir las células del donante. La irradiación linfoide total, derivada de un tratamiento empleado en el linfoma de Hodgkin, se dirige de forma selectiva a los ganglios y órganos linfoides, sin irradiar el cuerpo entero, y se ha explorado como forma de inducir tolerancia inmunológica antes del trasplante. La irradiación de un injerto, en cambio, se dirige específicamente al órgano trasplantado o a los tejidos locales del receptor que lo rodean, y su indicación actual es más restringida: se reserva, según recoge el Manual MSD, para episodios de rechazo renal que no responden a los tratamientos habituales, como los corticoides o la globulina antitimocítica. Su uso es puntual, reservado a casos de rechazo renal resistentes a otras terapias. No es una estrategia de primera línea desde que se generalizaron los fármacos inmunosupresores modernos. No. La irradiación corporal total afecta a todo el organismo y se usa principalmente como preparación para el trasplante de médula ósea. La irradiación del injerto se limita al órgano trasplantado o a los tejidos que lo rodean. Porque los primeros ensayos mostraron una alta tasa de complicaciones, y porque la aparición de fármacos inmunosupresores en los años siguientes ofreció un control más preciso y menos agresivo de la respuesta inmunitaria.Qué es la irradiación de un injerto
Origen histórico
Frente a otras formas de irradiación en trasplante
Preguntas frecuentes
¿Se sigue utilizando hoy la irradiación de un injerto?
¿Es lo mismo que la irradiación corporal total?
¿Por qué se abandonó como estrategia principal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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