DICCIONARIO MÉDICO
Quemosis
La quemosis es el edema de la conjuntiva bulbar, la membrana mucosa que recubre la parte blanca del ojo. No constituye una enfermedad en sí misma, sino un signo clínico que acompaña a procesos tanto oculares como sistémicos. Se trata de la acumulación de líquido en el espesor de la conjuntiva, que se hincha y adquiere un aspecto translúcido y gelatinoso, a veces comparado con una ampolla. Afecta sobre todo a la conjuntiva bulbar, la porción que recubre la esclera; la conjuntiva palpebral o tarsal, más firmemente adherida al cartílago del párpado, apenas se edematiza con la misma intensidad. No es una enfermedad, sino un signo inespecífico de irritación ocular que puede aparecer en cuadros muy diversos, desde una alergia leve hasta una enfermedad sistémica. La palabra procede del griego χήμη (khḗmē), voz emparentada con el verbo χάσκω (khaskō, "entreabrirse", "boquear") que designaba una concha bivalva entreabierta, y del sufijo -osis, que en el vocabulario médico indica un proceso o estado patológico. La comparación alude al aspecto abombado y entreabierto que adopta la conjuntiva cuando se llena de líquido. Entre la conjuntiva bulbar y la cápsula de Tenon subyacente existe un espacio de sujeción laxa, recorrido por una red de vasos linfáticos en su capa más superficial y por vasos sanguíneos algo más profundos. Ese espacio virtual es el que se llena de líquido cuando se produce la quemosis. El mecanismo habitual combina dos fenómenos: un aumento de la permeabilidad de los capilares conjuntivales, que deja escapar exudado hacia el tejido, y una alteración del drenaje linfático local, que dificulta su reabsorción. Ambos procesos se retroalimentan. Cuanto más aumenta el edema, más se distiende el tejido conjuntival y más se compromete el drenaje linfático de la zona, lo que perpetúa la acumulación de líquido. Cuando la quemosis es intensa, el párpado puede dejar de cerrarse por completo sobre la superficie ocular. La mayoría de los casos de quemosis tienen un origen puramente ocular: reacciones alérgicas de la conjuntiva, conjuntivitis de causa infecciosa, traumatismos directos sobre el globo ocular, exposición a radiación o inflamación del contenido orbitario. La cirugía ocular, en particular la realizada sobre el párpado o la propia conjuntiva, es también una causa ocular frecuente por la manipulación del tejido y la alteración transitoria de sus canales linfáticos. En un grupo menor de casos, la quemosis responde a una causa extraocular o sistémica. La enfermedad de Graves-Basedow, con la congestión venosa orbitaria que la acompaña, es la más citada en la literatura oftalmológica. También se han descrito quemosis asociadas a fístulas arteriovenosas, tumores de la órbita, linfedema y triquinosis. Cuando la quemosis aparece sin una causa ocular evidente, especialmente si es bilateral, conviene descartar alguno de estos procesos generales. La quemosis afecta a la conjuntiva, la membrana que recubre el globo ocular, y se distingue del edema palpebral, en el que la hinchazón asienta en la piel y el tejido subcutáneo del párpado sin que la conjuntiva esté necesariamente afectada. Ambos pueden coexistir en el mismo proceso, pero no son la misma estructura. Tampoco debe confundirse con la proptosis, el desplazamiento hacia delante del globo ocular por un proceso que ocupa espacio dentro de la órbita. La quemosis es un fenómeno de superficie, limitado a la membrana conjuntival; la proptosis implica al propio globo ocular. En la enfermedad de Graves-Basedow, por ejemplo, ambos signos suelen presentarse juntos, pero corresponden a mecanismos distintos. Del griego χήμη (khḗmē), término emparentado con el verbo χάσκω, "entreabrirse" o "boquear", que se aplicaba a una concha bivalva entreabierta. La imagen describe bien el aspecto de la conjuntiva cuando se distiende por el líquido acumulado en su interior. No. Es un signo clínico, no una entidad independiente. Aparece como manifestación de otro proceso subyacente, de la misma manera que la fiebre no es una enfermedad sino la expresión de otra causa. Sí. Cuando el origen es local (un traumatismo, una alergia por contacto o una intervención quirúrgica en un ojo), la quemosis suele ser unilateral. Cuando responde a una causa sistémica, como la enfermedad de Graves-Basedow, tiende a afectar a ambos ojos, aunque no siempre de forma simétrica. No, aunque suelen presentarse juntos. El edema palpebral afecta a la piel del párpado; la quemosis afecta a la conjuntiva, la membrana que recubre el ojo. Se trata de dos estructuras distintas que pueden hincharse a la vez en un mismo proceso inflamatorio.Qué es la quemosis
Mecanismo
Clasificación según el origen
Diferenciación con otras tumefacciones periorbitarias
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra quemosis?
¿La quemosis es una enfermedad?
¿Puede afectar a un solo ojo?
¿Es lo mismo que el edema palpebral?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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