DICCIONARIO MÉDICO
Proteinosis lipoídica
La proteinosis lipoídica, también conocida como enfermedad de Urbach-Wiethe o hialinosis cutáneo-mucosa, es una genodermatosis hereditaria rara en la que se deposita material hialino en la piel, las mucosas y, en ocasiones, el sistema nervioso. La causan mutaciones que anulan la función del gen ECM1, y su primer signo suele ser un llanto ronco desde los primeros meses de vida. Se han descrito unos 300 casos en todo el mundo desde que Urbach y Wiethe la describieron formalmente en 1929. El adjetivo "lipoídica" no describe con precisión lo que ocurre en esta enfermedad, y conviene decirlo desde el principio. Según el Diccionario de la lengua española, "lipoideo" significa, dicho de una sustancia, que tiene aspecto de grasa: viene del griego λίπος (lípos, "grasa") y del sufijo -οειδής, "que tiene el aspecto de". El material que se acumula en esta genodermatosis recuerda a la grasa al microscopio (por eso recibió ese nombre a comienzos del siglo XX), pero los estudios posteriores no encontraron ninguna alteración real del metabolismo lipídico. Lo que sí hay es un depósito de material hialino, amorfo y homogéneo, compuesto sobre todo por proteínas de la matriz extracelular mal ensambladas. En 1908, el otorrinolaringólogo suizo Friedrich Siebenmann fue el primero en documentar un caso, aunque bajo otra denominación. La descripción que fijó la enfermedad como entidad propia llegó dos décadas más tarde: el dermatólogo Erich Urbach y el otorrinolaringólogo Camillo Wiethe la publicaron en 1929 con el nombre de lipoidosis cutis et mucosae, y de ambos tomó el nombre alternativo con el que hoy se la sigue conociendo. La enfermedad se hereda con un patrón autosómico recesivo y se debe a mutaciones de pérdida de función en el gen ECM1, situado en el cromosoma 1q21. Este gen codifica una glicoproteína, la proteína 1 de la matriz extracelular, que se une a numerosas proteínas estructurales de la piel y otros tejidos y que participa en la maduración de los queratinocitos. Cuando el gen deja de funcionar, la matriz extracelular pierde estabilidad, y esa inestabilidad parece llevar a las células vecinas a producir en exceso colágeno y otras sustancias que terminan formando los depósitos hialinos característicos. El mecanismo exacto por el que la ausencia de una proteína estructural desemboca en un depósito de material nuevo no está del todo aclarado; es una de las preguntas abiertas de esta enfermedad. Se han identificado más de 40 mutaciones distintas en el gen ECM1, y la mayoría se concentran en dos de sus diez exones. No existe, sin embargo, una correspondencia clara entre el tipo de mutación y la gravedad del cuadro: dos personas con la misma mutación pueden presentar afectaciones muy distintas, lo que sugiere la influencia de otros genes o de factores todavía no identificados. El principal diagnóstico diferencial histológico de la proteinosis lipoídica es la amiloidosis cutánea, producida por el depósito de amiloide: ambas forman depósitos de aspecto hialino en la dermis, y la distinción exige una tinción específica, el rojo Congo, que resulta positiva en la amiloidosis y negativa en la proteinosis lipoídica. Con la porfiria cutánea tarda y la protoporfiria eritropoyética, el parecido es clínico más que histológico: las tres cursan con fragilidad cutánea y cicatrices, pero las porfirias afectan sobre todo a zonas expuestas al sol y cursan con niveles anómalos de porfirinas, mientras que las lesiones de la proteinosis lipoídica aparecen también en zonas protegidas de la luz y en las mucosas, con un perfil bioquímico normal. Es una enfermedad extremadamente rara: la literatura médica recoge algo más de 300 casos documentados en todo el mundo. Afecta por igual a hombres y mujeres. Al tratarse de un trastorno autosómico recesivo, es frecuente que los progenitores de la persona afectada sean parientes entre sí, y se ha descrito una concentración especialmente alta de casos en la región de Namaqualand, en Sudáfrica, donde la mayoría de los pacientes comparte la misma mutación fundadora. Por un motivo puramente histórico. Cuando Urbach y Wiethe describieron la enfermedad en 1929, el material depositado en la piel les recordó, al microscopio, al aspecto de la grasa, y de ahí "lipoídico": que tiene apariencia de grasa, no que esté compuesto por ella. Los estudios bioquímicos posteriores descartaron cualquier alteración del metabolismo lipídico, pero el nombre, acuñado antes de conocerse el mecanismo real, se mantuvo. No. Se parecen al microscopio óptico convencional, hasta el punto de que la amiloidosis es su principal diagnóstico diferencial, pero una tinción especial (el rojo Congo) las distingue con facilidad, y el origen genético de cada una no tiene relación alguna: la proteinosis lipoídica es una enfermedad hereditaria con un gen identificado; la mayoría de las amiloidosis, no. Un tratamiento curativo, no. El curso suele ser crónico, lentamente progresivo y compatible con una esperanza de vida normal en la mayoría de los casos. El gen ECM1, situado en el cromosoma 1q21, que codifica la proteína 1 de la matriz extracelular. Se identificó como responsable de la enfermedad en 2002, más de setenta años después de la primera descripción clínica de Urbach y Wiethe.Qué es la proteinosis lipoídica
El mecanismo: un fallo en la matriz extracelular
Diferenciación con otros depósitos hialinos
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "lipoídica" si no es un trastorno de las grasas?
¿Es lo mismo que la amiloidosis cutánea?
¿Se cura?
¿Qué gen está implicado?
Referencias
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