DICCIONARIO MÉDICO
Proteinorraquia
La proteinorraquia es la concentración de proteínas en el líquido cefalorraquídeo (LCR). Su valor normal, muy inferior al de la sangre, cambia según el punto exacto de la punción y se interpreta siempre junto con la glucorraquia y el recuento de células del mismo líquido. El segundo elemento del término, "-rraquia", procede del griego ῥάχις (rhákhis), que designa la columna vertebral o el raquis. Comparte esa terminación con la glucorraquia, la concentración de glucosa en el mismo líquido, aunque en la práctica clínica el nombre se aplica al LCR en su conjunto, tanto craneal como espinal, y no solo a la porción que baña la médula. A diferencia de otras proteínas del organismo, las del LCR no se fabrican en su mayor parte de forma local. Proceden del plasma y llegan al espacio subaracnoideo por difusión a través de la barrera hematoencefálica y del epitelio de los plexos coroideos. La albúmina, precisamente por no sintetizarse en el sistema nervioso, es la fracción predominante, igual que ocurre en el suero. El paso de proteínas desde la sangre al LCR está restringido por el tamaño molecular. Las moléculas grandes cruzan con mucha más dificultad que las pequeñas: en equilibrio, la diferencia de concentración entre sangre y LCR llega a ser de 3.000 a 1 para la inmunoglobulina M, de 500 a 1 para la inmunoglobulina G y de solo 200 a 1 para la albúmina. Cuanto mayor la molécula, más la frena la barrera. Esa restricción, sumada al recorrido del líquido, explica por qué el valor normal no es uniforme. En el LCR ventricular, recién formado, la proteinorraquia se sitúa entre 5 y 15 mg/dL; en el cisternal, entre 15 y 25 mg/dL; y en el lumbar, el punto de punción habitual, entre 15 y 45 mg/dL (algunas fuentes elevan este último límite hasta 60 mg/dL). El líquido va sumando proteína por difusión a medida que fluye por el espacio subaracnoideo, de modo que cuanto más lejos de los ventrículos se recoge la muestra, más alta resulta la cifra basal. Un aumento puede deberse, en términos generales, a tres mecanismos: mayor permeabilidad de la barrera por inflamación o infección, obstrucción del flujo normal del líquido, o contaminación con sangre durante la propia punción. La meningitis bacteriana la eleva de forma marcada, casi siempre por encima de 100 mg/dL; las meningitis víricas la alteran de manera más discreta. Un patrón con nombre propio es la disociación albuminocitológica del síndrome de Guillain-Barré: la proteinorraquia sube, con frecuencia por encima de 45 mg/dL, mientras el recuento de células permanece prácticamente normal. Se detecta en poco más de la mitad de los pacientes durante los primeros días y en la mayoría a partir de la primera semana de evolución, lo que limita su utilidad si la punción se realiza demasiado pronto. Cuando un tumor o un absceso bloquean por completo la circulación del líquido a nivel medular, el LCR obtenido por debajo del bloqueo puede alcanzar cifras extremas, con aspecto amarillento y tendencia a coagular. El médico francés Georges Froin describió el hallazgo en 1903, y fue el neurólogo alemán Max Nonne quien, en 1910, lo relacionó de forma explícita con la elevación de proteínas, dando forma a lo que hoy se conoce como síndrome de Froin. Es un hallazgo bastante menos frecuente que la elevación. Aparece tras una fuga de LCR, tras punciones lumbares repetidas en poco tiempo, o en la intoxicación acuosa aguda. Se describe también, con menor frecuencia, en la estenosis del acueducto y en la hipertensión intracraneal idiopática. La proteinorraquia rara vez se lee de forma aislada. Forma parte, junto con la glucorraquia y el recuento celular, del estudio citoquímico habitual del LCR, y su combinación con esos otros valores orienta el diagnóstico mucho mejor que cualquiera de ellos por separado. En algunos laboratorios, cuando existe sospecha de esclerosis múltiple u otro proceso desmielinizante, se añade el estudio electroforético de las proteínas del propio LCR para detectar bandas oligoclonales, un análisis cualitativo distinto de la simple medición de la proteinorraquia total. Porque el líquido va sumando proteína a medida que recorre el espacio subaracnoideo desde los ventrículos hasta la zona lumbar. Cuanto más largo el trayecto, más tiempo de contacto y más proteína incorporada por difusión desde la sangre. Sí, aunque es mucho menos frecuente que su elevación. Ocurre sobre todo tras una fuga de líquido cefalorraquídeo o después de punciones lumbares repetidas en poco tiempo. Es el hallazgo de una proteinorraquia elevada con un número de células normal en el LCR. Se considera un rasgo característico del síndrome de Guillain-Barré, mencionado ya en el informe original de Guillain, Barré y Strohl de 1916, aunque no está presente en todos los pacientes ni desde el primer día de la enfermedad. No. La proteinorraquia es una cifra única, el total de proteína disuelta en el líquido. Las bandas oligoclonales son el resultado de un estudio distinto, cualitativo, que separa esas proteínas mediante electroforesis para detectar patrones de producción anómala de inmunoglobulinas dentro del propio sistema nervioso central.Qué es la proteinorraquia
Barrera sangre-LCR y el gradiente de concentración
Elevación de la proteinorraquia
Descenso de la proteinorraquia
Con qué otros parámetros se interpreta
Preguntas frecuentes
¿Por qué cambia el valor normal según el punto de punción?
¿Puede la proteinorraquia estar disminuida?
¿Qué es la disociación albuminocitológica?
¿Es lo mismo medir la proteinorraquia que estudiar las bandas oligoclonales?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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