DICCIONARIO MÉDICO
Glucorraquia
La glucorraquia es la concentración de glucosa en el líquido cefalorraquídeo (LCR). En condiciones normales, su valor equivale aproximadamente a dos tercios de la glucemia simultánea (50-80 mg/dL) y se determina mediante el análisis bioquímico de una muestra obtenida por punción lumbar. El término procede del griego γλυκύς (glykýs, "dulce") y ῥάχις (rhákhis, "columna vertebral, raquis"), de modo que su significado literal es "dulzura del raquis", en referencia a la presencia de azúcar en el líquido que circula por el canal raquídeo. Su uso en la literatura médica en español sigue el mismo patrón de formación que proteinorraquia (proteínas en el LCR) o celularraquia (células en el LCR), donde el segundo componente indica siempre el compartimento raquídeo. La glucosa presente en el LCR no se produce localmente, sino que llega desde la sangre atravesando la barrera hematoencefálica. El transporte lo efectúa principalmente el transportador GLUT1, una proteína de la familia de los transportadores facilitados de glucosa que se expresa en las células endoteliales de los capilares cerebrales. El paso es bidireccional pero neto hacia el interior, y la velocidad depende del gradiente de concentración entre plasma y LCR. Una vez en el espacio subaracnoideo, la glucosa queda disponible como sustrato energético para las neuronas y la glía. No existe un rango absoluto independiente de la glucemia plasmática. La cifra de glucorraquia se interpreta siempre en relación con la glucemia obtenida en las dos a cuatro horas previas a la recogida de la muestra. Se considera normal un cociente glucosa LCR/glucosa plasma igual o superior a 0,6. Cuando ese cociente cae por debajo de 0,31, se habla de hipoglucorraquia franca. En términos absolutos, una glucorraquia inferior a 40 mg/dL suele considerarse patológica en el adulto, aunque la referencia al cociente resulta más fiable porque descarta el efecto de una glucemia plasmática anormalmente alta o baja. Conviene tener en cuenta que la relación entre glucemia y glucorraquia no es lineal en todos los rangos. Con glucemias muy elevadas (por encima de 300-400 mg/dL), la glucorraquia tiende a estabilizarse y rara vez supera los 300 mg/dL, lo que indica una capacidad de transporte saturable a través de la barrera. Un descenso de la glucosa en el LCR puede obedecer a tres mecanismos generales: consumo acelerado por microorganismos o células inflamatorias, alteración del transporte a través de la barrera hematoencefálica, o incremento del metabolismo anaerobio del tejido nervioso. En la práctica, la causa más frecuente es la infección bacteriana de las meninges, donde los propios patógenos metabolizan la glucosa a gran velocidad. Las infecciones fúngicas y la meningitis tuberculosa producen un efecto semejante, aunque con un curso más insidioso. Fuera del ámbito infeccioso, la carcinomatosis meníngea (infiltración de las meninges por células tumorales) y la hemorragia subaracnoidea pueden reducir la glucorraquia. Existe, además, un cuadro genético poco frecuente pero relevante: el síndrome por deficiencia del transportador GLUT1, causado por mutaciones en el gen SLC2A1, en el que la glucorraquia se encuentra baja de forma persistente pese a una glucemia normal. Los pacientes afectados presentan epilepsia de inicio infantil, retraso del neurodesarrollo y microcefalia adquirida. La glucorraquia no se analiza aisladamente. Cuando se practica una punción lumbar, el laboratorio mide de forma simultánea la proteinorraquia, el recuento y tipo de células (pleocitosis), y la concentración de lactato, entre otros parámetros. La combinación de una glucorraquia baja con una proteinorraquia alta y una pleocitosis de predominio polimorfonuclear orienta con fuerza hacia una infección bacteriana, mientras que una glucorraquia normal con pleocitosis de predominio linfocitario sugiere más bien un proceso viral. Porque la glucosa del LCR procede de la sangre y su concentración depende directamente de la glucemia del paciente en el momento de la extracción. Una persona con hiperglucemia grave puede tener una glucorraquia de 80 mg/dL que, en términos absolutos, parece normal, pero que en proporción a su glucemia plasmática resulta anormalmente baja. El cociente elimina esa fuente de error. No. Hasta un 50 % de las meningitis bacterianas confirmadas cursan con una glucorraquia que permanece dentro del rango considerado normal, sobre todo en fases iniciales. Las meningitis virales, salvo excepciones como la parotiditis, suelen mantener la glucorraquia inalterada. Por eso el valor de este parámetro se interpreta siempre junto con el resto de hallazgos del LCR y del cuadro clínico. Es una enfermedad genética rara, de herencia generalmente autosómica dominante, en la que el transportador de glucosa tipo 1 funciona de modo deficiente. El cerebro recibe menos glucosa de la que necesita y aparecen convulsiones, trastornos del movimiento y dificultades cognitivas. El dato analítico más orientador es precisamente una hipoglucorraquia persistente con glucemia plasmática normal.Qué es la glucorraquia
Valores normales y su interpretación
Hipoglucorraquia: causas y mecanismo
Contexto del análisis bioquímico del LCR
Preguntas frecuentes
¿Por qué se compara la glucorraquia con la glucemia y no se usa un valor fijo?
¿La glucorraquia es siempre baja en las meningitis?
¿Qué es el síndrome de deficiencia de GLUT1?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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