DICCIONARIO MÉDICO
Proteína C
La proteína C es una glicoproteína plasmática dependiente de la vitamina K que actúa como uno de los principales frenos naturales de la coagulación sanguínea. Se sintetiza en el hígado y circula de forma inactiva hasta que la trombina la activa sobre la superficie del endotelio vascular. Una vez activada, degrada los factores V y VIII activados y limita así la extensión del coágulo. Es una glicoproteína de síntesis hepática que pertenece al grupo de los factores dependientes de la vitamina K, la misma familia que integran la protrombina y los factores VII, IX y X. Circula en el plasma como zimógeno, es decir, como precursor inactivo, en una concentración aproximada de 60 a 80 nanomoles por litro. Su estructura consta de dos cadenas polipeptídicas, una ligera y otra pesada, unidas entre sí por un puente disulfuro, con un peso molecular conjunto cercano a los 62 kDa. El nombre no procede de una raíz clásica ni de un acrónimo descriptivo. Johan Stenflo la denominó así en 1976 porque fue la tercera proteína ("pico C") que separó mediante cromatografía de intercambio iónico en una columna de DEAE-Sepharose, al purificar plasma bovino en busca de proteínas dependientes de la vitamina K. Es, por tanto, un nombre de laboratorio, heredado del orden de elución cromatográfica, y no guarda relación alguna con la proteína C reactiva ni con el péptido C, más allá de la coincidencia en la letra. El hallazgo de Stenflo se publicó en el Journal of Biological Chemistry bajo el título «A new vitamin K-dependent protein». Casi al mismo tiempo, el grupo de Walter Seegers, que trabajaba de forma independiente en Detroit, había llegado a una conclusión prácticamente idéntica a partir de una molécula que denominaba autoprotrombina IIA. Ambos hallazgos resultaron ser la misma proteína. En 1981 se describió la primera familia con niveles hereditariamente bajos de proteína C y antecedentes de episodios trombóticos recurrentes, lo que estableció el vínculo entre su deficiencia y el riesgo de trombosis. La proteína C permanece inactiva en la circulación hasta que la trombina, la enzima central de la coagulación, se une a la trombomodulina presente en la superficie del endotelio sano. Ese complejo trombina-trombomodulina no coagula: convierte a la trombina en activadora de la proteína C. El receptor endotelial de la proteína C (EPCR) potencia todavía más esta activación al presentar la molécula al complejo enzimático. El resultado es la proteína C activada (PCa), una serina proteasa capaz de romper enlaces peptídicos específicos. Una vez activada, la PCa inactiva por proteólisis a los factores Va y VIIIa, dos cofactores imprescindibles para que la cascada de la coagulación siga generando trombina. Esta acción se ve enormemente potenciada por la proteína S, que actúa como cofactor no enzimático. El conjunto se conoce como sistema o vía de la proteína C, y constituye uno de los principales mecanismos con los que el organismo evita que la coagulación se extienda más allá del punto de la lesión vascular. La propia actividad de la PCa está sometida a control. El inhibidor de la proteína C y, en menor medida, la alfa-1 antitripsina limitan su acción una vez cumplida su función, evitando un efecto anticoagulante excesivo. Se le atribuyen además efectos citoprotectores y antiinflamatorios sobre el endotelio, un campo de investigación que sigue abierto. La deficiencia hereditaria de proteína C se transmite con un patrón autosómico. En su forma heterocigota se asocia a un riesgo moderadamente aumentado de trombosis venosa a lo largo de la vida. La forma homocigota, mucho más infrecuente, es incompatible con niveles normales de la proteína desde el nacimiento. Esta variación en la gravedad según el número de copias del gen alteradas es un patrón compartido por otros trastornos hereditarios de la coagulación. Por el orden en que Johan Stenflo la separó en 1976 mediante cromatografía de intercambio iónico: fue la tercera fracción proteica, o "pico C", que eluyó de la columna al purificar plasma bovino. No. Son dos moléculas completamente distintas que solo comparten la letra del nombre. La proteína C interviene en la coagulación sanguínea; la proteína C reactiva es un marcador de inflamación producido también por el hígado, pero sin ninguna función anticoagulante. A diferencia de la proteína C, que se produce exclusivamente en el hígado, la proteína S se sintetiza en parte en el hígado y en parte en las propias células del endotelio vascular. Esos son sus sustratos principales y mejor caracterizados, pero no los únicos efectos descritos. La investigación de las últimas décadas le atribuye también un papel citoprotector sobre las células endoteliales, mediado por receptores independientes de su función coagulante, aunque este campo sigue en desarrollo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la proteína C, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la proteína C
Descubrimiento
Mecanismo de activación
Función anticoagulante
Deficiencia hereditaria
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama proteína C?
¿Es lo mismo que la proteína C reactiva?
¿Dónde se sintetiza la proteína S, su cofactor?
¿Actúa solo sobre los factores V y VIII?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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