DICCIONARIO MÉDICO
Trombomodulina
La trombomodulina es una glicoproteína de la membrana de las células endoteliales que actúa como receptor de la trombina y transforma su función: en lugar de coagular la sangre, la convierte en activadora de un potente anticoagulante fisiológico, la proteína C. Su nombre describe con exactitud lo que hace: modula la actividad de la trombina. El gen que la codifica, THBD, se localiza en el cromosoma 20, en la posición 20p11.21. La proteína resultante es una molécula transmembrana de tipo I, de unos 557 aminoácidos y un peso aproximado de 75 kDa, con un dominio extracelular organizado en un tramo similar a una lectina, seis repeticiones tipo factor de crecimiento epidérmico (EGF), un segmento rico en serina y treonina, y un dominio de unión a condroitín sulfato. De esas seis repeticiones EGF, solo las tres más próximas a la membrana (la cuarta, la quinta y la sexta) intervienen en la unión con la trombina y en la activación de la proteína C. Su descripción se remonta a 1981, cuando Charles T. Esmon y Whyte G. Owen, en la Universidad de Oklahoma, observaron que el endotelio contenía un cofactor capaz de acelerar la activación de la proteína C por la trombina en torno a mil veces respecto a la reacción sin ese cofactor. El hallazgo cambió la forma de entender el endotelio: dejó de verse como una simple barrera pasiva entre la sangre y el tejido para pasar a considerarse un órgano que regula de forma activa el equilibrio hemostático. En una lesión vascular, la trombina generada corta el fibrinógeno para formar fibrina y activa, además, los factores V, VIII, XI y XIII, amplificando la cascada de coagulación. Cuando esa misma trombina difunde hacia el endotelio intacto que rodea la herida, se encuentra con la trombomodulina y su comportamiento cambia por completo: pierde la capacidad de escindir fibrinógeno y adquiere, en cambio, la de activar la proteína C, con una afinidad tan alta por su cofactor que el complejo trombina-trombomodulina se forma prácticamente en proporción de uno a uno. La proteína C activada, junto con su cofactor la proteína S, inactiva por proteólisis los factores Va y VIIIa. Frena así la generación de más trombina. El mecanismo funciona, en la práctica, como un freno de proximidad: solo se activa donde el endotelio está sano, lo que confina el coágulo al punto exacto de la lesión y evita que la coagulación se propague sin control por el resto del vaso. El mismo complejo trombina-trombomodulina cumple una segunda función, en apariencia contradictoria con la primera: activa el inhibidor de la fibrinólisis activable por trombina (TAFI), lo que retrasa la disolución del coágulo ya formado. Coagulación y fibrinólisis quedan así acopladas por la misma molécula, que primero limita la extensión del trombo y después modera la velocidad con la que se deshace. Su papel se extiende, además, al sistema del complemento: acelera la inactivación de la fracción C3b por el factor I, una función que queda comprometida en algunas mutaciones del gen THBD asociadas al síndrome hemolítico urémico atípico. Y hay una tercera vida para esta molécula, alejada por completo de la hemostasia: bajo la denominación CD141, marca una subpoblación muy escasa de células dendríticas humanas, apenas un 0,02% de las circulantes en sangre periférica, con una capacidad destacada para presentar a los linfocitos T citotóxicos antígenos procedentes de células necróticas. Esa faceta inmunológica, y la nomenclatura CD que la acompaña, se desarrolla en la entrada CD141. La trombomodulina no actúa sola en la activación de la proteína C. El receptor endotelial de la proteína C (EPCR), descrito más de una década después, en 1994, por Fukudome y el propio Esmon, se une directamente a la proteína C circulante y la presenta al complejo trombina-trombomodulina, lo que multiplica todavía más la eficiencia del proceso. Son cofactores distintos, con estructuras y genes propios, que colaboran en la misma vía. La trombomodulina natural, al ser una proteína de membrana, se disuelve mal en agua y resulta difícil de convertir en medicamento. Una versión soluble, obtenida por ingeniería genética, sí lo consiguió: Asahi Kasei Pharma la registró en Japón en enero de 2008 bajo el nombre comercial Recomodulin, como tratamiento para la coagulación intravascular diseminada, un cuadro en el que la coagulación se activa de forma generalizada y descontrolada por todo el organismo. Porque describe con precisión su función: modula, es decir, cambia, el comportamiento de la trombina. En vez de un nombre tomado del griego o el latín clásico, como ocurre con buena parte del vocabulario médico, este es un compuesto moderno construido directamente sobre lo que la molécula hace. Sí, son la misma molécula bajo dos sistemas de nomenclatura distintos. CD141 es la denominación que recibe en el sistema de clasificación de antígenos de superficie celular, muy usado en inmunología, mientras que trombomodulina es el nombre funcional acuñado tras su descubrimiento en el endotelio. No. Su función anticoagulante es propia del endotelio vascular. En la escasa población de células dendríticas que también la expresan, su papel parece ser distinto y todavía no se conoce con precisión. En 1981, en un trabajo de Charles T. Esmon y Whyte G. Owen realizado en la Universidad de Oklahoma.Qué es trombomodulina
El interruptor de la trombina
Más allá de la coagulación
Un cofactor emparentado: el EPCR
Una versión fabricada del freno natural
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama trombomodulina?
¿Es lo mismo que el CD141?
¿Actúa igual en todas las células del cuerpo?
¿En qué año se descubrió?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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