DICCIONARIO MÉDICO
Prevención
La prevención reúne el conjunto de medidas orientadas a evitar la aparición de una enfermedad, detenerla en sus primeras fases o limitar sus consecuencias una vez instaurada. No es una técnica única, sino un marco que la medicina y la salud pública dividen en varios niveles según el momento del proceso en que se interviene. Procede del latín praeventio, praeventionis, sustantivo formado sobre el verbo praevenire: prae-, "antes", y venire, "venir". Literalmente, "llegar antes" o "anticiparse". El Diccionario de la lengua española recoge ese sentido en una de sus acepciones: preparación y disposición que se hace con antelación para evitar un riesgo. En el terreno sanitario, la Organización Mundial de la Salud precisó ese significado en 1998, en su Glosario de promoción de la salud: la prevención de la enfermedad abarca no solo las medidas para evitar que esta aparezca (como la reducción de factores de riesgo) sino también las dirigidas a frenar su avance y a atenuar las secuelas una vez que ya se ha instalado. Esa doble mirada, hacia atrás y hacia delante en el curso de la enfermedad, explica por qué la prevención no se agota en un único momento de actuación. El esquema más enseñado en salud pública procede de Hugh Leavell y E. Gurney Clark, que en 1958 propusieron leer cada enfermedad como una historia natural con dos grandes periodos: uno prepatogénico, en el que actúan los factores de riesgo pero el organismo aún no ha enfermado, y otro patogénico, que arranca con cambios biológicos silenciosos y termina en la enfermedad manifiesta. Sobre ese esquema encajaron tres niveles de prevención. Sobre ese armazón se distinguen tres niveles de intervención. La prevención primaria actúa en el periodo prepatogénico, antes de que la enfermedad exista, mediante medidas como la vacunación o el control de riesgos ambientales. La secundaria interviene ya en el periodo patogénico, pero en su fase precoz y todavía asintomática, con el objetivo de detectar el problema a tiempo de frenar su progresión. La terciaria, por último, entra en juego cuando la enfermedad ya está clínicamente establecida, y agrupa las medidas de tratamiento y rehabilitación pensadas para limitar secuelas y discapacidad. Ese esquema de Leavell y Clark se ha ampliado por sus dos extremos. En 1978, el epidemiólogo Toma Strasser propuso el término prevención primordial para nombrar algo que ocurre incluso antes de la prevención primaria: evitar que los factores de riesgo lleguen siquiera a instalarse en una población, actuando sobre los patrones sociales, económicos y ambientales que los generan. En 1986 apareció, por el extremo contrario, la prevención cuaternaria. La propuso el médico de familia belga Marc Jamoulle, y en 1999 el comité de clasificación de la organización mundial de médicos de familia (WONCA) adoptó su definición: las acciones dirigidas a identificar a pacientes en riesgo de sobretratamiento, protegerlos de intervenciones médicas innecesarias y ofrecerles alternativas éticamente aceptables. No busca prevenir una enfermedad, sino prevenir el daño que puede causar un exceso de medicina. Ni todos los autores incorporan estos dos niveles con la misma naturalidad al esquema clásico. La prevención primordial y la cuaternaria gozan hoy de reconocimiento desigual según la disciplina y el país, mientras que primaria, secundaria y terciaria mantienen un consenso prácticamente universal. Junto a esta clasificación por niveles existe otra, distinta y complementaria, que atiende a la población destinataria de la medida. El epidemiólogo británico Geoffrey Rose la formuló en 1985 en un artículo que se ha convertido en referencia obligada de la epidemiología preventiva. Rose distinguió el enfoque de alto riesgo, que concentra los recursos en identificar y proteger a los individuos más susceptibles, del enfoque poblacional, que intenta reducir el riesgo medio de toda la población, incluidas las personas con un riesgo individual bajo. Los dos enfoques no compiten entre sí, y de hecho suelen combinarse en la práctica. Rose defendía, eso sí, que la estrategia poblacional tiende a producir un beneficio agregado mayor cuando el factor de riesgo está muy repartido entre la población: pequeños cambios en muchas personas acaban pesando más que grandes cambios en unas pocas. En su propio glosario, la OMS distingue la prevención de la promoción de la salud, aunque reconoce que ambas se solapan en la práctica. La promoción de la salud busca reforzar el bienestar general de las personas y las condiciones que lo hacen posible, sin dirigirse necesariamente a ningún riesgo concreto; la prevención, en cambio, se centra en identificar factores de riesgo específicos y actuar sobre ellos en individuos o poblaciones ya definidos. Otros términos, más concretos, conviven dentro de este marco general y designan herramientas o modalidades particulares: la profilaxis, entendida como una medida puntual dirigida a evitar un daño específico; el cribado, instrumento característico de la prevención secundaria; o la quimioprevención, que recurre a sustancias químicas para retrasar o revertir procesos como la formación de tumores. Ninguno sustituye al concepto general de prevención, sino que ocupa dentro de él un espacio más delimitado. Del latín praeventio, derivado del verbo praevenire, formado a su vez por prae- ("antes") y venire ("venir"). Su sentido original, "llegar antes que algo", explica por qué toda medida preventiva se define por actuar con anticipación. No exactamente. La promoción de la salud tiene un alcance más amplio y no se limita a un riesgo concreto, mientras que la prevención parte siempre de un factor de riesgo o una enfermedad identificables. El epidemiólogo Toma Strasser, en un artículo de 1978 sobre enfermedades cardiovasculares. Con él quiso nombrar las medidas que actúan antes incluso de que aparezcan los factores de riesgo. Son dos maneras distintas de dirigir una misma medida preventiva, formuladas por Geoffrey Rose en 1985. El enfoque de alto riesgo localiza a las personas más susceptibles y concentra en ellas la intervención. El enfoque poblacional, en cambio, actúa sobre toda la población, con independencia del riesgo individual de cada persona, partiendo de la idea de que la mayoría de los casos de una enfermedad frecuente no proceden del pequeño grupo de alto riesgo sino de la masa mucho más numerosa de personas con un riesgo moderado. Ambos enfoques pueden aplicarse a la vez sobre un mismo problema de salud, y en la práctica suele ser así. Marc Jamoulle la planteó en 1986 y la WONCA la incorporó a su clasificación en 1999, precisamente para poner nombre a un problema creciente: el de las intervenciones médicas innecesarias o excesivas.Qué es la prevención
El modelo clásico: tres niveles sobre la historia natural de la enfermedad
Dos niveles añadidos con el tiempo
Dos formas de enfocar una misma estrategia
Prevención, promoción de la salud y otros conceptos vecinos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "prevención"?
¿Es lo mismo que la promoción de la salud?
¿Quién introdujo el concepto de prevención primordial?
¿En qué consisten el enfoque de alto riesgo y el enfoque poblacional?
¿Qué relación tiene la prevención cuaternaria con la práctica médica actual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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