DICCIONARIO MÉDICO
Factor de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier atributo, conducta o exposición de un individuo que incrementa la probabilidad de desarrollar una enfermedad o sufrir un problema de salud. El concepto, central en la epidemiología y en la medicina preventiva, permite identificar poblaciones vulnerables y orientar estrategias de prevención. La expresión factor de riesgo combina el latín factor ("el que hace", derivado de facere) con riesgo, término cuya etimología se discute: para unos procede del árabe rizq, para otros del latín tardío resecum (lo que corta, el escollo). En su acepción médica actual, designa toda característica o circunstancia cuya presencia se asocia estadísticamente con una mayor incidencia de una enfermedad determinada. La Organización Mundial de la Salud lo define como "un atributo, característica o exposición de un individuo que aumenta la probabilidad de padecer una enfermedad o una lesión". Un matiz que conviene tener presente: la presencia de un factor de riesgo no implica necesariamente que la persona vaya a enfermar, ni su ausencia garantiza la protección frente a la enfermedad. Se trata de una relación probabilística, no determinista. Un fumador puede no desarrollar nunca cáncer de pulmón, y una persona que no ha fumado puede padecerlo. Lo que los estudios epidemiológicos muestran es que la probabilidad es mayor en quienes están expuestos al factor. La noción de factor de riesgo como herramienta epidemiológica tiene una fecha de nacimiento bastante precisa. En 1961, Thomas Royle Dawber y sus colaboradores publicaron los primeros resultados del Estudio de Framingham, una investigación longitudinal iniciada en 1948 en la localidad de Framingham (Massachusetts) con el propósito de identificar qué características de las personas sanas predecían la aparición posterior de enfermedad cardiovascular. Fue en aquel artículo donde se utilizó por primera vez la expresión risk factor en el sentido epidemiológico moderno. Framingham identificó la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia y el tabaquismo como los tres factores de riesgo cardiovascular clásicos. A partir de entonces, la estrategia de buscar factores de riesgo se extendió a prácticamente todas las áreas de la medicina, desde la oncología hasta la psiquiatría, y se convirtió en uno de los pilares de la salud pública contemporánea. Los factores de riesgo pueden agruparse según distintos criterios. El más utilizado distingue entre factores modificables y no modificables. Los no modificables son aquellos sobre los que no cabe intervención: la edad, el sexo biológico, los antecedentes familiares de determinadas enfermedades o ciertas variantes genéticas de susceptibilidad. Una mujer con antecedentes familiares directos de cáncer de mama porta un factor de riesgo que ninguna conducta puede eliminar, aunque sí es posible actuar sobre otros factores concurrentes. Entre los modificables se incluyen conductas como el consumo de tabaco, la inactividad física, la alimentación desequilibrada y el consumo nocivo de alcohol, además de condiciones como la obesidad, la hipertensión arterial o la hiperglucemia. La medicina preventiva centra buena parte de su actividad en la detección y la corrección de estos factores, precisamente porque su modificación reduce de forma demostrable la incidencia de las enfermedades asociadas. Otra clasificación habitual distingue factores conductuales, biomédicos, ambientales (incluidos los socioeconómicos) y genéticos. Esta taxonomía no es estanca: muchos factores de riesgo reales ocupan más de una categoría. La obesidad, por ejemplo, tiene componentes conductuales, genéticos y ambientales que interactúan entre sí. Identificar un factor de riesgo no equivale a identificar una causa. La epidemiología distingue entre asociación estadística y causalidad. Para que un factor pase de ser un correlato observado a considerarse una causa plausible, se aplican criterios como los formulados por Austin Bradford Hill en 1965: fuerza de la asociación, consistencia entre estudios, especificidad, temporalidad (la exposición precede al efecto), gradiente biológico (a mayor exposición, mayor riesgo), plausibilidad biológica y coherencia con el conocimiento existente. Algunos factores de riesgo bien establecidos cumplen la mayoría de estos criterios y se consideran causales con alto grado de confianza (el tabaco en el cáncer de pulmón). Otros son meros marcadores de riesgo: se asocian con la enfermedad pero no participan en su mecanismo patogénico. El nivel sérico de proteína C reactiva, por ejemplo, se asocia con el riesgo cardiovascular, pero aún se debate si interviene causalmente o si solo refleja un estado inflamatorio subyacente. El impacto de un factor de riesgo se cuantifica mediante varias medidas. El riesgo absoluto indica la probabilidad de que un individuo desarrolle la enfermedad en un periodo determinado. El riesgo relativo compara esa probabilidad entre expuestos y no expuestos al factor; un riesgo relativo de 2 significa que los expuestos tienen el doble de probabilidad de enfermar. La razón de posibilidades (odds ratio) se emplea cuando el diseño del estudio no permite calcular directamente el riesgo relativo, como ocurre en los estudios de casos y controles. Otra medida relevante es el riesgo atribuible, que estima qué proporción de la enfermedad en la población podría evitarse si se eliminara el factor de riesgo. Esta cifra tiene un valor directo para la planificación sanitaria. No. Un factor de riesgo aumenta la probabilidad, pero no la certeza. Muchas personas expuestas a uno o varios factores de riesgo no llegan a desarrollar la enfermedad asociada, y viceversa: la enfermedad puede aparecer en ausencia de factores de riesgo conocidos. La expresión risk factor fue acuñada por Thomas Dawber en 1961, al publicar los primeros resultados del Estudio de Framingham. Antes existían observaciones sobre asociaciones entre hábitos y enfermedad (el cirujano Percivall Pott documentó la relación entre el hollín y el cáncer de escroto en deshollinadores ya en 1775), pero la formalización del concepto dentro de la epidemiología moderna es obra de Framingham. No necesariamente. Un factor de riesgo puede ser causal (el tabaquismo causa cáncer de pulmón) o simplemente un marcador estadístico de riesgo elevado sin participación directa en el mecanismo de la enfermedad. Los criterios de Bradford Hill ayudan a distinguir ambas situaciones, pero la inferencia causal sigue siendo uno de los debates más complejos de la epidemiología. Depende de su naturaleza. Los factores conductuales (tabaco, sedentarismo, dieta) son, en principio, modificables con intervenciones adecuadas. Los factores genéticos, la edad o el sexo biológico no pueden cambiarse, aunque su efecto puede atenuarse actuando sobre los factores modificables que coexistan. Si desea profundizar en conceptos relacionados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un factor de riesgo
Origen del concepto
Clasificación
Factor de riesgo, causa y asociación
Medidas epidemiológicas vinculadas
Preguntas frecuentes
¿Tener un factor de riesgo significa que se va a enfermar?
¿Desde cuándo se utiliza este concepto en medicina?
¿Es lo mismo un factor de riesgo que una causa?
¿Se pueden eliminar todos los factores de riesgo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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