DICCIONARIO MÉDICO
Presión
La presión es la magnitud física que expresa la fuerza que un fluido, un gas o un sólido ejercen sobre una superficie, medida como fuerza por unidad de área. En biomedicina el término casi nunca aparece solo: nombra decenas de magnitudes distintas (arterial, intracraneal, intraocular, osmótica, entre otras), cada una con mecanismo y valores de referencia propios. En física, la presión es el cociente entre la fuerza ejercida perpendicularmente sobre una superficie y el área de esa superficie. La Real Academia Española la recoge, en su acepción física, como la magnitud que expresa la fuerza ejercida por un cuerpo sobre la unidad de superficie, cuya unidad en el Sistema Internacional es el pascal. A igualdad de fuerza, una superficie más pequeña produce más presión. A igualdad de superficie, más fuerza produce lo mismo. La palabra procede del latín pressio, pressionem, derivada de premere (apretar, oprimir). El diccionario histórico documenta su uso culto hacia 1506, primero en textos latinos renacentistas y poco después en francés, antes de asentarse en castellano con el sentido físico que conserva hoy. De ese mismo verbo latino desciende también exprimere (sacar apretando), origen a su vez de "exprimir" y "expresión": ambas comparten con "presión" la misma raíz de fuerza aplicada sobre algo. Casi ningún profesional sanitario habla de "la presión" sin más. Se habla de la presión de un fluido concreto (sangre, líquido cefalorraquídeo, humor acuoso) contra una pared concreta (arteria, cráneo, córnea), y ese matiz cambia por completo el significado clínico de la cifra. La presión arterial, por ejemplo, describe la fuerza que la sangre ejerce sobre la pared de las arterias; la presión osmótica describe algo bien distinto, la tendencia del agua a atravesar una membrana semipermeable hacia la disolución más concentrada. El pascal, unidad oficial del Sistema Internacional para cualquier presión, apenas se usa en la práctica clínica diaria. La mayoría de las cifras que maneja la medicina (arterial, intraocular, venosa central) siguen expresándose en milímetros de mercurio, una unidad más antigua que la costumbre no ha abandonado pese a la recomendación oficial. Dentro del organismo conviene distinguir varios tipos de presión según el origen de la fuerza que se mide. Las de origen hemodinámico son la fuerza que ejerce la sangre contra la pared de un vaso o cavidad cardíaca, y agrupan la presión arterial, la venosa y la que existe en cada cavidad del corazón durante el ciclo cardíaco. Las de origen osmótico y oncótico no dependen de un empuje mecánico, sino del paso de agua a través de membranas semipermeables por diferencia de concentración de solutos o de proteínas. Un tercer grupo corresponde a presiones contenidas en cavidades cerradas del cuerpo (la craneal, la intraocular, la intraabdominal), donde lo que se mide es la fuerza que ejerce el contenido de esa cavidad sobre sus paredes. La atmosférica, por último, no es propiamente biológica, aunque condiciona indirectamente varias de las anteriores. Cada una de estas magnitudes tiene su propia entrada en este diccionario, con mecanismo, valores normales y clasificación específicos. En España es frecuente oír "tensión" donde en Hispanoamérica se dice "presión", sobre todo al referirse a la arterial. Estrictamente, tensión alude a la fuerza de distensión que soporta la pared de un vaso, y presión a la fuerza que la sangre ejerce sobre esa pared; en la práctica ambos términos describen la misma cifra y se usan como sinónimos. La preferencia regional por uno u otro tiene más que ver con la historia del idioma médico que con la física del fenómeno. Por costumbre profesional, no por norma. El pascal (símbolo Pa) es la unidad oficial del Sistema Internacional desde 1971, cuando la 14ª Conferencia General de Pesas y Medidas le dio ese nombre en honor a Blaise Pascal, físico y matemático francés del siglo XVII conocido por sus experimentos con el barómetro. El milímetro de mercurio, más antiguo, sigue siendo tolerado junto al Sistema Internacional y continúa dominando la práctica clínica. No. La fuerza es una magnitud independiente de la superficie sobre la que actúa; la presión, en cambio, depende de esa superficie. La misma fuerza aplicada sobre un área pequeña genera mucha más presión que si se reparte sobre un área grande, algo tan intuitivo como notar que un tacón fino marca el suelo y una zapatilla plana no. Ningún número cerrado lo resume, porque el término se aplica a cualquier fluido o gas corporal contenido en un espacio delimitado. Entre las más estudiadas en la práctica clínica figuran la arterial, la venosa, la intracraneal, la intraocular, la osmótica, la oncótica y la intraabdominal, cada una con su propio rango de normalidad y su propia utilidad diagnóstica. Depende. En el ámbito de la circulación sanguínea sí, y de hecho las guías europeas usan indistintamente "presión arterial" y "tensión arterial". Fuera de ese contexto, "tensión" tiene otros significados en medicina (tensión muscular, tensión superficial) que no admiten el mismo intercambio.Qué es la presión
Por qué el término rara vez aparece solo en medicina
Clasificación de las presiones biológicas
Presión y tensión: una diferencia más histórica que física
Preguntas frecuentes
¿Por qué la presión atmosférica se mide en pascales y no siempre en milímetros de mercurio?
¿Es lo mismo presión que fuerza?
¿Cuántos tipos de presión existen en el cuerpo humano?
¿Presión y tensión son intercambiables en cualquier contexto médico?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026