DICCIONARIO MÉDICO

Plasticidad

Plasticidad es la capacidad del sistema nervioso para cambiar su actividad, su estructura o sus conexiones en respuesta a la experiencia, el aprendizaje o una lesión. No describe un mecanismo único, sino un conjunto de procesos que van del refuerzo de una sola sinapsis a la reorganización de regiones enteras de la corteza. La palabra procede del mundo del arte y solo se incorporó a la neurología a finales del siglo XIX, cuando empezó a describir algo que hasta entonces se daba por imposible: que el cerebro adulto pudiera cambiar.

Qué es la plasticidad

Plasticidad viene del griego plastikós, moldeable, formado sobre el verbo plássein, dar forma. La Real Academia Española recoge la voz como la cualidad de lo plástico, la misma que permite a la arcilla conservar una forma nueva sin quebrarse. La analogía no es casual: eso es exactamente lo que los neurocientíficos tomaron prestado para describir un sistema nervioso capaz de cambiar sin perder su función.

El filósofo y psicólogo William James fue el primero en aplicar la palabra al sistema nervioso, en 1890, para describir una estructura capaz de ceder ante una influencia externa sin llegar a romperse del todo. Décadas antes de que existiera la expresión tal y como se usa hoy, Santiago Ramón y Cajal ya había descrito, a partir de sus propios estudios histológicos, cómo las neuronas podían reforzar sus conexiones con el uso, una intuición que los historiadores de la disciplina consideran un antecedente directo. La expresión "plasticidad neuronal" como tal se atribuye al neurofisiólogo polaco Jerzy Konorski, que la acuñó en 1948; fue Donald Hebb quien la popularizó al año siguiente.

Mecanismos celulares

A escala de sinapsis, el fenómeno mejor descrito es la potenciación a largo plazo. Bliss y Lomo la observaron por primera vez en 1973, en el hipocampo de un conejo: la estimulación repetida de una vía presináptica dejaba a la neurona receptora respondiendo con más fuerza durante horas, a veces días. El modelo actual propone que la neurona postsináptica añade receptores de neurotransmisor a su membrana, lo que reduce el umbral necesario para activarla. La sinapsis, en cierto modo, aprende.

Sobre ese esquema básico se han descrito variantes más finas. La plasticidad dependiente del momento exacto del disparo neuronal vincula el orden temporal exacto de las señales con el refuerzo o el debilitamiento de la conexión. La metaplasticidad regula, a su vez, la capacidad de la propia sinapsis para cambiar en el futuro. Y está la plasticidad homeostática, un mecanismo de conjunto que evita que el circuito se dispare sin control o se apague por completo.

La posibilidad de que nazcan neuronas nuevas en un cerebro ya formado tardó mucho en aceptarse. El propio Cajal, pese a intuir la plasticidad de las conexiones, dio por cerrada la cuestión de la neurogénesis adulta, y esa opinión se mantuvo como referencia hasta que Joseph Altman encontró pruebas en contra, en ratas, durante los años sesenta. En el ser humano la evidencia sigue siendo discutida. Los lugares donde con más insistencia se ha propuesto que ocurre son el bulbo olfatorio y el hipocampo, aunque los marcadores empleados para identificar neuronas recién nacidas también aparecen en células inmaduras que nunca llegan a integrarse en un circuito funcional.

Reorganización funcional

Además de los cambios a escala de sinapsis, un cerebro dañado puede redistribuir tareas enteras entre regiones. Galeno defendía ya, con un modelo de cerebro geminado, que un hemisferio podía asumir las funciones del otro si este resultaba dañado. Esa idea, la equipotencialidad, se sostuvo durante siglos hasta que Paul Broca demostró que una lesión del hemisferio izquierdo bastaba para anular el habla, sin que el derecho, intacto, pudiera evitarlo. Broca observó, además, algo que sigue siendo válido: cuanto antes se produce la lesión en la vida de una persona, mejor se recupera la función.

De esa misma observación surgió un segundo concepto, la vicariación: la asunción, por parte de una región no destinada originalmente a ello, de una tarea completamente distinta a la suya. En el diccionario se recoge como función vicariante, y el ejemplo más citado sigue siendo el de una mano sana que aprende a suplir a la otra. Constantin von Monakow añadió una tercera pieza al describir la diasquisis: la pérdida de función en una zona alejada de la lesión pero conectada con ella, como ocurre en el tálamo tras un infarto de la arteria cerebral media, que reduce su actividad aunque conserve intacto su propio riego sanguíneo.

Plasticidad no equivale a recuperación

Conviene no confundir plasticidad con curación. Un cambio en la actividad cerebral, medido por imagen o por estimulación, puede reflejar una recuperación genuina, pero también puede resultar irrelevante o francamente perjudicial. El dolor crónico ofrece el ejemplo más claro. La repetición de la señal dolorosa puede reforzar, mediante los mismos mecanismos sinápticos que sustentan el aprendizaje, circuitos que perpetúan el dolor mucho después de curada la lesión original. Algo semejante ocurre en el dolor de miembro fantasma y en ciertas distonías de esfuerzo, como el calambre del escribiente, donde la corteza sensorial se reorganiza de un modo que perjudica al paciente en vez de ayudarlo.

La capacidad de cambio tampoco es constante a lo largo de la vida. Es mayor en la infancia, sobre todo durante los periodos críticos del desarrollo, y disminuye después, aunque nunca desaparece del todo. El cerebro adulto conserva la posibilidad de reorganizarse, solo que con un ritmo y un alcance menores que el de un cerebro en formación. Distinta de la plasticidad, aunque relacionada con ella, es la memoria: el sistema que retiene lo aprendido, mientras que la plasticidad es el cambio físico que lo hace posible.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra plasticidad?

Del griego plastikós, moldeable, formado sobre el verbo plássein, dar forma. La Real Academia Española define la plasticidad como la cualidad de lo plástico, la misma que permite a la arcilla conservar una forma nueva sin quebrarse. La neurociencia tomó prestada esa imagen para describir un cerebro capaz de cambiar sin dejar de funcionar.

¿Es lo mismo plasticidad que neurogénesis?

No. La neurogénesis es la formación de neuronas nuevas, un proceso concreto y todavía debatido en el ser humano adulto. La plasticidad es un término mucho más amplio que incluye ese proceso, pero también el refuerzo de sinapsis ya existentes y la reorganización de regiones enteras, con o sin neuronas nuevas de por medio.

¿La plasticidad desaparece con la edad?

Disminuye, pero no llega a apagarse. Konorski y Hebb describieron el fenómeno en 1948 y 1949 pensando sobre todo en cerebros jóvenes, pero desde entonces se ha comprobado que un cerebro adulto, incluso envejecido, conserva capacidad de reorganización, solo que más lenta y de alcance más limitado que la de uno en desarrollo.

¿Toda plasticidad es beneficiosa?

No siempre. Un cambio en la actividad o en la estructura de un circuito puede traducirse en una recuperación real de la función perdida, pero también puede quedarse en un cambio neutro que no aporta ninguna ventaja, o convertirse en un problema en sí mismo. El dolor crónico, el dolor de miembro fantasma y algunas distonías de esfuerzo son ejemplos de plasticidad que termina perjudicando al paciente en lugar de ayudarlo. Por eso se distingue entre plasticidad adaptativa, la que restituye una función, y plasticidad desadaptativa, la que refuerza un patrón perjudicial. Determinar en qué categoría cae un cambio concreto exige, casi siempre, mirar más allá de la simple presencia de actividad nueva en una imagen cerebral.

Referencias

  1. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Plasticidad.
  2. Margetis K, Vadakekut ES. Neuroplasticity. StatPearls, NCBI Bookshelf. Actualizado en mayo de 2026.
  3. Berlucchi G, Buchtel HA. Neuronal plasticity: historical roots and evolution of meaning. Experimental Brain Research, 2009.
  4. Mateos-Aparicio P, Rodríguez-Moreno A. The Impact of Studying Brain Plasticity. Frontiers in Cellular Neuroscience, 2019.

Entradas relacionadas

  • Aprendizaje: proceso de adquirir conocimientos y habilidades que se apoya en la plasticidad sináptica.
  • Memoria: sistema que retiene y recupera lo aprendido, distinto del cambio físico que lo hace posible.
  • Sinapsis: punto de contacto entre neuronas donde se producen los cambios de fuerza que sostienen la plasticidad.
  • Vicariante: función asumida por una estructura distinta a la que la realizaba en origen.

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