DICCIONARIO MÉDICO
Pieza en T de Ayre
La pieza en T de Ayre es un circuito respiratorio simple, sin válvulas ni bolsa reservorio, ideado en 1937 por el anestesiólogo británico Philip Ayre para ventilar a lactantes durante la reparación quirúrgica del labio leporino. Clasificado como sistema Mapleson E, su resistencia casi nula al paso del aire lo convirtió en una solución decisiva para la anestesia neonatal de su época. Hoy se emplea sobre todo en sus versiones modificadas, pero sigue siendo una referencia obligada en la historia de los circuitos anestésicos. El nombre describe con literalidad el objeto: una pieza con forma de T, intercalada entre el tubo endotraqueal del paciente y la fuente de gases anestésicos. Por uno de los brazos entra el oxígeno mezclado con el anestésico volátil; el otro permanece abierto a la atmósfera, sin ninguna pieza mecánica que module el paso del aire. No hay válvula unidireccional. Tampoco bolsa ni absorbedor de dióxido de carbono. La separación entre el gas inspirado y el espirado depende por completo de cómo se regule el flujo de gas fresco que entra por el brazo lateral. Ayre ejercía como anestesiólogo en Newcastle upon Tyne cuando publicó, en el British Journal of Surgery de 1937, el primer relato de su diseño, pensado específicamente para la cirugía de labio leporino y fisura palatina en recién nacidos. En la clasificación que el propio William Mapleson estableció años después para los circuitos sin absorción de dióxido de carbono, este aparato ocupa la letra E, la más sencilla de las seis configuraciones descritas. La ausencia de válvulas resultaba clave en un lactante, cuyo esfuerzo respiratorio apenas genera la fuerza necesaria para vencer la resistencia de un circuito convencional. Menos resistencia, más facilidad para respirar. A cambio, el sistema exige mantener un flujo de gas fresco suficiente: si la reposición de oxígeno y anestésico por el brazo de entrada no compensa lo que el niño espira, una parte de ese aire cargado de dióxido de carbono acaba reinhalándose por el otro extremo. Ni el propio Ayre llegó a explicar con precisión por qué su diseño se comportaba exactamente así. Treinta años después de presentarlo, todavía pedía, medio en broma, que alguien tuviera la amabilidad de aclarárselo algún día. La anécdota, recogida por el Royal College of Anaesthetists británico, retrata bien a un inventor más interesado en resolver un problema clínico concreto que en formular la teoría que lo sustentaba. En 1954, Mapleson ordenó los circuitos sin absorbedor en cinco letras, de la A a la E. La pieza en T, sin ninguna capacidad añadida en su brazo espiratorio, quedó fijada como el sistema E. Una revisión publicada diez años después en el British Journal of Anaesthesia agrupó, además, las variantes que fueron apareciendo con los años en tres tipos: las que carecen por completo de brazo espiratorio, como el diseño original de 1937; las que incorporan una capacidad mayor que el volumen corriente del paciente; y las que la mantienen por debajo de ese volumen. En la segunda categoría se sitúa la modificación más conocida de todas, la que añade una bolsa abierta en el extremo distal del circuito. La pieza en T original y su modificación más popular comparten el mismo punto de partida, pero conviene no confundirlas. Son primas cercanas, no la misma pieza. El diseño de Ayre carece de cualquier elemento en su extremo espiratorio; Gordon Jackson Rees, anestesiólogo del Alder Hey Children's Hospital, le añadió en 1950 una bolsa que permite al profesional observar y asistir manualmente la ventilación del niño, algo que el sistema original no ofrece. Esa modificación recibió la letra F en la nomenclatura de Mapleson y se estudia con más detalle en la entrada dedicada al circuito de Jackson-Rees. El uso rutinario del diseño de Ayre sin modificar ha decaído desde que los sistemas circulares con absorbedor de cal sodada se generalizaron en los quirófanos de adultos y, progresivamente, también en pediatría. Una revisión publicada en 2018 con motivo de su ochenta aniversario constató, sin embargo, que el principio seguía vigente en determinados contextos de anestesia pediátrica y en el terreno docente, donde continúa empleándose para explicar los fundamentos de los circuitos sin reinhalación. De su forma física, una T literal, y del apellido de quien lo describió por primera vez. No responde a ningún acrónimo ni a una traducción del inglés adaptada después, sino a una descripción directa del objeto. Rara vez, y casi nunca sin modificar. Los sistemas circulares con absorbedor de dióxido de carbono, que permiten trabajar con flujos de gas fresco mucho más bajos, han desplazado a la pieza en T de la práctica diaria en la mayoría de los hospitales. Se mantiene, eso sí, en algunos entornos concretos de anestesia neonatal donde la sencillez mecánica y la resistencia mínima siguen teniendo valor, y sobre todo como pieza de referencia obligada en la formación de nuevos anestesiólogos, que la estudian como punto de partida de toda la familia de circuitos Mapleson. No. El de Jackson-Rees es una modificación posterior, con una bolsa que el original no tiene. Comparten familia, no diseño. Casi noventa. Ayre lo describió por primera vez en 1937, y aunque su forma de uso ha cambiado mucho desde entonces, el esquema básico, un conector en T sin válvulas dependiente del flujo de gas fresco, sigue siendo el mismo que ideó en Newcastle upon Tyne.Qué es la pieza en T de Ayre
El papel del flujo de gas fresco
Clasificación de Mapleson y modificaciones posteriores
Diferenciación con el circuito de Jackson-Rees
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de este circuito?
¿Se sigue utilizando en su forma original en los quirófanos actuales?
¿Es lo mismo que el circuito de Jackson-Rees?
¿Cuántos años lleva empleándose este principio?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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