DICCIONARIO MÉDICO
Pie talo varo-talo valgo
El pie talo es una deformidad postural congénita en la que el pie queda fijado en flexión dorsal exagerada, con el empeine próximo a la cara anterior de la pierna. Según hacia dónde se desvíe además el talón, se distingue el pie talo valgo, la forma más habitual, del pie talo varo, mucho más raro. Existe también una variante paralítica, de origen neuromuscular y sin relación con la posición fetal. Talo procede del latín talus, la misma raíz que da nombre al astrágalo. Aplicado como adjetivo al pie completo, no describe una lesión de ese hueso, sino una postura: el pie queda fijado en flexión dorsal, con el dorso acercándose a la cara anterior de la pierna hasta, en los casos más marcados, llegar a tocarla. La posición de talo es exactamente la contraria a la de equino, en la que el pie apunta hacia abajo, como el casco de un caballo. Un mismo pie no puede estar en talo y en equino a la vez: son los dos extremos de un mismo movimiento, la flexión dorsoplantar del tobillo. En la variante talo valgo, con diferencia la más frecuente, la flexión dorsal se acompaña de eversión: la planta del pie mira hacia fuera. El primero es, en la práctica, casi la norma. En la variante talo varo, mucho más infrecuente y peor documentada en la bibliografía, la flexión dorsal se combina en cambio con inversión, de modo que la planta mira hacia dentro. La forma congénita del pie talo se atribuye a la compresión del pie fetal contra la pared uterina durante las últimas semanas de gestación. Un embarazo con poco líquido amniótico, una madre primeriza con musculatura abdominal tensa, o una presentación de nalgas favorecen esta compresión, que puede afectar también a otras articulaciones del recién nacido dentro de lo que algunos pediatras llaman el síndrome del niño moldeado. El pronóstico de esta forma congénita es benigno casi sin excepción. Existe además un pie talo de origen completamente distinto, sin relación con la posición intrauterina. Cuando el tríceps sural, formado por los músculos gemelos y sóleo, está paralizado o gravemente debilitado, los músculos dorsiflexores de la pierna quedan sin oposición y arrastran el talón hacia una posición vertical fija. Esta forma paralítica se ha descrito en niños con mielomeningocele y como secuela de la poliomielitis. La forma congénita suele resolverse sola; esta, no. El pie talo postural conviene diferenciarlo del astrágalo vertical congénito, también llamado pie convexo o pie en mecedora, una entidad mucho más grave. El pie talo es blando y se deja llevar con facilidad hacia la posición contraria; el astrágalo vertical congénito, en cambio, es una deformidad rígida: el astrágalo permanece fijo en posición vertical y el hueso navicular queda luxado hacia el dorso del pie de forma permanente. Los dos cuadros comparten el aspecto general de un pie doblado hacia arriba, pero su pronóstico es opuesto. También conviene distinguirlo del pie zambo, que ocupa la posición exactamente contraria: equino y varo, en lugar de talo y valgo. Pie talo y pie zambo representan las desviaciones posturales más frecuentes del pie neonatal, cada una en un extremo opuesto del movimiento del tobillo. Formas leves de pie talo aparecen hasta en la mitad de los recién nacidos, según algunas series pediátricas, aunque solo una minoría llama la atención por su intensidad. Se ha descrito, igual que ocurre con otras deformidades posturales del pie, cierta asociación con la luxación congénita de cadera, atribuible al mismo mecanismo de compresión intrauterina que origina ambos cuadros. No. El pie plano se refiere al aplanamiento del arco longitudinal del pie en carga. El pie talo describe una postura de flexión dorsal exagerada del pie completo, presente ya en el recién nacido antes de que exista ningún tipo de apoyo o marcha. La flexibilidad. El pie talo postural es blando y puede llevarse con facilidad hacia la posición contraria; el astrágalo vertical congénito es rígido, con el astrágalo fijo en vertical y el navicular luxado de forma permanente hacia el dorso del pie. Ambos cuadros pueden parecerse a simple vista al nacer, pero su origen y su evolución son distintos. El talo valgo, con diferencia. El talo varo apenas aparece descrito de forma aislada en la bibliografía especializada. Sí. Existe una forma paralítica, ligada a la debilidad del tríceps sural, que se observa en niños con mielomeningocele o como secuela de poliomielitis. No guarda relación con la posición fetal, y tampoco con la corrección espontánea propia de los primeros años, algo que sí ocurre en la forma congénita.Qué es el pie talo
Pie talo valgo y pie talo varo
Origen postural: la posición dentro del útero
La variante paralítica
Diferenciación con el astrágalo vertical congénito y el pie zambo
Frecuencia y asociación con la cadera
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo el pie talo que el pie plano?
¿Qué diferencia hay entre el pie talo y el astrágalo vertical congénito?
¿Es más frecuente el pie talo valgo o el pie talo varo?
¿Puede tener el pie talo un origen distinto al postural?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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