DICCIONARIO MÉDICO
Pie aducto
El pie aducto, también llamado metatarso aducto, es una deformidad congénita del antepié en la que los metatarsianos se desvían hacia la línea media del cuerpo mientras el talón conserva una posición neutra. Es la anomalía del pie más frecuente en el recién nacido, y la mayor parte de los casos se corrige por sí sola durante los primeros años de vida. Del latín adductus, participio del verbo adducere (llevar hacia), aducto describe cualquier segmento corporal desplazado hacia la línea media del cuerpo. Aplicado al pie, el término señala que el antepié, los metatarsianos y los dedos, gira hacia dentro respecto al eje del talón. La Real Academia Española desaconseja las grafías que conservan la doble d etimológica del latín, adducción, adductor, de modo que la forma recomendada en español médico es aducto, con una sola d, igual que ocurre con aducción y aductor. Es una deformidad exclusivamente transversal. Los metatarsianos se desvían en bloque hacia el segundo dedo mientras la parte posterior del pie permanece neutra o con un ligero valgo, nunca en equino ni en varo. Esa negatividad del retropié distingue, precisamente, al pie aducto de otras deformidades más graves del recién nacido. La planta adopta una forma característica, cóncava por dentro y convexa por fuera, comparada a menudo con un riñón o con la letra C. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos recoge además los nombres metatarso varo, antepié varo y pies en rotación interna como sinónimos de la misma entidad, aunque algunos autores reservan la denominación metatarso varo para las formas con mayor componente de inversión del antepié. No se conoce con certeza la causa del pie aducto. Tres líneas explicativas conviven en la literatura médica. La primera, de tipo postural, atribuye la deformidad a la compresión del pie fetal dentro de un útero con poco espacio disponible: la presentación de nalgas, la gestación gemelar o el oligohidramnios aparecen con frecuencia entre los antecedentes. La segunda, de tipo anatómico, señala una posible subluxación de las articulaciones tarsometatarsianas o una inserción anómala de los músculos tibial anterior y tibial posterior. La tercera apunta a un componente hereditario, apoyada en la mayor frecuencia del cuadro entre hermanos de niños ya afectados. La gravedad se clasifica según la flexibilidad del antepié. El ortopeda estadounidense Eugene Bleck, en 1983, distinguió tres grados, flexible, semiflexible y rígido, una clasificación que sigue citándose en la bibliografía actual. Hasta nueve de cada diez pies aducto flexibles se corrigen de forma espontánea antes del año de vida. Las formas rígidas, mucho menos frecuentes, son las que con más probabilidad conservan cierto grado de desviación pasados los primeros años. El pie aducto se confunde con facilidad con el pie zambo, aunque ambos cuadros son distintos. En el pie zambo, el retropié está fijo en equino y en varo, y la deformidad resulta mucho más rígida y visible al nacer. En el pie aducto, en cambio, el talón se mantiene neutro y la desviación queda limitada al antepié. Existe también una variante infrecuente, denominada pie serpentina o pie en Z, en la que la aducción del antepié se combina con un valgo marcado del retropié. J. Hiram Kite describió nueve casos de este tipo entre trescientos pies estudiados en 1950, y los consideró una entidad aparte por lo poco que respondían al manejo habitual de la época. Conviene no confundirlo tampoco con el pie talo, en el que el pie completo se desvía en sentido opuesto, hacia la flexión dorsal, y no hacia la línea media. El pie aducto aparece en uno o dos de cada mil recién nacidos, lo que lo convierte en la deformidad congénita del pie más común. Cerca de la mitad de los casos afecta a ambos pies, y es algo más frecuente en primogénitos. Se ha descrito además una asociación, minoritaria pero constante en la literatura, con la displasia del desarrollo de la cadera. En sentido estricto, no siempre. MedlinePlus emplea ambos nombres como sinónimos de una misma entidad clínica, pero buena parte de la tradición ortopédica reserva metatarso varo para los casos con mayor componente de inversión del antepié y peor pronóstico de corrección espontánea. Porque el español simplifica los grupos consonánticos heredados del latín. La Real Academia Española recomienda aducto, aducción y aductor, con una sola d, del mismo modo que desaconseja las formas con doble consonante. No. Es una deformidad indolora en sí misma. Su repercusión, cuando la hay, se limita a la dificultad para calzar zapatos de horma recta o a una leve alteración estética de la marcha en los primeros años. Entre uno y dos de cada mil, según las series estadounidenses recogidas por los institutos de salud. La cifra lo convierte en la anomalía congénita del pie más frecuente al nacer.Qué es el pie aducto
Mecanismo y origen de la deformidad
Formas flexibles y rígidas
Diferenciación con otras deformidades del pie
Frecuencia y asociación con la cadera
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo el pie aducto que el metatarso varo?
¿Por qué se escribe aducto y no adducto?
¿Duele el pie aducto?
¿Cuántos recién nacidos tienen pie aducto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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