DICCIONARIO MÉDICO

Persistencia del ductus arteriosus

La persistencia del ductus arteriosus (PDA, también llamada persistencia del conducto arterioso o DAP) es una cardiopatía congénita que se produce cuando el vaso que comunica la arteria pulmonar con la aorta durante la vida fetal no se cierra tras el nacimiento. Representa entre el 5 % y el 10 % de todas las cardiopatías congénitas y es especialmente frecuente en recién nacidos prematuros.

Qué es la persistencia del ductus arteriosus

El conducto arterioso es una estructura normal y necesaria durante toda la gestación, cuya anatomía, función fetal y etimología se desarrollan en su propia entrada del diccionario. Lo que aquí interesa es su reverso: qué ocurre cuando ese cierre, que en el recién nacido a término suele completarse en cuestión de horas, no llega a producirse.

"Persistencia" es aquí el término técnico preciso, no una forma vaga de decir "que sigue abierto". Como se explica en la entrada general persistencia, el vocablo designa en medicina la permanencia de una estructura embrionaria más allá del plazo en que debería haber involucionado, y ese es exactamente el mecanismo que define esta cardiopatía: no hay ningún tejido de más ni de menos, solo un vaso que cumplió su función fetal y que, por distintas razones, no completó el programa de cierre que le correspondía.

Por qué falla el cierre

El cierre normal depende de dos cambios bruscos que ocurren con la primera respiración: sube la presión de oxígeno en la sangre del recién nacido y desaparece el aporte placentario de prostaglandinas que mantenía relajada la pared del conducto. En el prematuro, ambos mecanismos están debilitados. La pared ductal tiene menos fibras musculares y menos tejido subendotelial que en el niño a término, responde con más fuerza a las prostaglandinas circulantes y con menos fuerza al aumento de oxígeno, de modo que el estímulo que en un recién nacido maduro basta para cerrar el vaso resulta insuficiente.

Esta vulnerabilidad explica el gradiente tan marcado que existe según la edad gestacional: la incidencia pasa de cifras cercanas al 20 % en prematuros de más de 32 semanas a más del 60 % en los nacidos antes de las 28 semanas, y se aproxima al 100 % en los de peso extremadamente bajo, por debajo de los 750 gramos.

Clasificación

Desde el punto de vista nosológico, la persistencia del ductus arteriosus se clasifica dentro de las cardiopatías congénitas acianógenas con cortocircuito de izquierda a derecha, el mismo grupo al que pertenecen la comunicación interauricular y la comunicación interventricular. Puede presentarse como defecto aislado o asociada a otras cardiopatías complejas, algunas de las cuales dependen precisamente de que el conducto se mantenga abierto para sobrevivir.

Existe además una clasificación puramente anatómica, propuesta por Krichenko en 1989 a partir de la forma que adopta el conducto en la angiografía. Describe cinco tipos: el tipo A, cónico, con un extremo aórtico ancho que se va estrechando hacia el pulmonar, es el más frecuente y representa alrededor de tres de cada cuatro casos; el tipo B, en ventana, es corto y ancho, con las paredes arteriales casi en contacto directo; el tipo C es tubular, sin estrechamientos apreciables; el tipo D combina varias constricciones; el tipo E es alargado y afilado, con forma de pico. Esta morfología condiciona en gran medida qué abordaje resulta técnicamente viable, aunque el manejo terapéutico excede el contenido de esta entrada.

Epidemiología

En el recién nacido a término aislado, sin prematuridad de por medio, la incidencia histórica se sitúa en torno a 1 de cada 2000 o 2500 nacidos vivos. Las niñas se ven afectadas aproximadamente el doble que los niños, una desproporción por sexos que comparte con otras cardiopatías congénitas y cuyo origen no está del todo aclarado.

Se han descrito varios factores asociados a una mayor probabilidad de persistencia, además de la prematuridad: el síndrome de Down, la infección congénita por rubéola y la altitud elevada, que reduce la presión parcial de oxígeno ambiental y con ella el estímulo constrictor sobre la pared ductal. Ninguno de estos factores explica por sí solo todos los casos, y en una proporción relevante de recién nacidos a término la persistencia se presenta como hallazgo aislado sin causa identificable.

Diferenciación con otros cortocircuitos congénitos

Conviene no confundir esta entidad con otras cardiopatías que también generan un cortocircuito entre circulaciones. La fosa oval permeable tiene un origen embriológico distinto: no es un vaso, sino una comunicación entre aurículas por falta de sellado de dos láminas del tabique, y en la inmensa mayoría de los casos carece de repercusión clínica. La comunicación interauricular se diferencia de la fosa oval permeable en que existe un verdadero déficit de tejido septal, no solo una falta de adosamiento. La persistencia del ductus, a diferencia de ambas, afecta a un vaso extracardíaco y su cortocircuito conecta directamente dos arterias, no dos cavidades del corazón.

Preguntas frecuentes

¿"Ductus arteriosus" y "conducto arterioso" son el mismo vaso?

Sí. Son dos formas de nombrar la misma estructura: "conducto arterioso" es la adaptación española preferida por la Real Academia Nacional de Medicina, mientras que "ductus arteriosus" es la forma híbrida más extendida en el uso clínico y en las búsquedas de pacientes.

¿Toda persistencia del ductus es grave?

No. Un conducto pequeño puede no producir ninguna sobrecarga hemodinámica apreciable y pasar inadvertido durante años. La repercusión depende sobre todo del diámetro del vaso y del volumen de sangre que se desvía a través de él, no solo de que exista o no.

¿A partir de qué edad se considera anormal que siga abierto?

En el recién nacido a término, la persistencia más allá de las primeras semanas de vida ya se considera anómala. En el prematuro, el plazo se amplía de forma considerable, ya que el cierre espontáneo puede producirse durante los primeros meses o incluso durante los primeros dos años.

¿Quién describió por primera vez este vaso?

Galeno lo describió en la Antigüedad, sin llegar a comprender su función. El nombre popular "conducto de Botal" remite al anatomista italiano Leonardo Botallo, aunque la atribución histórica es discutida: los historiadores de la anatomía no tienen del todo claro que fuera él quien lo describiera por primera vez, y el epónimo se aplicó durante siglos también al foramen oval. La entrada conducto arterioso desarrolla esa ambigüedad con más detalle.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Conducto arterial persistente. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Revista Colombiana de Cardiología. Cardiopatías congénitas del adulto: ductus arterioso persistente y clasificación de Krichenko.
  3. Sociedad Española de Neonatología (SENeo). Ductus arterioso persistente: epidemiología.
  4. Revista 16 de Abril. Persistencia del conducto arterioso: incidencia según edad gestacional y peso al nacer.

Entradas relacionadas

  • Conducto arterioso: estructura fetal normal, con su anatomía, función y etimología completas.
  • Persistencia: concepto general que agrupa otras estructuras embrionarias que no involucionan tras el nacimiento.
  • Fosa oval permeable: otro cortocircuito congénito frecuente, de origen embriológico distinto al del ductus.
  • Comunicación interauricular: cardiopatía congénita con verdadero déficit de tejido en el tabique interauricular.
  • Agujero de Botallo: epónimo históricamente ambiguo que designó tanto el conducto arterioso como el foramen oval.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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