DICCIONARIO MÉDICO
Perseveración
La perseveración es la repetición inapropiada de una respuesta, una palabra o un gesto una vez que el estímulo que la provocó ha desaparecido o ha cambiado. Es un signo neurológico y neuropsicológico, no un trastorno en sí mismo, y aparece asociado a lesiones o disfunciones del lóbulo frontal. Quien perseveraba, en el latín clásico, se mantenía firme en algo con una obstinación casi moral: perseverare procede de per (a través de, por completo) y severus (severo, riguroso). El sustantivo perseverantia designaba esa cualidad de firmeza sostenida. El significado clínico actual, sin embargo, es mucho más reciente: se documenta en alemán a comienzos del siglo XX y pasa después al inglés y al español para nombrar algo bastante distinto de la firmeza voluntaria, la incapacidad de abandonar una respuesta cuando la situación exige otra. Conviene no confundir esta palabra con "persistencia", de raíz latina diferente (persistere, de sistere, "mantenerse fijo"), que en medicina se aplica sobre todo a estructuras anatómicas que no desaparecen cuando deberían. Quien quiera profundizar en esa acepción puede consultar la entrada persistencia del diccionario. En la perseveración, el paciente reproduce una respuesta que fue correcta en un momento anterior de la tarea o de la conversación, pero que ha dejado de serlo. Puede tratarse de un movimiento gráfico que se repite sin fin, de una palabra que reaparece en respuestas sucesivas sin relación con lo que se pregunta, o de una estrategia de clasificación que el paciente mantiene aunque se le indique expresamente que cambie de criterio. Alexander Luria distinguió dos formas según el nivel de procesamiento afectado. La perseveración motora aparece en tareas de ejecución: al copiar una figura o cancelar un símbolo en una hoja, el paciente repite el trazo o la acción más veces de las pedidas, incapaz de detener un programa motor ya iniciado. La perseveración cognitiva, en cambio, afecta a la estrategia: el paciente sigue clasificando por forma, por ejemplo, cuando la regla ya exige clasificar por color, aunque comprenda verbalmente la nueva instrucción. Sandson y Albert propusieron en 1984 una clasificación en tres tipos que sigue citándose en la literatura neuropsicológica. La perseveración recurrente consiste en la reaparición tardía de una respuesta previa ante un estímulo distinto, después de una interrupción. La perseveración continua es la repetición inmediata y sin pausa de la misma respuesta. La perseveración de criterio (stuck in set) es el mantenimiento inapropiado de una categoría o regla general, como ocurre en el test de clasificación de tarjetas de Wisconsin cuando el sujeto no logra abandonar el principio de ordenación ya superado. Estas tres formas no siempre se presentan de manera aislada. Algunos autores las sitúan en un espectro continuo entre lo motor y lo cognitivo, con zonas de solapamiento difíciles de deslindar en la exploración clínica. La perseveración se asocia clásicamente a lesiones del lóbulo frontal, sea por ictus, traumatismo craneoencefálico o proceso neurodegenerativo. Es uno de los signos que se buscan de forma sistemática en la exploración de la función ejecutiva, junto a la capacidad de abstracción y de cambio de criterio. En la demencia frontotemporal figura entre los síntomas del lenguaje que anuncian la reducción progresiva del habla, junto a la ecolalia y, en fases avanzadas, el mutismo. También se describe en la enfermedad de Alzheimer, en el Parkinson, en la esquizofrenia y en algunos cuadros afásicos, donde el paciente repite la última palabra o frase pronunciada con independencia de la pregunta que se le formule a continuación. No es, por tanto, un hallazgo exclusivo de una sola enfermedad, sino un signo transversal que orienta hacia una disfunción del control frontal, sea cual sea su causa. La perseveración se confunde con facilidad con otros patrones de repetición que tienen un origen distinto. La estereotipia es un movimiento o vocalización rítmica, idéntica en cada repetición y sin propósito aparente, que no depende de haber dado antes una respuesta correcta a algo que después cambió. La compulsión se ejecuta para aliviar una ansiedad concreta y el paciente suele reconocerla como excesiva, algo que raramente ocurre en la perseveración. La ecolalia, por su parte, repite lo que acaba de decir el interlocutor, no una respuesta propia anterior. En estudios con animales, dosis bajas de anfetamina permiten distinguir la perseveración cognitiva (mantener una preferencia por un objeto) de la repetición debida a un trastorno puramente motor, ya que en el primer caso el animal persevera en su elección aunque deba cambiar de respuesta motora para lograrla. Del latín perseverare, formado sobre severus ("severo", "riguroso"). El sentido clínico de repetición patológica es mucho más tardío que el término latino: se fija en la psicología alemana de principios del siglo XX, casi dos milenios después de que Cicerón usara perseverantia para hablar de constancia moral. No. Comparten raíz latina en per-, pero derivan de verbos distintos (severus frente a sistere) y designan fenómenos distintos. La persistencia, en el uso médico habitual, describe estructuras anatómicas que no desaparecen cuando deberían; la perseveración es la repetición inapropiada de una conducta o respuesta. En general sí, aunque su intensidad varía mucho. Un episodio aislado y leve puede pasar inadvertido en la conversación cotidiana; una perseveración marcada y persistente en la exploración neuropsicológica orienta hacia una disfunción frontal que conviene precisar con una valoración especializada. Sí. Se describe también tras un traumatismo craneoencefálico, en cuadros afásicos, en la esquizofrenia y, de forma transitoria, en niños con desarrollo típico durante ciertas tareas cognitivas exigentes. La demencia es solo uno de los contextos posibles, no una condición necesaria.Qué es la perseveración
Tipos de perseveración
Contextos clínicos en los que aparece
Diferenciación con conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "perseveración"?
¿Es lo mismo que la persistencia?
¿La perseveración siempre indica una enfermedad neurológica?
¿Puede aparecer sin que haya demencia?
Referencias
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