DICCIONARIO MÉDICO
Peritoneografía
La peritoneografía es una técnica de imagen que consiste en introducir un contraste radiológico en la cavidad peritoneal para delinear sus espacios y detectar alteraciones que no se ven bien con otras pruebas. Descrita en origen con radiografía simple, hoy se practica sobre todo combinada con tomografía computarizada, y su indicación más habitual es el estudio de las complicaciones de la diálisis peritoneal. Peritoneografía combina peritoneo con el sufijo griego -grafía, de γράφειν (graphein), escribir o describir, el mismo elemento que aparece en radiografía o ecografía. El término designa, por tanto, la descripción gráfica del peritoneo que se obtiene tras opacificarlo con un medio de contraste. La técnica consiste en instilar un contraste, clásicamente yodado, en el interior de la cavidad peritoneal mediante una punción directa o, en pacientes ya portadores de un catéter de diálisis, a través de ese mismo acceso mezclado con el líquido de diálisis. Una vez distribuido el contraste por los distintos compartimentos abdominales, se obtienen imágenes que delinean los espacios, los recesos y las eventuales vías de fuga o comunicación anómala del peritoneo. No requiere sedación profunda ni ingreso hospitalario prolongado. La sistematización moderna de la técnica se debe en buena medida a dos trabajos casi simultáneos de comienzos de los años setenta. En 1973, el radiólogo estadounidense Melvyn Meyers publicó en la revista American Journal of Roentgenology un estudio de referencia sobre la anatomía normal y patológica del peritoneo observada mediante peritoneografía. Ese mismo año, el sueco Åke Gullmo dio a conocer en la revista Radiology la peritoneografía con contraste positivo aplicada al diagnóstico de la hernia inguinal oculta, técnica que pasó a conocerse también como herniografía. Durante las décadas siguientes, la herniografía se empleó en pacientes con dolor inguinal sin hernia palpable, en hernias recurrentes de difícil valoración clínica y en deportistas con dolor de ingle sin causa evidente. El auge de la ecografía y la resonancia magnética, con mejor rendimiento diagnóstico y sin radiación ni punción, desplazó después a la peritoneografía de ese terreno. La técnica no desapareció: se reorientó hacia un campo distinto, el de las complicaciones de la diálisis peritoneal, donde encontró una segunda vida bajo la forma de la tomografía computarizada. La peritoneografía se distingue de la laparoscopia diagnóstica en que esta última visualiza la cavidad de forma directa, mediante una óptica introducida a través de una pequeña incisión, mientras que aquella la visualiza de forma indirecta, a través de la distribución del contraste. Frente a la paracentesis, que extrae líquido de la cavidad con fines diagnósticos o terapéuticos, la peritoneografía hace justamente lo contrario: instila un contraste en ella. El neumoperitoneo, presencia de aire en la cavidad peritoneal, puede ser un hallazgo patológico incidental o el paso previo a una laparoscopia; históricamente también se empleó gas como medio de contraste en variantes de la técnica, aunque hoy predomina el contraste líquido. La diálisis peritoneal, por su parte, es un tratamiento que emplea el peritoneo como membrana de filtrado; la peritoneografía no trata nada, se limita a estudiar sus complicaciones cuando algo en ese circuito falla. En la práctica actual, la indicación predominante es la evaluación de pacientes en diálisis peritoneal continua ambulatoria con sospecha de una complicación mecánica: una fuga del líquido de diálisis hacia la pared abdominal o la pleura, una hernia de la pared abdominal favorecida por la presión del líquido dentro de la cavidad, o una mala posición del extremo del catéter. La tomografía computarizada tras la instilación del contraste permite localizar el punto exacto de la fuga y distinguir entre las distintas causas de un fallo de ultrafiltración. Una variante con resonancia magnética, que sustituye el contraste yodado por gadolinio, evita tanto la radiación ionizante como el riesgo de nefrotoxicidad, aunque su disponibilidad en la práctica diaria es más limitada. Del griego. Se forma sobre peritoneo y el sufijo -grafía, procedente del verbo griego γράφειν (graphein), escribir o describir, presente también en radiografía, ecografía o angiografía. No. Hoy se reserva casi en exclusiva al estudio de complicaciones de la diálisis peritoneal; para la mayoría de las indicaciones para las que se diseñó, como la hernia inguinal oculta, se ha visto desplazada por la ecografía y la resonancia magnética. La diálisis peritoneal es un tratamiento: filtra la sangre a través del peritoneo para suplir la función renal. La peritoneografía es una prueba diagnóstica que, en los pacientes que ya reciben ese tratamiento, aprovecha el mismo catéter para introducir el contraste y estudiar el propio sistema de diálisis. Dos autores, casi al mismo tiempo. Melvyn Meyers publicó en 1973, en la revista American Journal of Roentgenology, el trabajo de referencia sobre la anatomía normal y patológica del peritoneo mediante esta técnica. Ese mismo año, Åke Gullmo, en Suecia, popularizó su uso para el diagnóstico de la hernia inguinal oculta, con un artículo publicado en la revista Radiology.Qué es la peritoneografía
De la radiografía simple a la tomografía computarizada
Diferenciación con otras técnicas
Aplicaciones actuales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra peritoneografía?
¿Es una prueba habitual?
¿En qué se diferencia de la diálisis peritoneal?
¿Quién describió por primera vez esta técnica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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