DICCIONARIO MÉDICO
Retroneumoperitoneografía
La retroneumoperitoneografía es una técnica radiográfica, hoy en desuso, que consistía en introducir gas por punción en el espacio retroperitoneal para delinear por contraste negativo los riñones, las glándulas suprarrenales y otras estructuras de esa región. Quedó relegada con la llegada de la ecografía y la tomografía computarizada. El nombre se construye por acumulación de raíces griegas y latinas: retro, hacia atrás; neumo, del griego pneuma, aire; peritoneo, la membrana que tapiza la cavidad abdominal, y grafía, del griego graphein, describir o representar. Junta las cuatro piezas y el término describe con bastante literalidad el procedimiento: representar mediante aire lo que hay por detrás del peritoneo. Es, en el fondo, una variante de la técnica más general conocida como neumorretroperitoneo o insuflación gaseosa retroperitoneal, aplicada con fines diagnósticos y no como hallazgo patológico incidental. Ese gas, aire en origen y más tarde dióxido de carbono, se introducía en el tejido conectivo laxo que rodea a los órganos retroperitoneales; al difundirse por ese plano, dibujaba sus contornos en la radiografía por diferencia de densidad con los tejidos blandos vecinos. El resultado permitía valorar el tamaño y el contorno de estructuras que, en una radiografía simple de abdomen, apenas se distinguen del tejido circundante. La primera vía de acceso descrita fue la lumbar. Rosenstein, y por separado Carelli y Sordelli, publicaron en 1921 una técnica de insuflación perirrenal por punción lumbar directa. Tres décadas después, en 1950, Ruiz Rivas introdujo el abordaje presacro: la aguja se inserta junto al cóccix, con un dedo del explorador en el recto para guiar su posición, y el gas asciende por el espacio retroperitoneal hasta alcanzar los riñones y las suprarrenales desde abajo. Esta vía resultó más cómoda que la lumbar y acabó imponiéndose como la más empleada. El aire fue el primer medio utilizado, pero conllevaba un riesgo poco frecuente y a veces mortal: la embolia gaseosa si el gas alcanzaba accidentalmente un vaso sanguíneo. Una encuesta nacional publicada en 1956 recogió varios casos de esta complicación en distintos centros. Landes y Ransom propusieron en 1957 sustituir el aire por dióxido de carbono, un gas con mayor coeficiente de solubilidad en sangre y por tanto de menor riesgo si se producía una punción vascular inadvertida; su técnica se perfeccionó en publicaciones posteriores de finales de esa misma década. Se empleó sobre todo para localizar tumores suprarrenales, entre ellos el feocromocitoma, en una época en la que no existía otra forma de obtener una imagen directa de esas glándulas. También se usó en el estudio de masas retroperitoneales de otro origen, a veces combinada con arteriografía para mejorar el rendimiento diagnóstico. Su fiabilidad era limitada: distintas series de la época señalaron un porcentaje relevante de exploraciones en las que no llegaba a delimitarse alguna de las dos glándulas, sobre todo en la hiperplasia suprarrenal bilateral. La técnica quedó progresivamente en desuso a partir de los años setenta, cuando la ecografía y después la tomografía computarizada ofrecieron una visualización directa de estas estructuras sin necesidad de instrumentar el espacio retroperitoneal. No como método diagnóstico habitual. Ha sido sustituida por técnicas de imagen no invasivas. El neumoperitoneo introduce gas dentro de la cavidad peritoneal, delante del peritoneo parietal posterior; la retroneumoperitoneografía lo hace por detrás, en el espacio retroperitoneal, precisamente para no entrar en contacto con las vísceras intraperitoneales. Porque se disuelve con más facilidad en la sangre. Si una punción accidental introducía el gas en un vaso, el riesgo de que llegara a formar un émbolo con consecuencias graves era menor que con aire. Sobre todo los riñones y las glándulas suprarrenales, aunque también otras masas o alteraciones situadas en el espacio retroperitoneal. El gas dibujaba su silueta al rodearlas, de forma parecida a como el contraste negativo se sigue usando hoy en otras exploraciones, aunque con medios muy distintos.Qué es la retroneumoperitoneografía
Desarrollo histórico
Uso y declive
Preguntas frecuentes
¿Sigue empleándose en algún centro?
¿Qué diferencia hay con el neumoperitoneo?
¿Por qué se prefirió finalmente el dióxido de carbono al aire?
¿Qué estructuras se visualizaban con esta técnica?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026