DICCIONARIO MÉDICO
Opisthorchis viverrini
Opisthorchis viverrini es un gusano plano diminuto, del grupo de los trematodos, que se aloja en las vías biliares del hígado humano. Se adquiere al comer pescado de río crudo o poco cocinado en cuya carne anidan sus larvas, un hábito arraigado en el Sudeste Asiático. Una vez instalado, el parásito puede vivir años dentro de los conductos biliares sin apenas dar señales. Su relevancia no está en las molestias del primer momento, sino en las consecuencias de una parasitación prolongada: la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer lo señala como causa del tumor de las vías biliares. Opisthorchis viverrini Trematodo hepático del Sudeste Asiático Tipo: helminto Clase: trematodo (duela hepática) Transmisión: alimentaria, por pescado de agua dulce crudo o poco cocinado Reservorio: humano y animal (perros, gatos y otros mamíferos que comen pescado) Patogenicidad: primario Enfermedad: opistorquiasis Es un trematodo, es decir, uno de esos gusanos planos parásitos que necesitan varios huéspedes para completar su vida. Pertenece al género Opisthorchis, dentro de la familia Opisthorchiidae, y habita en los conductos biliares de personas y de otros mamíferos que se alimentan de pescado. El adulto es una lámina translúcida de apenas siete a nueve milímetros, tan fino que en el conducto biliar pasa casi inadvertido. El nombre del género describe una peculiaridad de su anatomía. Opisthorchis viene del griego opísthen, detrás, y órchis, testículo: sus dos testículos, muy lobulados, se sitúan en la parte trasera del cuerpo, y esa disposición es la que sirvió para agrupar a estas duelas. El apellido de la especie, viverrini, remite al animal en el que se descubrió. En 1886, el parasitólogo francés Jean Poirier lo encontró en un gato pescador (un vivérrido del Sudeste Asiático) muerto en el zoológico de París, y lo bautizó al principio como Distomum viverrini. Años después, Stiles y Hassall lo reasignaron al género Opisthorchis, que había creado el zoólogo Raphaël Blanchard. El primer caso humano no se describió hasta 1915. Con forma de hoja, aplanado y algo puntiagudo por delante, el cuerpo mide entre cinco y diez milímetros de largo por uno o dos de ancho y lleva dos ventosas, una en la boca y otra en el vientre, con las que se fija a la pared del conducto. En su interior alberga a la vez órganos masculinos y femeninos, como casi todos los trematodos, de modo que un solo ejemplar basta para producir huevos. Los huevos son minúsculos, de unas treinta micras, con forma de pequeña vasija y una tapa (opérculo) por la que saldrá la larva. Salen del hígado con la bilis y abandonan el cuerpo con las heces. Ese huevo diminuto y operculado es la firma con la que se identifica al parásito en el laboratorio, aunque distinguirlo del de Clonorchis, casi idéntico, exige buen ojo y experiencia. Su vida transcurre entre tres huéspedes. Los huevos que llegan al agua dulce son ingeridos por un caracol del género Bithynia, dentro del cual la larva se multiplica en varias fases hasta convertirse en cercaria. Esa cercaria nada en libertad un tiempo breve y penetra en la carne de un pez de agua dulce de la familia de las carpas, donde se enquista y espera. El ciclo se cierra cuando un mamífero (una persona, un perro, un gato) se come ese pescado sin cocinar. La larva se libera en el intestino, remonta la vía biliar a través de la ampolla de Vater y, en unas tres o cuatro semanas, madura hasta adulto. Ahí puede quedarse años. El reservorio es doble: el propio ser humano y numerosos animales que comen pescado, lo que convierte a la parasitación en una zoonosis difícil de erradicar. La distribución es muy concreta. Opisthorchis viverrini se concentra en la cuenca del río Mekong, sobre todo en el noreste de Tailandia, Laos, Camboya y el centro y sur de Vietnam. En 2018 se calculaba que seguían infectadas más de doce millones de personas en esa región. La razón es cultural antes que biológica: en esas zonas se consumen platos tradicionales de pescado crudo fermentado o mal cocido, y con ellos entra el parásito. No se contagia de una persona a otra, ni por el agua de beber. La parasitación por este trematodo se llama opistorquiasis. La misma enfermedad la causa también su pariente europeo, Opisthorchis felineus. Buena parte de las personas parasitadas no nota nada durante mucho tiempo, y ahí reside parte del problema: el gusano trabaja en silencio. La presencia continuada de los adultos irrita el epitelio de los conductos, que responde con inflamación crónica, engrosamiento de sus paredes y fibrosis alrededor. Ese daño sostenido, mantenido durante décadas, es el que da a O. viverrini una condición singular entre los parásitos. Desde 1994, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) lo clasifica como carcinógeno del grupo 1, la categoría reservada a los agentes con relación probada con el cáncer en el ser humano. El tumor en cuestión es el colangiocarcinoma, un cáncer de las vías biliares. En el noreste de Tailandia, donde el parásito es endémico, este tumor alcanza una de las incidencias más altas descritas en el mundo. La irritación crónica que acompaña a la parasitación puede manifestarse también como colangitis, la inflamación de la vía biliar. Tres trematodos comparten el hígado como territorio y se confunden con facilidad. Clonorchis sinensis, la duela china, es casi un calco anatómico de Opisthorchis y provoca un cuadro muy parecido; la diferencia fina está en la forma de los testículos, ramificados en el chino y lobulados en el nuestro. O. felineus, la duela del gato, es prácticamente indistinguible de O. viverrini al microscopio y reparte su geografía por Italia, Alemania, Rusia y otros países del este europeo. La fasciola hepática, en cambio, es harina de otro costal: mucho más grande, con forma de hoja ancha, se contrae al comer berros u otras plantas acuáticas, no pescado. Opisthorchis une dos palabras griegas, opísthen (detrás) y órchis (testículo), por la posición trasera de sus órganos reproductores masculinos. Viverrini alude al gato pescador, un vivérrido, del que Poirier obtuvo el primer ejemplar en 1886. Comiendo pescado de agua dulce crudo o poco hecho. En la carne de esos peces se esconden las larvas enquistadas del parásito, que al llegar al intestino se liberan y colonizan la vía biliar. Cocinar bien el pescado destruye las larvas. No. Hace falta el paso por el caracol y por el pez, así que el contacto directo entre personas no propaga el parásito. Porque su presencia durante años mantiene una inflamación constante en las vías biliares, y ese castigo repetido del epitelio favorece la aparición del colangiocarcinoma, el cáncer de los conductos biliares. La relación está tan establecida que la IARC incluyó a O. viverrini entre los carcinógenos del grupo 1 en 1994. Las zonas donde el parásito abunda coinciden con las de mayor frecuencia de este tumor. Se parecen mucho, pero no son el mismo parásito. Clonorchis sinensis es la duela hepática china, endémica en Asia oriental, mientras que Opisthorchis viverrini reina en la cuenca del Mekong. Los cuadros que producen son casi calcados y ambos comparten la misma vía de contagio, el pescado crudo. Para situar Opisthorchis viverrini dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Opisthorchis viverrini
Cómo es y cómo se reconoce
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedad produce
Diferencias con otras duelas hepáticas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Opisthorchis viverrini?
¿Cómo se contrae?
¿Se transmite de persona a persona?
¿Por qué se relaciona con un cáncer?
¿Es lo mismo que Clonorchis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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