DICCIONARIO MÉDICO
Opistorquiasis
La opistorquiasis es la infección producida por duelas hepáticas del género Opisthorchis, unos gusanos planos que se instalan en las vías biliares del hígado. Se contrae al comer pescado de agua dulce crudo o poco cocinado que lleva las larvas del parásito. La mayoría de las personas parasitadas no percibe nada durante años, porque el gusano vive dentro del conducto biliar sin apenas delatarse. El interés de esta infección reside sobre todo en su evolución: mantenida durante décadas, se asocia a un tipo de cáncer de las vías biliares. Se trata de una parasitación crónica del árbol biliar. El nombre se forma sobre el del parásito responsable, Opisthorchis, más el sufijo griego -íasis, que en medicina indica infección o infestación por un agente concreto, igual que en giardiasis o amebiasis. En algunos textos aparece también como opistorquiosis, con el sufijo -osis que recomiendan las normas de nomenclatura de las enfermedades parasitarias. Las duelas adultas, láminas translúcidas de pocos milímetros, se alojan en los conductos biliares de pequeño calibre y allí pueden sobrevivir muchos años. Su permanencia continuada irrita la pared de los conductos, que reacciona con inflamación sostenida. Ese proceso lento es la raíz de todo lo que la opistorquiasis puede llegar a provocar. Dos especies son responsables. Opisthorchis viverrini causa la enfermedad en el Sudeste Asiático, y Opisthorchis felineus lo hace en Europa oriental. Ambas siguen el mismo camino hasta llegar al ser humano. Sus larvas maduran dentro de peces de agua dulce de la familia de las carpas, enquistadas en la carne, y esperan a que alguien se coma ese pescado sin la cocción suficiente. Una vez en el intestino, la larva se libera, remonta la vía biliar y madura hasta convertirse en el gusano adulto. De ahí que la opistorquiasis sea, ante todo, una cuestión de cocina. En las regiones donde arraiga, forma parte de la dieta el pescado de río crudo, fermentado o apenas pasado por el fuego, y con él viaja el parásito. No se transmite de una persona a otra ni bebiendo agua. Como el reservorio incluye a perros, gatos y otros animales que también comen pescado, la infección tiene carácter de zoonosis. La irritación continuada del epitelio biliar no se queda en inflamación. Con el paso de los años engrosa las paredes de los conductos y deja fibrosis a su alrededor, y ese terreno castigado es el que abona la aparición de un tumor. Por eso O. viverrini figura desde 1994 en la lista de agentes que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer considera carcinógenos para el ser humano. El tumor asociado es el colangiocarcinoma, el cáncer de las vías biliares. La coincidencia geográfica lo confirma. En el noreste de Tailandia, donde la parasitación ha sido endémica durante generaciones, este cáncer alcanza cifras que no se ven en casi ningún otro lugar del mundo. Antes de llegar a ese extremo, la infección puede traducirse en episodios de colangitis, la inflamación de la vía biliar, o en la obstrucción de los conductos por la propia masa de gusanos. Esta infección tiene una hermana casi gemela, la clonorquiasis, causada por Clonorchis sinensis, la duela hepática china. Las dos infecciones se contraen del mismo modo, afectan a los mismos conductos y comparten incluso la relación con el cáncer biliar. La distinción está en el parásito, no en el cuadro: uno pertenece al género Opisthorchis y el otro a Clonorchis, y solo el examen microscópico de sus huevos o de los gusanos adultos permite separarlos con seguridad. En la práctica de las zonas donde ambos conviven, a menudo se agrupan bajo la etiqueta común de infección por duelas hepáticas de origen alimentario. Del nombre del parásito, Opisthorchis, al que se añade el sufijo -íasis, que en medicina designa la infección por un agente determinado. Opisthorchis, a su vez, procede del griego y alude a la posición trasera de los testículos del gusano. Comiendo pescado de agua dulce crudo o poco cocinado en el que anidan las larvas del parásito. Es habitual en zonas donde se consumen preparaciones tradicionales de pescado de río sin cocción completa. Cocinar bien el pescado elimina el riesgo. No. El parásito necesita pasar por un caracol y por un pez antes de poder infectar a un nuevo huésped, así que el trato con una persona parasitada no supone ningún peligro. Porque la presencia del gusano durante años mantiene inflamados los conductos biliares, y esa inflamación repetida favorece la transformación de sus células. La relación entre Opisthorchis viverrini y el colangiocarcinoma está tan asentada que la clasificación internacional de carcinógenos lo recoge desde 1994. Las regiones más afectadas por el parásito son también las de mayor frecuencia de este tumor. Para conocer el parásito que la causa y las infecciones emparentadas, puede consultar:Qué es la opistorquiasis
Qué la causa y cómo se adquiere
Por qué es una infección a tener en cuenta
Diferencias con la clonorquiasis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra opistorquiasis?
¿Cómo se contrae la opistorquiasis?
¿Es contagiosa entre personas?
¿Por qué se vincula con el cáncer?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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