DICCIONARIO MÉDICO

Obstrucción de la vena central de la retina

La obstrucción de la vena central de la retina es el bloqueo del vaso que drena la sangre de la retina hacia el resto del sistema circulatorio. En el lado arterial falta el aporte; aquí ocurre lo contrario: la sangre sigue entrando en el tejido pero no consigue salir, lo que provoca congestión, hemorragias y, en los casos más graves, isquemia del territorio afectado.

Qué es la obstrucción de la vena central de la retina

La vena central de la retina recoge la sangre de toda la red venosa retiniana y la conduce hacia el nervio óptico, donde abandona el globo ocular. Cuando se obstruye a la altura de la lámina cribosa, el punto donde el nervio óptico atraviesa la esclera, la sangre que sigue llegando por vía arterial no encuentra salida. El resultado es un aumento de la presión dentro de los vasos retinianos, con dilatación venosa, hemorragias distribuidas por toda la retina y, con frecuencia, edema de la mácula.

Es la segunda enfermedad vascular retiniana más frecuente, solo por detrás de la retinopatía diabética.

Clasificación anatómica

Según el punto exacto del cierre, se distinguen tres formas. La obstrucción de la vena central afecta al tronco principal a la altura del nervio óptico y compromete toda la retina. La obstrucción hemirretiniana se sitúa un poco más distal, en el punto donde el vaso se divide en sus dos ramas mayores, y afecta solo a la mitad superior o inferior del ojo. La obstrucción de rama venosa, la más localizada de las tres, bloquea una única rama y limita el daño al sector que esa rama drena.

Clasificación angiográfica: forma isquémica y no isquémica

Además de por su localización, el cuadro se clasifica según el grado de compromiso de la microcirculación retiniana, algo que se valora mediante angiografía con fluoresceína. La forma no isquémica, también llamada perfundida, es la más común: representa entre el 70 y el 78 % de los casos y tiene, en general, mejor pronóstico visual. La forma isquémica, con una extensión relevante de capilares sin perfusión, es menos frecuente pero bastante más grave, porque predispone a complicaciones como la neovascularización del segmento anterior del ojo y el glaucoma neovascular.

Una forma no isquémica puede evolucionar a isquémica con el tiempo, lo que justifica el seguimiento de estos pacientes más allá del episodio agudo.

Epidemiología y contexto

Suele diagnosticarse a partir de los 50 años, y su aparición se asocia con frecuencia a hipertensión arterial, diabetes, glaucoma de ángulo abierto y otros factores de riesgo vascular sistémico. La obstrucción del tronco central es, dentro del conjunto de las obstrucciones venosas retinianas, la variante anatómica más habitual.

Diferenciación con otros cuadros

El mecanismo íntimo de esta obstrucción suele ser trombótico, y quien busque el proceso de formación del coágulo y los factores que predisponen a la hipercoagulabilidad puede consultar la entrada dedicada a la trombosis de la vena central de la retina. Esta entrada, en cambio, se centra en el cuadro como entidad clínica: su localización, su clasificación y su alcance.

Frente a la obstrucción de la arteria central de la retina, la diferencia es de mecanismo y de instauración. La vía arterial deja al tejido sin oxígeno de forma prácticamente inmediata; la venosa lo asfixia por congestión, un proceso que puede tardar horas o incluso días en manifestarse con toda su intensidad.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la diferencia entre forma isquémica y no isquémica?

De la angiografía con fluoresceína, la prueba que permite ver cuánta superficie de capilares retinianos ha dejado de recibir sangre. A partir de un umbral determinado de áreas sin perfusión, el cuadro se clasifica como isquémico.

¿Puede una forma no isquémica volverse isquémica?

Sí, y no es infrecuente. Por eso el seguimiento oftalmológico se prolonga más allá de la fase aguda, incluso en las formas que al principio parecen más benignas.

¿Es lo mismo que una trombosis de la vena central de la retina?

Son dos ángulos del mismo proceso. La obstrucción describe el cuadro clínico, su localización anatómica y su clasificación; la trombosis se centra en el mecanismo que la origina con mayor frecuencia: la formación de un coágulo en el propio vaso.

¿Qué relación tiene con la retinopatía diabética?

Ninguna directa en el mecanismo. Comparten, eso sí, el podio de las enfermedades vasculares de la retina más frecuentes: la retinopatía diabética en primer lugar y esta obstrucción venosa en segundo.

Referencias

  1. Manual MSD (versión profesional): Oclusión de la vena central de la retina
  2. Red Europea de Información sobre Ensayos Clínicos: Oclusión venosa retiniana
  3. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología: Guías de práctica clínica de la SERV sobre oclusiones venosas de la retina
  4. Revista Cubana de Oftalmología: Factores de riesgo asociados a oclusiones venosas retinianas

Consulte también la información clínica completa sobre las oclusiones venosas de la retina

Si busca información sobre el diagnóstico, el seguimiento y el tratamiento de este cuadro, puede consultar la página de oclusiones venosas de la retina elaborada por el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra.

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