DICCIONARIO MÉDICO
Notocorda
La notocorda es una estructura mesodérmica alargada que recorre el eje longitudinal del embrión durante las primeras semanas del desarrollo, antes de que exista columna vertebral. Su papel no es solo de sostén: emite señales químicas que organizan la formación del sistema nervioso central y del esqueleto axial. En el ser humano desaparece casi por completo antes del nacimiento, aunque sus restos persisten toda la vida en el interior de los discos intervertebrales. Notocorda, o notocordio, viene del griego nôton, dorso, y chordḗ, cuerda: literalmente, cuerda dorsal. El nombre describe con precisión su forma, un cordón macizo de células que se sitúa en la línea media del embrión, entre el tubo digestivo primitivo y el futuro sistema nervioso. Es la estructura que da nombre al filo entero de los animales que la poseen en algún momento de su desarrollo, los cordados, un grupo que reúne a todos los vertebrados junto con dos linajes marinos menos conocidos, los urocordados y los cefalocordados. Su valor para la biología evolutiva quedó establecido en el siglo XIX. El zoólogo ruso Alexander Kowalevsky describió en 1866 que las larvas de las ascidias, animales marinos sésiles que hasta entonces se clasificaban junto a los moluscos, poseían una notocorda transitoria en la cola. El hallazgo situaba a un grupo de invertebrados dentro del mismo linaje que los vertebrados y fue citado por Charles Darwin en 1874 como una de las pruebas embriológicas más sólidas a favor del origen común de ambos grupos. La notocorda se origina durante la gastrulación, en la tercera semana de desarrollo. Un grupo de células migra desde el nódulo primitivo hacia la línea media y forma primero un cordón hueco, el proceso notocordal, que más tarde se transforma en un cilindro macizo de células vacuoladas. Ese cilindro se extiende en dirección cefalocaudal, desde la futura base del cráneo hasta la región sacrococcígea, y queda envuelto por una vaina de tejido conjuntivo. Su función no se limita a la arquitectura. La notocorda secreta la proteína Sonic Hedgehog, que actúa como señal de posición para los tejidos vecinos: induce el cierre del tubo neural en la línea media, orienta la diferenciación de las neuronas motoras en su porción ventral y dirige a las células de los somitos hacia la formación del esqueleto axial. Sin esa señal, ni el sistema nervioso ni la columna futura se organizan correctamente en torno a un eje. A partir de la octava semana, las células de los somitos rodean la notocorda y comienzan a formar los cuerpos vertebrales cartilaginosos. A su paso, la notocorda va desapareciendo, salvo en los segmentos que corresponden al espacio entre vértebras. Allí, sus células persisten y dan origen al núcleo pulposo, la parte gelatinosa central de cada disco intervertebral. La notocorda, en otras palabras, no desaparece: se reduce a los puntos que en el adulto siguen necesitando flexibilidad entre segmentos óseos rígidos. Esta continuidad explica por qué el estudio de la notocorda interesa mucho más allá de la embriología descriptiva. Los restos notocordales del núcleo pulposo conservan, incluso en el adulto, parte de la capacidad de señalización de la estructura original, y su papel en el envejecimiento y la degeneración del disco es objeto de investigación activa. De forma mucho más infrecuente, células notocordales residuales en la base del cráneo o en la región sacrococcígea pueden dar origen a un tumor óseo raro, el cordoma; su diagnóstico y tratamiento no corresponden a esta entrada del diccionario. Del griego nôton (dorso) y chordḗ (cuerda): cuerda dorsal. La Real Academia Española recoge la forma notocordio con la misma etimología y un significado idéntico; en el uso científico habitual predomina notocorda. No como estructura independiente. Persiste, transformada, en el núcleo pulposo de los discos intervertebrales, la parte central y más blanda de cada disco situado entre dos vértebras. Solo los cordados, el filo al que pertenecen los vertebrados junto con los urocordados (como las ascidias) y los cefalocordados (como el anfioxo). En algunas especies, como el anfioxo, la notocorda persiste durante toda la vida en lugar de reducirse a un vestigio. Un tumor óseo poco frecuente que se origina a partir de restos de células notocordales, casi siempre en la base del cráneo o en la región sacrococcígea. Su relación con la notocorda es puramente embriológica: el tumor procede del mismo tipo celular, no de la estructura funcional del embrión. Para ampliar el contexto de la notocorda, puede consultar:Qué es la notocorda
Formación durante el desarrollo embrionario
Qué queda de ella en el adulto
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra notocorda?
¿Se puede ver la notocorda en un adulto?
¿Todos los animales tienen notocorda?
¿Qué es el cordoma?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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