DICCIONARIO MÉDICO
Neumonectomía
La neumonectomía es la extirpación quirúrgica de un pulmón completo. Se distingue de la lobectomía, que retira solo un lóbulo, y de la segmentectomía, que se limita a un segmento pulmonar. Es una intervención poco habitual, reservada a los casos en que una resección más conservadora no basta, y sus consecuencias en el organismo ilustran hasta qué punto el tórax es capaz de reorganizarse en torno a un espacio vacío. Consiste en la separación completa de un pulmón de las estructuras que lo fijan al tórax: la arteria y las venas pulmonares, el bronquio principal correspondiente y el ligamento pulmonar. A diferencia de otras resecciones, no deja tejido pulmonar sano en el lado intervenido. El hemitórax queda vacío, y ese espacio se reorganiza de forma progresiva en los meses siguientes. El término combina dos raíces griegas: "neumo-", de πνεύμων (pneúmōn), "pulmón" (la misma raíz de neumonía y neumología), y "-ectomía", de ἐκτομή (ektomḗ), "extirpación". La voz llegó al castellano como calco del inglés "pneumonectomy", documentado desde 1890, y se registra por primera vez en la prensa española en 1949, en una noticia sobre el primer Congreso Nacional de Cirugía. Convivió durante décadas con el sinónimo "neumectomía", atestiguado ya en 1887. Hoy apenas se usa. Tras la cirugía, el espacio pleural vacío se llena primero de aire y, con el paso de las semanas, de líquido y tejido fibroso. El mediastino (el conjunto de estructuras situadas entre ambos pulmones, entre ellas el corazón y los grandes vasos) se desplaza hacia el lado operado, mientras el hemidiafragma correspondiente se eleva para ocupar parte del volumen perdido. Este proceso de adaptación anatómica puede prolongarse durante meses: la opacificación completa del hemitórax en las radiografías de control tarda, de media, unas dieciséis semanas, con un rango descrito de tres semanas a siete meses. En la neumonectomía izquierda el corazón suele rotar hacia el hueco vacante; en la derecha se desplaza directamente hacia ese espacio. El pulmón restante, mientras tanto, se hiperinsufla para compensar parte del volumen perdido. La neumonectomía estándar extirpa únicamente el pulmón afectado. La extrapleural es una variante más amplia: junto con el pulmón se retira la pleura parietal del mismo lado, una porción del pericardio y otra del diafragma (estructuras que después se reconstruyen con material sintético). Se reserva para tumores como el mesotelioma pleural, cuando la enfermedad se extiende más allá del propio pulmón. Existen variantes menos frecuentes. La intrapericárdica aborda los vasos pulmonares dentro del saco pericárdico cuando el tumor está muy próximo al hilio. La de finalización extirpa el tejido pulmonar restante de un lado ya operado con anterioridad. La carinal incluye la carina traqueal en tumores próximos a la bifurcación bronquial. Según el lado intervenido, se habla simplemente de neumonectomía derecha o izquierda, con diferencias anatómicas relevantes entre ambas. La lobectomía extirpa un lóbulo completo y conserva el resto del pulmón; es la resección más frecuente en el cáncer de pulmón en estadios localizados. La segmentectomía va un paso más allá en el ahorro de tejido: retira un segmento broncopulmonar, la unidad anatómica más pequeña con irrigación y ventilación propias. La resección en cuña, todavía más conservadora, elimina solo una porción de tejido alrededor de una lesión, sin respetar los límites anatómicos del segmento. Lo que distingue a la neumonectomía de todas ellas no es el motivo de la cirugía, sino su alcance. Es la única que no deja tejido pulmonar en el lado tratado. Del griego πνεύμων ("pulmón") y ἐκτομή ("extirpación"), aunque la palabra llegó al español a través del inglés "pneumonectomy". Convivió con el término "neumectomía" hasta mediados del siglo XX. Son procedimientos distintos aunque emparentados: la lobectomía extirpa un lóbulo y conserva el resto del pulmón, mientras que la neumonectomía lo retira por completo. El hemitórax vacío no permanece así mucho tiempo. En las primeras horas se llena de aire; después, ese aire se va sustituyendo de forma progresiva por líquido y tejido fibroso, mientras el mediastino se desplaza hacia el lado operado y el diafragma correspondiente se eleva. La opacificación completa del hemitórax en las radiografías de control tarda, de media, unos cuatro meses, aunque el rango descrito en la bibliografía va de tres semanas a siete meses. El pulmón restante, mientras tanto, se hiperinsufla para compensar parte de la pérdida de volumen. Es un proceso lento, no una respuesta inmediata. No. Es, de hecho, poco habitual: la mayoría de las resecciones pulmonares actuales son lobectomías o segmentectomías, procedimientos que conservan más tejido funcional.Qué es la neumonectomía
Consecuencias en el organismo tras la extirpación
Tipos de neumonectomía
Diferenciación con otras resecciones pulmonares
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre "neumonectomía"?
¿Es lo mismo neumonectomía que lobectomía?
¿Qué ocurre con el espacio que deja el pulmón extirpado?
¿Es la neumonectomía la cirugía pulmonar más habitual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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