DICCIONARIO MÉDICO
Necator americanus
Necator americanus es uno de los dos anquilostomas que con más frecuencia parasitan al ser humano. El gusano adulto vive anclado a la pared del intestino delgado, donde se alimenta de sangre. Su forma infecciosa entra por la piel, casi siempre por los pies descalzos, desde suelos cálidos y húmedos contaminados con heces. Se le conoce como el anquilostoma del Nuevo Mundo por la región donde se identificó, y es la principal especie causante de anquilostomiasis en el continente americano. Necator americanus Anquilostoma del Nuevo Mundo (uncinaria americana) Tipo: helminto Grupo: nematodo (gusano redondo), familia Ancylostomatidae Transmisión: cutánea, por larvas del suelo (geohelminto) Reservorio: humano; larvas en el suelo Patogenicidad: primario Enfermedades: anquilostomiasis Necator americanus es un gusano parásito del grupo de los nematodos, en concreto un anquilostoma, que vive fijado a la mucosa del intestino delgado humano. El nombre no es amable. Necator procede del latín necare, matar, de modo que viene a significar el que mata; americanus remite al continente americano, donde el parásito se describió por primera vez. En los textos anglosajones llegó a apodársele el asesino americano, por la anemia que provocaba en poblaciones rurales enteras. Quien le dio nombre fue el zoólogo estadounidense Charles Wardell Stiles, en 1902. Trabajando con muestras intestinales de enfermos del sur de Estados Unidos, reconoció una uncinaria distinta de la que ya se conocía en Europa y la clasificó primero como Uncinaria americana, para situarla poco después en un género propio, Necator. Aquel trabajo puso nombre a la causa de una anemia crónica que castigaba desde hacía generaciones a las zonas rurales del país. El adulto es un gusano cilíndrico, blanquecino y pequeño: los machos miden entre siete y nueve milímetros y las hembras rondan los nueve a once. El extremo delantero se dobla en forma de gancho (de ahí el nombre común de anquilostoma, del griego ankýlos, curvo, y stóma, boca). Dentro de esa boca guarda su rasgo más característico. Son las placas cortantes. La cápsula bucal de Necator no tiene dientes, sino un par de láminas semilunares de borde afilado con las que se sujeta a la pared del intestino y rompe los pequeños vasos de los que se alimenta. Ese detalle lo separa a simple vista de su pariente Ancylostoma duodenale, que lleva dientes en lugar de placas. Sus huevos, en cambio, ovalados y de cáscara fina, resultan iguales bajo el microscopio a los de otros anquilostomas. El ser humano es su único hospedador natural de importancia. El adulto reside en el intestino delgado, pero buena parte de su vida transcurre fuera del cuerpo, en la tierra. Los huevos salen con las heces y, en un suelo cálido, húmedo y sombreado, maduran hasta convertirse en larvas capaces de infectar. Por eso figura entre los geohelmintos, los gusanos que necesitan pasar por el suelo para completar su ciclo. Todo empieza en la piel. La larva infecciosa atraviesa la epidermis cuando alguien pisa descalzo un terreno contaminado, pasa a la sangre, llega a los pulmones, asciende por las vías respiratorias hasta la garganta y termina siendo tragada, momento en que alcanza el intestino y madura. Por esta vía se transmite casi en exclusiva, a diferencia de Ancylostoma duodenale, que además puede infectar cuando sus larvas se ingieren. Su territorio son las regiones tropicales y subtropicales con saneamiento pobre. Predomina en el continente americano, el África subsahariana, el sudeste asiático y algunas islas del Pacífico, lo que explica el sobrenombre de anquilostoma del Nuevo Mundo frente al del Viejo Mundo, Ancylostoma duodenale. Durante buena parte del siglo XX fue el responsable de la mayoría de los casos de anquilostomiasis en el sur de Estados Unidos, donde aún persiste en focos aislados. La infección por Necator americanus se llama anquilostomiasis, conocida también como uncinariasis o necatoriasis. No es una enfermedad exclusiva de este gusano: la comparte con Ancylostoma duodenale, y por eso ambos suelen agruparse bajo el rótulo de infección por anquilostomas. El daño nace de su forma de comer. Fijado a la mucosa intestinal, el parásito abre pequeñas heridas y consume sangre a diario, una pérdida sostenida que, con el tiempo, agota las reservas de hierro y termina en anemia. Un solo ejemplar puede vivir varios años, y una hembra libera miles de huevos al día que vuelven al suelo y mantienen viva la cadena de contagio. El que mata, de América. Necator viene del latín necare, matar, y americanus señala el continente donde se identificó. El nombre se lo debemos al parasitólogo Charles Wardell Stiles, que describió la especie en 1902. No exactamente. Son los dos anquilostomas que con más frecuencia infectan a las personas y producen la misma enfermedad, pero se distinguen por la geografía, por el tamaño y por la boca: Necator lleva placas cortantes y Ancylostoma, dientes. Por la piel. Sus larvas atraviesan la epidermis, casi siempre en los pies, cuando se camina descalzo sobre suelo contaminado. Porque se alimenta de sangre. El adulto se ancla a la pared del intestino delgado y consume pequeñas cantidades de sangre de manera continua. Cuando hay muchos ejemplares o la infección se prolonga, esa pérdida diaria vacía las reservas de hierro del organismo. En las regiones donde abunda, figura por ello entre las grandes causas de anemia por falta de hierro. Para situar Necator americanus dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Necator americanus
Cómo es y cómo se reconoce
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedad produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Necator americanus?
¿Es lo mismo que Ancylostoma duodenale?
¿Cómo entra en el organismo?
¿Por qué se asocia con la anemia?
Referencias
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