DICCIONARIO MÉDICO
Ancylostoma
Ancylostoma es un género de gusanos parásitos, llamados en español anquilostomas, que se alojan en el intestino de personas y de animales. Su rasgo característico está en la boca: una cápsula provista de dientes con la que se fijan a la pared del intestino y se alimentan de sangre. Una de sus especies, Ancylostoma duodenale, es uno de los dos anquilostomas responsables de la anquilostomiasis humana. Otras, propias de perros y gatos, causan en las personas una erupción de la piel conocida como larva migrans. El nombre del género describe precisamente esa boca curvada en forma de gancho. Ancylostoma Anquilostomas Tipo: helminto (gusano) Clase: nematodo Transmisión: penetración por la piel; algunas especies, también por vía oral Reservorio: humano y animal (perros y gatos) Patogenicidad: primario Enfermedades: anquilostomiasis, larva migrans Ancylostoma es un género de nematodos, los gusanos cilíndricos, dentro del orden Strongylida y la familia Ancylostomatidae. Sus miembros son parásitos: viven adheridos al intestino delgado de un huésped, casi siempre un mamífero, y se nutren de la sangre que extraen de la mucosa. En el lenguaje corriente se los llama anquilostomas, y de ahí toma su nombre la enfermedad que producen, la anquilostomiasis. El nombre reúne dos palabras griegas: ankýlos, curvado o en forma de gancho, y stóma, boca. Alude al extremo anterior del gusano, que se dobla hacia el dorso y termina en una cápsula bucal armada, la herramienta con la que muerde y se ancla a la pared intestinal. Basta ver ese detalle al microscopio para entender por qué en español se habla también de gusano en gancho. Lo que define al género está en esa cápsula bucal. En su interior, las especies de Ancylostoma llevan pares de dientes afilados con los que raspan y sujetan la mucosa. El número de pares distingue a unas especies de otras: Ancylostoma braziliense tiene un par, Ancylostoma duodenale dos pares y Ancylostoma caninum tres. Es un rasgo pequeño, pero suficiente para identificarlas. Esa dentadura marca además la frontera con el otro anquilostoma humano importante, Necator americanus, que en lugar de dientes posee placas cortantes. Vistos de perfil, los gusanos adultos apenas alcanzan un centímetro y adoptan una curvatura característica, con el macho algo más pequeño que la hembra y provisto en su extremo posterior de una estructura en abanico, la bolsa copuladora, que usa durante la reproducción. No todas las especies del género se comportan igual frente a las personas. Ancylostoma duodenale, el llamado anquilostoma del Viejo Mundo, es el que de verdad parasita al ser humano: completa su ciclo en el intestino y, junto con Necator americanus, sostiene la mayor parte de la anquilostomiasis en el mundo. Distinto es el caso de Ancylostoma braziliense y de Ancylostoma caninum, cuyos huéspedes naturales son el perro y el gato. Cuando sus larvas alcanzan la piel de una persona no logran madurar ni llegar al intestino: quedan atrapadas en las capas superficiales y allí se desplazan, dibujando el trayecto sinuoso de la larva migrans cutánea. Una tercera especie, Ancylostoma ceylanicum, propia también de perros y gatos, ha ganado atención en las últimas décadas por su capacidad para producir infección intestinal en el sudeste asiático. El ciclo empieza fuera del cuerpo. Los huevos salen con las heces del huésped y, en un suelo cálido, húmedo y sombreado, maduran hasta liberar una larva capaz de infectar. Esa forma infectante espera en la tierra, y cuando una persona pisa descalza el terreno contaminado, atraviesa la piel y entra en la circulación. Viaja hasta los pulmones, asciende por las vías respiratorias y termina deglutida, para instalarse por fin en el intestino delgado. Por eso se los agrupa entre los geohelmintos, los gusanos que necesitan pasar una etapa en el suelo. La transmisión prospera donde escasea el saneamiento y se camina sin calzado. Ancylostoma duodenale añade una segunda puerta de entrada, la boca, ya que sus larvas pueden infectar también si se ingieren. Del género salen dos cuadros muy diferentes. Cuando el responsable es A. duodenale, el gusano madura en el intestino, se alimenta de sangre durante meses y termina provocando la anquilostomiasis, una infección crónica cuya consecuencia más conocida es la anemia por falta de hierro. Cuando intervienen las especies animales, el desenlace se queda en la piel: la larva migrans cutánea, con su surco rojo y muy pruriginoso que avanza día a día. Un mismo género, dos rutas. Boca en gancho. Se forma con el griego ankýlos, curvado, y stóma, boca, en referencia al extremo anterior curvado y a la cápsula bucal con la que el gusano se agarra al intestino. En la boca. Ancylostoma se agarra a la mucosa con pares de dientes, mientras que Necator americanus lo hace con placas cortantes. Los dos son anquilostomas humanos y producen la misma enfermedad intestinal, pero su aparato bucal permite separarlos en el laboratorio. No. A. duodenale madura en el intestino humano y causa anquilostomiasis, con anemia como sello. Las especies de perros y gatos, como A. braziliense, no completan su ciclo en la persona y solo dan lugar a la larva migrans cutánea. Ambos son nematodos, pero no la misma cosa. La lombriz intestinal habitual, Ascaris lumbricoides, mide muchos centímetros y no se alimenta de sangre. El anquilostoma es pequeño, apenas un centímetro, y su modo de vida gira en torno a la sangre de la mucosa. Para situar Ancylostoma dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Ancylostoma
Una boca con dientes
Las especies que afectan al ser humano
Dónde viven y cómo se transmiten
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Ancylostoma?
¿En qué se diferencia de Necator?
¿Todas las especies del género producen la misma enfermedad?
¿Un anquilostoma es lo mismo que una lombriz intestinal?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026