DICCIONARIO MÉDICO
Mola de Breus
La mola de Breus, o trombohematoma subcoriónico masivo, es una lesión placentaria poco frecuente en la que un coágulo de sangre materna se acumula bajo la placa coriónica y separa la placenta de las vellosidades. No guarda relación con la proliferación del trofoblasto ni con ningún trastorno genético de la fecundación. Es, en esencia, un problema vascular circunscrito a la placenta, no una alteración del desarrollo embrionario. Se define desde el punto de vista anatomopatológico por un hematoma subcorial de al menos un centímetro de grosor que ocupa como mínimo la mitad de la superficie fetal de la placenta. Suele asociarse a un pronóstico gestacional menos favorable, con mayor riesgo de restricción del crecimiento fetal o de pérdida de la gestación, en función del tamaño del hematoma y de su proximidad a la inserción del cordón umbilical. El obstetra vienés Carl Breus (1852-1914) describió la lesión en 1892, en un trabajo sobre casos de aborto retenido titulado Das tuberöse subchoriale Hämatom der Decidua («El hematoma subcorial tuberoso de la decidua»). Formado en la Universidad de Viena, donde también diseñó un modelo de fórceps obstétrico que llegó a usarse ampliamente en hospitales alemanes, empleó la palabra «mola» para referirse a la masa de coágulos que había observado, en un sentido más próximo al latín moles («masa») que al clásico mola («muela de molino») del que procede la mola hidatiforme. Ese uso de «mola» está hoy prácticamente en desuso. La literatura especializada prefiere el término descriptivo trombohematoma subcoriónico masivo, más preciso y menos propenso a confusión con la enfermedad trofoblástica gestacional. El nombre epónimo, no obstante, sigue empleándose con frecuencia en la práctica clínica. El origen físico del hematoma no está completamente establecido. Se ha relacionado con el estancamiento de láminas de fibrina en la zona marginal de la placenta, el punto donde confluyen la placa coriónica, la placa basal y las membranas, una región especialmente expuesta a la turbulencia del flujo sanguíneo materno. También se ha propuesto que el crecimiento lateral de la placenta, con invasión trofoblástica de las venas endometriales deciduales, facilitaría la embolización de vellosidades y la formación secundaria del coágulo. Ninguna de las dos hipótesis se considera, por ahora, un factor de riesgo establecido con solidez. Es una entidad rara. Un estudio sobre 19.000 placentas la situó en 0,53 casos por cada 1000 gestaciones; series posteriores la sitúan entre el 0,03 y el 0,08 %. La cifra exacta depende en buena medida de con qué sistemática se examine la placenta tras el parto: los hematomas de menor tamaño pueden pasar inadvertidos si no se realiza un estudio anatomopatológico dirigido. La mola de Breus no debe confundirse con la mola hidatiforme, con la que solo comparte una palabra del nombre. Esta última es una proliferación del trofoblasto de origen genético, sin componente vascular; aquella es un hematoma, sin ninguna alteración cromosómica ni proliferativa de fondo. Tampoco equivale al desprendimiento prematuro de placenta, aunque ambas entidades cursan con acumulación de sangre. En el desprendimiento, la sangre se sitúa entre la placenta y la pared uterina, en la interfaz decidual, y da lugar a lo que se conoce como hematoma retroplacentario. En la mola de Breus, en cambio, el coágulo se localiza bajo la placa coriónica, en la cara fetal de la placenta. La distinción exige, en ambos casos, el estudio anatomopatológico de la placenta tras el parto. Debe diferenciarse, por último, del corioangioma, un tumor vascular benigno de la placenta con una ecoestructura distinta y sin el componente puramente hemático que define a la mola de Breus. No, más allá del nombre. Comparten la palabra «mola», pero son dos entidades sin relación biológica: una es un hematoma placentario, la otra una proliferación trofoblástica de origen genético. Porque Breus utilizó la palabra en su sentido latino de «masa», de moles, para describir el volumen del coágulo, y no en el sentido de «muela» del que procede la mola hidatiforme. Es un caso de homonimia dentro de la propia lengua, no de parentesco clínico entre ambas entidades. La ecografía prenatal puede sugerirlo cuando muestra una masa placentaria heterogénea de grosor aumentado en la cara fetal. La confirmación definitiva llega, en cualquier caso, con el estudio anatomopatológico de la placenta tras la finalización de la gestación. No. Las series publicadas la sitúan entre el 0,03 y el 0,08 % de los embarazos, una de las lesiones placentarias menos comunes descritas en la literatura obstétrica.Qué es la mola de Breus
Origen del nombre
Mecanismo
Epidemiología
Diferenciación con otras entidades
Preguntas frecuentes
¿La mola de Breus tiene relación con la mola hidatiforme?
¿Por qué se llama «mola» si no hay proliferación de tejido?
¿Se puede diagnosticar antes del parto?
¿Es frecuente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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