DICCIONARIO MÉDICO
Miometritis
La miometritis es la inflamación de la capa muscular del útero, casi siempre de origen infeccioso. Rara vez se presenta de forma aislada: lo habitual es que forme parte de un proceso ascendente que también afecta al endometrio, en el contexto del puerperio o de una intervención sobre el útero. Toma su nombre del miometrio, la capa muscular intermedia de la pared uterina, con el sufijo -itis añadido a la misma raíz griega que nombra esa capa: mŷs, myós (músculo) y métra (matriz, útero), más -îtis, que significa inflamación. Aislada, la miometritis es poco frecuente. En la inmensa mayoría de los casos coexiste con una endometritis, y el proceso conjunto recibe el nombre de endomiometritis; cuando se extiende además al tejido conjuntivo que rodea el cuello uterino, se habla de endoparametritis. El término endomiometritis no designa una entidad distinta. Es, simplemente, la manera de nombrar la extensión de la infección más allá de la mucosa. Predomina el mecanismo de infección ascendente: microorganismos que colonizan habitualmente la vagina y el cuello uterino alcanzan la cavidad uterina cuando se rompen las membranas ovulares o durante maniobras que instrumentan el útero. El parto, y en particular la cesárea, constituyen el contexto más frecuente, casi siempre dentro de las primeras semanas del puerperio. La infección suele ser polimicrobiana. Entre los microorganismos implicados destacan los cocos grampositivos, sobre todo estreptococos del grupo B y especies de Enterococcus; también participan bacterias gramnegativas como Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae y Gardnerella vaginalis, junto con anaerobios (Bacteroides, Prevotella, peptostreptococos) que colonizan de forma habitual el tracto genital inferior. Diversos factores facilitan esa colonización ascendente: la rotura prolongada de membranas, el trabajo de parto prolongado, las exploraciones cervicales repetidas o la retención de restos placentarios en la cavidad uterina. Una cesárea no programada, iniciada ya el trabajo de parto, multiplica el riesgo respecto al parto vaginal, en buena medida porque combina manipulación instrumental con tejido uterino desvitalizado por la propia cirugía. La forma puerperal, ligada al parto o a la cesárea, es con mucho la más frecuente en la práctica clínica. Existen también formas mucho más raras, no vinculadas al puerperio, asociadas a procedimientos que instrumentan la cavidad uterina o a la colonización uterina en el contexto de una tuberculosis genital. Cuando la infección se limita al útero, el cuadro suele resolverse sin mayores complicaciones. En los casos más graves, aunque infrecuentes, puede extenderse hacia estructuras vecinas y dar lugar a abscesos pélvicos, peritonitis o trombosis de las venas pélvicas, con el consiguiente riesgo de embolia. Conviene distinguir la miometritis de otras inflamaciones con nombres parecidos. La endometritis, ya mencionada, afecta solo a la mucosa, sin comprometer la capa muscular. La parametritis no afecta a ninguna capa de la pared uterina, sino al tejido conjuntivo periuterino. También conviene no confundirla con la piometra, la acumulación de pus dentro de la cavidad uterina cuando su drenaje natural está comprometido. En la piometra, el problema es la retención de una colección purulenta ya formada; en la miometritis, la infección activa del propio tejido muscular. Los datos disponibles se refieren, en la práctica totalidad de los casos, a la infección uterina posparto en conjunto, dado que la miometritis aislada rara vez se diagnostica por separado. Un estudio sobre más de 32.000 partos situó la incidencia de la endometritis posparto, con la que la miometritis casi siempre coexiste, en torno al 1% tras un parto vaginal, el 3% tras una cesárea programada y entre el 5% y el 10% tras una cesárea no programada, iniciada ya el trabajo de parto. De mŷs, myós (músculo) y métra (matriz), la misma raíz griega que da nombre al miometrio, más el sufijo -itis, que en griego significa inflamación. No. La endometritis afecta a la mucosa que tapiza la cavidad uterina; la miometritis, a la capa muscular situada por debajo. Con frecuencia coexisten, y entonces se habla de endomiometritis. Porque la cirugía deja tejido uterino manipulado y parcialmente desvitalizado, un terreno más favorable para que las bacterias del tracto genital inferior colonicen el útero. El riesgo tras una cesárea no programada es varias veces superior al de un parto vaginal. No exactamente. La fiebre puerperal es un signo clínico que puede tener distintos orígenes; la miometritis, junto con la endometritis, es una de sus causas más frecuentes, pero no la única.Qué es la miometritis
Causas y mecanismo
Clasificación y extensión de la infección
Diferenciación con entidades relacionadas
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término miometritis?
¿Es lo mismo miometritis que endometritis?
¿Por qué es más frecuente tras una cesárea?
¿La miometritis es lo mismo que la fiebre puerperal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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