DICCIONARIO MÉDICO
Microinjerto
Un microinjerto es un fragmento de tejido de tamaño muy reducido que se separa de una zona donante para trasplantarlo a otra parte del cuerpo. El nombre agrupa dos técnicas que surgieron por separado, en especialidades distintas: la cobertura de quemaduras extensas con piel fragmentada y el trasplante de unidades foliculares en la restauración capilar. El término se construye sobre injerto, del latín insertus, con el prefijo griego micro-, de mikrós, pequeño. Ese prefijo se oficializó en 1960 como parte del Sistema Internacional para designar la millonésima parte de una unidad, pero en microinjerto no funciona con ese valor exacto: conserva el sentido más antiguo de la raíz, el de algo diminuto sin más, igual que ocurría antes de que la metrología se apropiara del prefijo. No sigue aquí, por tanto, la misma lógica que en microlitro o en microgramo, donde micro- sí equivale a un submúltiplo preciso. La palabra no designa un procedimiento único. Reúne dos técnicas que solo coinciden en una idea: fragmentar el injerto en piezas mínimas para repartirlas sobre una superficie mayor de la que ocuparía el tejido si se trasplantara entero. En cirugía plástica reconstructiva, el microinjerto cutáneo es la base de la técnica de Meek. La ideó en 1953 el cirujano estadounidense Cicero Parker Meek para cubrir quemaduras extensas cuando apenas queda piel sana disponible. El injerto se corta en cientos de fragmentos cuadrados de pocos milímetros de lado y se expanden sobre un soporte plegado, lo que multiplica la superficie cubierta sin necesitar más piel donante. Kreis modificó el sistema en 1993 con aire comprimido y un soporte de aluminio, y desde entonces vuelve a usarse en unidades de grandes quemados de distintos países. El resultado se mide en superficie ganada, no en tejido consumido. En dermatología, el microinjerto capilar tiene un origen distinto. Norman Orentreich describió en 1959 el fenómeno de dominancia donante, la razón por la que el pelo trasplantado desde la nuca conserva su resistencia genética a la calvicie una vez colocado en la zona receptora, y con ello abrió el camino al trasplante de pelo moderno. Bernstein y Rassman definieron ya en los años noventa la técnica del trasplante de unidades foliculares con microinjertos: fragmentos de una a cuatro raíces, tal como se agrupan de forma natural en el cuero cabelludo, que se implantan uno a uno en la zona con alopecia. La cirugía reconstructiva distingue tres tamaños de injerto. El macroinjerto apenas se fragmenta y conserva porciones amplias de tejido. Entre medias queda el miniinjerto, con piezas de varios milímetros. El microinjerto ocupa el extremo opuesto: exige mucho más tiempo de preparación, aunque a cambio permite una distribución más uniforme y un resultado final menos artificial, tanto en la piel como en la línea de implantación capilar. El injerto mallado sigue una lógica distinta. James Tanner y Jacques Vandeput perforaron en 1964 la piel donante con un patrón de rombos para poder estirarla como una red, ganando superficie sin fragmentar el tejido en piezas sueltas. La técnica se impuso frente al microinjerto de Meek durante buena parte del siglo veinte porque era más rápida de ejecutar. Hoy ambas coexisten según el caso, y la elección depende de la extensión de la quemadura y de la piel donante disponible. Porque no basta con que el fragmento sea pequeño: tiene que formar parte de un sistema pensado para multiplicar la superficie cubierta, ya sea expandiendo piel sobre un soporte o repartiendo unidades foliculares completas. Un recorte pequeño de un injerto convencional, sin ese propósito, no recibe este nombre. No. El injerto mallado se estira como una red sin fragmentarse en piezas independientes. El microinjerto sí se corta en unidades sueltas que se colocan por separado, una a una. El cirujano estadounidense Cicero Parker Meek publicó el primer caso en 1953, tras tratar a una niña de catorce años con quemaduras extensas en una unidad de Carolina del Sur. La técnica lleva su apellido desde entonces. Son clasificaciones distintas y no excluyentes. El autoinjerto se define por el origen del tejido, que procede del propio paciente. El microinjerto se define por su tamaño. La inmensa mayoría de los microinjertos, tanto cutáneos como capilares, son también autoinjertos.Qué es el microinjerto
Dos campos de aplicación bien diferenciados
Clasificación según el tamaño del fragmento
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama microinjerto y no simplemente injerto pequeño?
¿Es lo mismo un microinjerto que un injerto mallado?
¿Quién describió primero la técnica de microinjertos cutáneos?
¿Qué diferencia hay entre autoinjerto y microinjerto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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