DICCIONARIO MÉDICO
Metoxaleno
El metoxaleno es un psoraleno fotosensibilizante de la familia química de las furocumarinas, activo tras su exposición a la radiación ultravioleta A. Se combina con esta radiación, en lo que se conoce como terapia PUVA, para el tratamiento de la psoriasis, el vitíligo y algunos linfomas cutáneos de células T, y constituye además el principio activo empleado en la fotoféresis extracorpórea. Su código en la clasificación ATC es D05AD02 en sus formas oral y tópica, y D05BA02 en la solución para uso extracorpóreo. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). En 1947 se aisló por primera vez de las semillas de Ammi majus, una planta de la familia de las apiáceas que crece en el delta del Nilo, el compuesto que hoy se conoce como metoxaleno. Químicamente es un derivado metoxilado del psoraleno, la molécula parental de esta familia de furocumarinas; de ahí sus sinónimos habituales, 8-metoxipsoraleno y xantotoxina. Se administra por vía oral, en aplicación tópica o, en el procedimiento de fotoféresis extracorpórea, disuelto directamente en una fracción de la sangre extraída al paciente. Esta última vía lo distingue de la mayoría de los psoralenos: en lugar de fotoactivarse sobre la piel intacta, actúa sobre los leucocitos separados por centrifugación, que se irradian con luz ultravioleta A fuera del cuerpo antes de reinfundirse. La técnica se introdujo en 1987 para el tratamiento paliativo de la micosis fungoide eritrodérmica, y un año después la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos la aprobó como dispositivo médico. El uso de plantas ricas en furocumarinas junto con la exposición solar no es un hallazgo del siglo XX. Hace más de 3.500 años, los sanadores del antiguo Egipto ya recurrían a un extracto hervido de Ammi majus seguido de exposición al sol para tratar el vitíligo, que confundían con la lepra, según recoge el papiro Ebers. La forma moderna del tratamiento tardó, sin embargo, en llegar: no fue hasta 1974 cuando Parrish y su equipo publicaron en The New England Journal of Medicine el primer ensayo con metoxaleno oral y luz ultravioleta A de alta intensidad para la psoriasis. El acrónimo PUVA lo propuso el propio Fitzpatrick. El mecanismo por el que el metoxaleno mejora estas enfermedades no se conoce con precisión, aunque su reacción con el ADN sí está bien caracterizada. Tras la fotoactivación, la molécula se intercala entre las bases del ADN y forma con él un primer enlace covalente, un aducto monofuncional unido a una sola hebra. Si una segunda dosis de luz incide sobre el mismo punto, se forma un segundo enlace que entrecruza las dos hebras de la doble hélice: una especie de grapa química que impide que el ADN se separe para replicarse. Ese bloqueo frena la división de los queratinocitos hiperproliferativos característicos de la psoriasis y resulta especialmente tóxico para los linfocitos T activados, la base de su utilidad en los linfomas cutáneos de estirpe T y en la enfermedad de injerto contra huésped. Del griego psoraleos, que significa afectado de sarna o de lepra. Así llamaron los botánicos al género Psoralea por el aspecto punteado de las hojas de algunas de sus especies, cargadas de glándulas oleosas visibles a trasluz. El metoxaleno toma su nombre de esa raíz y del grupo metoxi que lo diferencia químicamente del psoraleno original. El trioxsaleno, también llamado trimetilpsoraleno, es una furocumarina sintética desarrollada a mediados de los años sesenta, mientras que el metoxaleno se identificó antes, a partir de una fuente vegetal. Los primeros psoralenos sintéticos surgieron precisamente para reducir la variabilidad de potencia que presentaban los extractos de plantas. Ambos comparten el mismo mecanismo de fotoactivación sobre el ADN y se emplean en terapia PUVA. La diferencia práctica más relevante es la potencia: el trioxsaleno necesita concentraciones más altas para lograr un efecto fototóxico equivalente. El metoxaleno es, en cambio, la molécula empleada casi en exclusiva en la fotoféresis extracorpórea, donde el trioxsaleno apenas tiene uso documentado. La elección entre uno y otro depende, sobre todo, del tipo de exposición prevista: oral, tópica o extracorpórea. No. En el PUVA convencional el fármaco circula por todo el organismo y toda la piel queda fotosensibilizada tras la exposición a la luz. En la fotoféresis extracorpórea el metoxaleno solo entra en contacto con los leucocitos extraídos e irradiados fuera del cuerpo, por lo que la exposición sistémica del paciente es mínima. Si desea ampliar información relacionada con el metoxaleno, puede consultar:Qué es el metoxaleno
Fotoactivación y unión al ADN
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre psoraleno?
¿En qué se diferencia el metoxaleno de otros psoralenos como el trioxsaleno?
¿Es lo mismo la fotoféresis extracorpórea que el PUVA convencional?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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