DICCIONARIO MÉDICO
Metisergida
La metisergida es un alcaloide semisintético derivado del ácido lisérgico, con acción antagonista sobre los receptores 5-HT2 de la serotonina. Se emplea en la profilaxis de la migraña grave e intratable y de la cefalea en acúmulos, siempre que hayan fracasado los tratamientos estándar y bajo supervisión de un especialista. Pertenece al grupo de los derivados ergóticos, con el código ATC N02CA04. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Estructuralmente, la metisergida deriva del ácido lisérgico mediante la adición de un grupo metilo y una cadena butanolamida, lo que la emparienta con la ergotamina y, más lejanamente, con la dietilamida del ácido lisérgico (LSD). Apenas conserva, eso sí, la acción vasoconstrictora y oxitócica que caracteriza a otros derivados ergóticos; su interés farmacológico reside en el bloqueo de los receptores 5-HT2 periféricos, acompañado de cierta actividad agonista sobre receptores serotoninérgicos centrales. Se administra por vía oral y se absorbe con rapidez. Su indicación se ha ido estrechando con el tiempo. Hoy se reserva para la migraña grave e intratable y para la cefalea en acúmulos, episódica o crónica, cuando otros tratamientos de eficacia probada no han funcionado. El declive de la metisergida no se debió a una falta de eficacia. Los primeros años de uso, a partir de su introducción en la práctica clínica en 1959, mostraron resultados notables en la profilaxis de la migraña, pero cinco años después se documentaron los primeros casos de fibrosis retroperitoneal (una acumulación de tejido cicatricial alrededor de los grandes vasos abdominales) asociada al tratamiento continuado. El hallazgo cambió el perfil de riesgo del fármaco de forma permanente: dejó de emplearse en Estados Unidos y Canadá, y en 2014 la Agencia Europea de Medicamentos restringió su uso en toda la Unión a los casos de migraña grave intratable y cefalea en acúmulos que no responden a los tratamientos habituales, exigiendo además supervisión de un especialista con experiencia en cefaleas. También se empleó durante décadas para controlar la diarrea del síndrome carcinoide, un uso que la propia revisión europea de 2014 eliminó de las indicaciones autorizadas al no encontrar datos suficientes que lo respaldaran. La ergotamina comparte con la metisergida el origen en el cornezuelo de centeno, aunque ninguna de las dos ha alcanzado el perfil de seguridad de los triptanes que las sustituyeron en la práctica diaria. No. Desde 2014 solo se contempla cuando la migraña grave o la cefalea en acúmulos no han respondido a los tratamientos estándar, y siempre bajo supervisión de un especialista. Comparte con la dietilamida del ácido lisérgico el mismo núcleo ergolínico, heredado de los alcaloides del cornezuelo de centeno, pero la adición de un grupo metilo y una cadena butanolamida le confiere un perfil farmacológico completamente distinto, sin las propiedades alucinógenas del LSD. El mecanismo exacto no está del todo esclarecido, aunque se atribuye a su actividad agonista sobre los receptores 5-HT2B, los mismos implicados en las valvulopatías cardíacas descritas con otros fármacos serotoninérgicos. El riesgo aumenta con la duración del tratamiento continuado, razón por la que las fichas técnicas europeas recomiendan periodos de descanso terapéutico. Se trata de un efecto adverso poco frecuente pero potencialmente grave, y su reconocimiento tardío en los años sesenta fue lo que truncó la trayectoria comercial del fármaco. Si desea ampliar información sobre los derivados ergóticos y sus efectos, puede consultar:Qué es la metisergida
De opción de referencia a fármaco de último recurso
Preguntas frecuentes
¿Sigue siendo un fármaco de primera elección para la migraña?
¿Qué relación tiene con el LSD?
¿Por qué se relaciona con la fibrosis retroperitoneal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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