DICCIONARIO MÉDICO

Metirapona

La metirapona es un inhibidor de la esteroidogénesis suprarrenal con una doble función poco habitual entre los fármacos: sirve como prueba diagnóstica de la función hipofisaria y, en los países donde tiene esa indicación, como tratamiento del hipercortisolismo del síndrome de Cushing. Actúa bloqueando de forma reversible la 11β-hidroxilasa y, en menor medida, la 18-hidroxilasa, dos enzimas necesarias para sintetizar cortisol y aldosterona en la corteza suprarrenal. Su código en la clasificación ATC es V04CD01.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la metirapona

Químicamente, la metirapona es una dipiridil-propanona: dos anillos de piridina unidos a través de un carbono central que porta un grupo metilo, una estructura sencilla si se compara con otros inhibidores de la corteza suprarrenal. Tras la administración oral se absorbe con rapidez, y alcanza la concentración plasmática máxima en torno a la hora. Bloquea de forma selectiva y reversible la 11β-hidroxilasa, la enzima que transforma el 11-desoxicortisol en cortisol y la 11-desoxicorticosterona en corticosterona; en concentraciones mayores inhibe también la 18-hidroxilasa (aldosterona sintasa), lo que explica la caída simultánea de aldosterona.

Durante años, el cetoconazol fue la única alternativa farmacológica reconocida a la metirapona en el síndrome de Cushing endógeno. Agentes más recientes, como el osilodrostat, se han incorporado desde entonces a ese mismo grupo de inhibidores de la esteroidogénesis, sin que ninguno haya desplazado del todo a los dos fármacos clásicos. La elección entre metirapona y cetoconazol suele depender más del perfil de efectos adversos de cada paciente que de diferencias claras de eficacia.

Función diagnóstica: el bloqueo que descubre la reserva hipofisaria

Esta doble inhibición es la base de la prueba que lleva su nombre. Al caer el cortisol circulante desaparece su freno habitual sobre el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, así que la hipófisis, si funciona con normalidad, responde aumentando la secreción de ACTH. Ese aumento se traduce en una acumulación de 11-desoxicortisol, el precursor inmediato del cortisol que la metirapona impide transformar, y es precisamente ese precursor el que se mide en sangre u orina para juzgar la reserva hipofisaria. Una respuesta plana, sin ascenso del precursor, sugiere una hipófisis incapaz de aumentar su producción de ACTH cuando se le exige.

La prueba debe restringirse a centros hospitalarios, ya que la caída brusca de cortisol puede provocar insuficiencia suprarrenal aguda en pacientes con reserva ya comprometida. Ha demostrado una sensibilidad diagnóstica comparable a la de la prueba de supresión con dexametasona. Combinar ambas pruebas mejora además la fiabilidad frente a usarlas por separado.

Preguntas frecuentes

¿Sirve la metirapona para diagnosticar y para tratar a la vez?

Sí, y ese es precisamente su rasgo distintivo entre los fármacos endocrinológicos. Como prueba, mide la capacidad de la hipófisis para responder al descenso brusco de cortisol; como tratamiento, se emplea para reducir el hipercortisolismo del síndrome de Cushing mientras se espera una solución definitiva o cuando esta no es posible.

¿Qué otros fármacos actúan de forma similar sobre la corteza suprarrenal?

El cetoconazol es la alternativa clásica, con eficacia comparable pero un perfil de riesgo hepático distinto. El osilodrostat es una incorporación más reciente al mismo grupo de inhibidores de la esteroidogénesis, mientras que el etomidato se reserva para situaciones excepcionales de pacientes ya hospitalizados. La metirapona, por su parte, ha pasado de ser un fármaco de uso casi anecdótico a estar autorizada en 24 países europeos para el síndrome de Cushing endógeno, un giro que refleja el interés renovado por este grupo de inhibidores frente a las alternativas quirúrgicas cuando estas fracasan.

¿Por qué la prueba debe realizarse en un hospital?

Porque el bloqueo de la síntesis de cortisol no distingue entre pacientes con una reserva suprarrenal sana y pacientes con esa reserva ya comprometida. En estos últimos, la caída de cortisol puede no compensarse y desembocar en una insuficiencia suprarrenal aguda, de ahí que la prueba se restrinja a centros con capacidad de respuesta inmediata.

Referencias

  1. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de Metopirone (metirapona).
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Síndrome de Cushing.
  3. National Center for Biotechnology Information (NCBI/NIH). Hypercortisolism (Cushing Syndrome) - StatPearls.
  4. AEMPS, Ministerio de Sanidad. Informe de Posicionamiento Terapéutico de osilodrostat (Isturisa).

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información sobre el eje hormonal implicado, puede consultar:

  • Hipercortisolismo: trastorno endocrino por exceso de cortisol que la metirapona ayuda a diagnosticar y, en algunos casos, a tratar.
  • Corteza suprarrenal: región glandular donde se sintetizan el cortisol y la aldosterona que bloquea este fármaco.
  • ACTH: hormona hipofisaria cuya reserva funcional mide la prueba de la metirapona.

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