DICCIONARIO MÉDICO

Metadona

La metadona es un opioide sintético derivado del difenilheptano, con actividad agonista sobre los receptores mu y actividad antagonista sobre los receptores NMDA. Se emplea como analgésico en el dolor intenso y, con mayor frecuencia, como tratamiento sustitutivo en la dependencia a opioides. Su código en la clasificación ATC es N07BC02, dentro del grupo de fármacos empleados en la dependencia a opioides.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la metadona

Químicamente, la metadona no guarda relación estructural con la morfina ni con otros alcaloides del opio. Es un derivado sintético del difenilheptano (su nombre sistemático es 6-(dimetilamino)-4,4-difenilheptan-3-ona) y llega a los mismos receptores por una vía molecular completamente distinta. Se comercializa como una mezcla racémica de dos isómeros: el levoisómero concentra casi toda la actividad analgésica y la afinidad por el receptor opioide mu; el dextroisómero apenas ejerce efecto analgésico, carece de la capacidad de deprimir la respiración y conserva cierta actividad antitusígena.

A la acción sobre los receptores opioides se suma un rasgo poco frecuente entre los analgésicos de este grupo: la metadona bloquea también los receptores NMDA, implicados en la sensibilización central del dolor. Esa doble diana explica su utilidad en el dolor de características neuropáticas, donde otros opioides puros rinden peor, y también por qué la tolerancia cruzada con la morfina o la heroína nunca es completa. Ese segundo dato tiene consecuencias directas en cómo se plantean los cambios entre opioides, una decisión que corresponde siempre al médico responsable del tratamiento.

La biodisponibilidad oral de la metadona supera el 80 por ciento, una cifra alta para un opioide administrado por esta vía. Es, además, una de las moléculas más liposolubles de su familia, lo que favorece su acumulación en los tejidos y explica en parte la duración de su efecto. La semivida de eliminación es muy variable de una persona a otra, entre 13 y 47 horas según la ficha técnica autorizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. El hígado la metaboliza mediante N-desmetilación hasta dos metabolitos inactivos, EDDP y EMDP, que se eliminan por la orina y las heces.

Origen del fármaco y su papel en el tratamiento de la dependencia

El desarrollo de la metadona se sitúa en Alemania, entre 1937 y 1939, obra de los químicos Gustav Ehrhart y Max Bockmühl. El contexto era la escasez de morfina que atravesaba el país en los años previos a la Segunda Guerra Mundial, lo que impulsó la búsqueda de analgésicos sintéticos que no dependieran del opio importado.

Terminada la guerra, la patente y la documentación del fármaco quedaron en manos de los aliados, y la filial estadounidense de Eli Lilly lo comercializó bajo el nombre Dolophine, formado a partir de las voces latinas dolor, doloris, y finis, fin: el fin del dolor. Circula desde hace décadas una leyenda que atribuye ese nombre a un supuesto homenaje a Adolf Hitler; la propia etimología latina, documentada, desmiente esa versión.

El giro decisivo llegó en 1964, en el Hospital Rockefeller de Nueva York. Era un cambio de paradigma clínico. El internista Vincent Dole y la psiquiatra Marie Nyswander comprobaron que la administración diaria de metadona estabilizaba a pacientes con dependencia grave a la heroína sin producir el efecto eufórico buscado por quien consume por vía intravenosa. Su trabajo sentó las bases del tratamiento de mantenimiento con opioides, un abordaje que entendía la toxicomanía como una enfermedad crónica y no como un defecto de carácter, una idea entonces minoritaria entre las autoridades sanitarias estadounidenses.

Preguntas frecuentes

¿Es la metadona lo mismo que la morfina o la heroína?

No. Comparten diana molecular, el receptor opioide mu, pero la metadona es una molécula sintética sin relación estructural con los alcaloides del opio de los que proceden la morfina y la heroína.

¿De dónde procede el nombre dolofina?

Del latín dolor, doloris y finis, fin. Fue el nombre comercial que la filial estadounidense de Eli Lilly registró tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la sustancia, desarrollada en Alemania por Gustav Ehrhart y Max Bockmühl entre 1937 y 1939, pasó a fabricarse y estudiarse en Estados Unidos.

¿Por qué basta con una toma diaria en los programas de tratamiento de mantenimiento?

La razón es puramente farmacocinética. La metadona se acumula en los tejidos por su elevada liposolubilidad y se libera de forma lenta y sostenida hacia el plasma. Su semivida de eliminación, de entre 13 y 47 horas según la ficha técnica de la AEMPS, es muy superior a la de la morfina o la heroína, cuyo efecto se agota en pocas horas. Esa acumulación tisular actúa como un depósito que amortigua las caídas bruscas de concentración plasmática entre tomas. El resultado es una cobertura estable a lo largo del día, sin los picos y valles característicos de los opioides de acción corta. La contrapartida es que el efecto tarda varios días en estabilizarse, y ese periodo de ajuste requiere siempre supervisión médica.

Referencias

  1. MedlinePlus (NIH). Metadona.
  2. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS-CIMA). Ficha técnica de metadona.
  3. Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría. Pediamécum: Metadona.
  4. The Rockefeller University. Methadone Maintenance.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información sobre los opioides, puede consultar:

  • Opioide: categoría farmacológica a la que pertenece la metadona, con su mecanismo, usos y riesgos.
  • Receptor opioide: diana molecular común a todos los agonistas opioides, incluida la metadona.
  • Naloxona: antagonista opioide empleado para revertir la sobredosis, de acción opuesta a la de la metadona.
  • Tramadol: otro opioide sintético, con acción dual y menor potencia analgésica que la metadona.

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