DICCIONARIO MÉDICO
Mecloretamina
La mecloretamina (también llamada clormetina) es un agente alquilante del grupo de las mostazas nitrogenadas, empleado como citostático en oncología. Derivada de la investigación sobre el gas mostaza, fue el primer fármaco de la historia de la quimioterapia. Su código en la clasificación ATC es L01AA05. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La mecloretamina es el prototipo de las mostazas nitrogenadas, una familia química emparentada con el gas mostaza de uso militar en la que un átomo de nitrógeno sustituye al azufre del compuesto original. Ese cambio la hace menos tóxica para las células sanas que su predecesora sulfurada, aunque sigue siendo un fármaco muy irritante para los tejidos. Actúa como agente alquilante: transfiere grupos alquilo al ADN de la célula y forma enlaces cruzados entre las dos hebras de la doble hélice. Con las hebras "cosidas" entre sí, la célula no puede replicar ni transcribir su material genético y termina muriendo. Como el efecto recae sobre cualquier célula en división, golpea con más fuerza a las poblaciones que se multiplican deprisa, entre ellas las tumorales. Su indicación histórica y mejor conocida es el linfoma de Hodgkin, donde formó parte del régimen combinado MOPP, uno de los primeros esquemas de poliquimioterapia curativa. También se ha utilizado en linfomas no Hodgkin y, en formulación tópica en gel, en la micosis fungoide, un linfoma cutáneo de células T. Administrada por vía intravenosa se transforma con enorme rapidez: pocos minutos después de la inyección resulta ya indetectable en sangre. La historia de la mecloretamina nace en la guerra química. Tras la Primera Guerra Mundial se observó que el gas mostaza destruía de forma selectiva el tejido linfático y la médula ósea, lo que hizo pensar que quizá pudiera emplearse contra los cánceres de esos tejidos. En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, los farmacólogos Louis Goodman y Alfred Gilman, de la Universidad de Yale, trataron con mostaza nitrogenada a un paciente con un linfosarcoma avanzado que ya no respondía a la radioterapia, en colaboración con el cirujano Gustaf Lindskog. Los tumores se redujeron de forma llamativa en pocos días, aunque el efecto fue transitorio y la enfermedad recayó. Aquel ensayo, mantenido en secreto por tratarse de investigación militar clasificada, marcó el nacimiento de la quimioterapia. Los resultados no se publicaron hasta 1946, una vez desclasificados. En 1949 la mecloretamina se convirtió en el primer agente químico aprobado por la agencia estadounidense del medicamento para tratar un cáncer. De ella derivó toda la clase de los agentes alquilantes, que sigue en uso. Su empleo ha disminuido con la llegada de fármacos más selectivos, pero su lugar en la historia de la oncología permanece. Porque deriva químicamente del gas mostaza empleado como arma en la Primera Guerra Mundial, con la diferencia de que el átomo de azufre de aquel compuesto se sustituye por uno de nitrógeno. De ahí "mostaza nitrogenada". También se la conoció por la sigla HN2 y por el nombre clormetina. Se emplea menos que en el pasado, porque han aparecido citostáticos más selectivos y mejor tolerados. Conserva indicaciones concretas, como la formulación tópica en gel para la micosis fungoide en fases iniciales. Un fármaco que daña el ADN uniéndole grupos alquilo y formando enlaces cruzados entre sus hebras. Ese daño impide que la célula copie su material genético y la lleva a la muerte. La mecloretamina fue el primero de este grupo, hoy amplio dentro de la quimioterapia. Puede ampliar información sobre los citostáticos y sus dianas en:Qué es la mecloretamina
El primer fármaco de la quimioterapia
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama mostaza nitrogenada?
¿Sigue utilizándose hoy?
¿Qué es un agente alquilante?
Referencias
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