DICCIONARIO MÉDICO
Maniobra del psoas
La maniobra del psoas es una prueba de exploración física del abdomen que provoca el estiramiento o la contracción del músculo psoas para detectar si existe un foco inflamatorio vecino. Cuando el movimiento despierta dolor en la fosa ilíaca derecha, el signo se considera positivo y orienta hacia procesos como la apendicitis de localización retrocecal. El músculo psoas ilíaco nace en la columna lumbar y desciende hasta el fémur, atravesando la parte posterior de la cavidad abdominal. Esa trayectoria lo coloca en contacto estrecho con estructuras del retroperitoneo, separado de ellas apenas por la fina lámina del peritoneo. La maniobra aprovecha esa vecindad: al movilizar el músculo se pone en tensión el peritoneo que lo recubre, y si hay un foco inflamado adherido o próximo, el roce genera dolor. El escenario típico es la apendicitis aguda con el apéndice vermiforme en posición retrocecal, es decir, situado por detrás del ciego y descansando justo sobre el psoas. En esa disposición el apéndice inflamado toca directamente el músculo, de manera que cualquier maniobra que lo movilice reproduce el dolor. Hay dos formas clásicas de provocar el signo. En la variante pasiva, el paciente se coloca en decúbito lateral izquierdo y el explorador extiende la cadera derecha hacia atrás, estirando el psoas. En la variante activa, con el paciente boca arriba, se le pide que eleve la pierna derecha extendida mientras el explorador opone resistencia sobre el muslo, lo que obliga al músculo a contraerse. Cualquiera de los dos gestos, si es positivo, desencadena dolor en la fosa ilíaca derecha. Un signo positivo no equivale por sí solo a un diagnóstico. La maniobra rara vez se valora aislada: forma parte de un conjunto de exploraciones abdominales que el clínico integra junto con la historia y el resto de hallazgos. Su rendimiento es mayor precisamente cuando el apéndice se aloja detrás del ciego, una posición en la que la palpación directa del abdomen puede resultar engañosamente normal. Tiene, además, puntos ciegos. En personas con obesidad la grasa abdominal amortigua la transmisión del dolor, y en pacientes de edad avanzada la atrofia muscular y la menor percepción dolorosa restan fiabilidad al resultado. Tampoco es exclusiva del apéndice: un absceso del propio psoas o la inflamación de estructuras retroperitoneales vecinas pueden dar también un signo positivo. El psoas ilíaco, un músculo profundo que une la columna lumbar con el fémur y participa en la flexión de la cadera. Su situación dentro del abdomen, recubierto por peritoneo, es lo que lo convierte en un "testigo" de la inflamación cercana. Porque cuando el apéndice se sitúa por detrás del ciego queda apoyado sobre el psoas, y la inflamación lo pone en contacto directo con el músculo. En esa posición otras maniobras basadas en la palpación anterior pueden fallar, mientras que el psoas conserva su utilidad. No. Indica que existe un proceso irritativo en relación con el psoas, pero no dice cuál. Se interpreta siempre dentro del cuadro clínico y en compañía de otras exploraciones, como la maniobra de Blumberg o la búsqueda de dolor en el punto de McBurney.Qué es la maniobra del psoas
Cómo se realiza
Interpretación y límites
Preguntas frecuentes
¿Qué músculo explora exactamente la maniobra?
¿Por qué se asocia sobre todo a la apendicitis retrocecal?
¿Un resultado positivo confirma que hay apendicitis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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