DICCIONARIO MÉDICO
Macrocitosis
La macrocitosis es el hallazgo hematológico caracterizado por la presencia de glóbulos rojos de tamaño superior al normal. Se define por un volumen corpuscular medio de los hematíes igual o mayor de 100 femtolitros en el adulto. No es una enfermedad, sino un dato de laboratorio que puede tener orígenes muy diversos. El término se forma con μακρός (makrós), grande, κύτος (kýtos), célula, y el sufijo -ωσις (-osis), que en el vocabulario médico expresa un proceso o un estado. La macrocitosis es, así, el estado en que las células rojas son grandes. Donde el macrocito nombra a la célula concreta, la macrocitosis nombra el conjunto: el hecho de que esas células abunden y se traduzcan en una cifra medible. Esa cifra es el volumen corpuscular medio (VCM), uno de los índices que ofrece cualquier hemograma automatizado. El rango normal se sitúa entre 80 y 100 femtolitros. Por debajo de 80 se habla de microcitosis; por encima de 100, de macrocitosis. La confirmación se completa observando el frotis de sangre periférica, donde los hematíes grandes se aprecian directamente. Un matiz que a menudo sorprende: la macrocitosis no equivale a anemia. Puede haber glóbulos rojos grandes con una cifra de hemoglobina normal. De hecho, la macrocitosis sin anemia es un hallazgo frecuente en la práctica, y el valor de VCM tiende además a elevarse con la edad. El mecanismo más característico tiene que ver con la fabricación del ADN. Para dividirse, una célula debe duplicar su material genético; si ese proceso se ralentiza, el núcleo madura despacio mientras el citoplasma sigue su curso normal. El resultado es una célula que crece sin llegar a dividirse a tiempo. Los hematólogos denominan a ese desajuste asincronía núcleo-citoplasma, y es el sello de la eritropoyesis megaloblástica. Las dos piezas que con más frecuencia faltan en esa maquinaria son la vitamina B12 y el ácido fólico, ambas necesarias para sintetizar ADN. Su carencia frena la división de los precursores en la médula ósea y da lugar a células voluminosas. Buena parte de esos precursores mueren dentro de la propia médula antes de salir a la sangre, un fenómeno llamado eritropoyesis ineficaz. Existe también una macrocitosis que nada tiene que ver con la síntesis de ADN. El consumo de alcohol, la enfermedad hepática, el hipotiroidismo o determinados fármacos agrandan el hematíe por vías distintas. Un dato ilustra hasta qué punto es común: alrededor de un tercio de los adultos mayores presenta un VCM elevado sin una causa evidente a primera vista. La primera gran división separa dos grandes grupos según lo que ocurre en la médula ósea. La macrocitosis megaloblástica es la que nace del defecto en la síntesis de ADN, por déficit de vitamina B12 o de ácido fólico, y se acompaña de megaloblastos en la médula y de macroovalocitos en la sangre. Cuando además hay descenso de hemoglobina, se configura la anemia megaloblástica. La macrocitosis no megaloblástica agrupa el resto de causas, en las que el tamaño aumenta sin ese trastorno madurativo del núcleo: alcohol, hepatopatía, hipotiroidismo, ciertos tratamientos y los síndromes mielodisplásicos, entre otros. Los glóbulos rojos suelen ser aquí redondos, no ovalados. Cuando la macrocitosis se traduce en anemia, esta queda encuadrada dentro de la anemia macrocítica, uno de los tres grandes tipos que el VCM permite distinguir, junto a la microcítica y la normocítica. Tres conceptos vecinos que conviene ordenar. El macrocito es la célula: un glóbulo rojo grande. La macrocitosis es el hallazgo: que esas células abundan y elevan el VCM por encima de 100 fL. La anemia macrocítica es un paso más: existe macrocitosis y, además, la hemoglobina ha descendido por debajo de lo normal. Se puede tener macrocitosis sin anemia, pero no anemia macrocítica sin macrocitosis. Se compone de las raíces griegas makrós, grande, kýtos, célula, y el sufijo -osis, que indica un proceso o estado. Literalmente, el estado de células grandes. No. La macrocitosis se refiere al tamaño de los glóbulos rojos, mientras que la anemia se refiere a una cantidad insuficiente de hemoglobina. Pueden coincidir, en cuyo caso se habla de anemia macrocítica, pero también existe macrocitosis con una hemoglobina completamente normal. En el adulto, cuando el volumen corpuscular medio alcanza o supera los 100 femtolitros. Los valores de referencia varían con la edad, por lo que en niños se emplean tablas específicas. La megaloblástica se debe a un fallo en la síntesis de ADN, casi siempre por déficit de vitamina B12 o de ácido fólico, y deja megaloblastos en la médula ósea y glóbulos rojos ovalados en la sangre. La no megaloblástica agrupa causas como el alcohol, la enfermedad hepática o el hipotiroidismo, en las que la célula crece sin ese trastorno del núcleo y suele ser redonda. No. Al tratarse de un hallazgo y no de una enfermedad, lo que se aborda es la causa que la ha provocado. En algunos casos leves ni siquiera precisa medidas específicas más allá del seguimiento.Qué es la macrocitosis
Por qué se producen glóbulos rojos grandes
Tipos de macrocitosis
Diferencia entre macrocitosis, macrocito y anemia macrocítica
Preguntas frecuentes sobre la macrocitosis
¿Qué significa la palabra macrocitosis?
¿Macrocitosis y anemia son lo mismo?
¿A partir de qué valor de VCM se habla de macrocitosis?
¿Qué diferencia hay entre macrocitosis megaloblástica y no megaloblástica?
¿La macrocitosis siempre requiere tratamiento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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