DICCIONARIO MÉDICO
Lividez
La lividez es la coloración azulada, grisácea o plomiza que adopta la piel cuando pierde su tono rosado habitual. No es una enfermedad, sino un signo que puede observarse tanto en la persona viva, por causas circulatorias o térmicas, como en el cadáver, donde recibe el nombre de lividez cadavérica. El término procede del latín lividus ("azulado", "plomizo", "amoratado"), a través del sustantivo tardío lividitas. La misma raíz da en castellano el adjetivo lívido, que conserva una doble lectura curiosa: sirve para describir tanto la piel amoratada de un hematoma como la palidez extrema del rostro ante el miedo o la conmoción. Esa ambivalencia no es un error del idioma. Refleja que, cuando la sangre deja de circular con normalidad por los capilares de la piel, el resultado visible puede oscilar entre el morado congestivo y el gris desvaído según qué esté fallando. En medicina, la lividez designa esa alteración del color cutáneo por causas vasculares. La sangre venosa, pobre en oxígeno, es de un rojo muy oscuro; vista a través del grosor de la piel, el ojo la percibe como azul o violácea. Cuando ese tipo de sangre se acumula o predomina en los vasos superficiales, la zona se torna lívida. Varias situaciones conducen al mismo aspecto. El frío contrae los vasos y enlentece el flujo, de modo que la sangre permanece más tiempo en los capilares y se desatura: de ahí el tono azulado de labios y dedos tras una exposición prolongada. Los trastornos circulatorios que impiden una oxigenación adecuada producen el cuadro que en clínica se denomina cianosis, la forma más precisa de referirse a la lividez de origen respiratorio o cardíaco. Un golpe rompe pequeños vasos y deja salir sangre a los tejidos, que se aprecia como el morado de un hematoma. Conviene distinguir dos mecanismos que a simple vista se parecen. En la cianosis y en el enfriamiento, la sangre sigue dentro de los vasos y el color desaparece momentáneamente si se presiona la piel. En la contusión, en cambio, la sangre ha salido al espacio extravascular y la mancha no palidece a la presión. Esa prueba sencilla, la dígito-presión, separa una lividez vascular de una equimosis. La lividez que interesa al clínico es un signo dinámico: aparece y remite según el frío, la postura o el estado circulatorio del paciente. Cuando afecta de forma llamativa a manos y pies con exposición al frío hablamos de acrocianosis; si dibuja un retículo violáceo en la piel, de livedo. Tras la muerte, la palabra adquiere otro sentido. Al cesar el latido, la sangre deja de circular y se desplaza por gravedad hacia las zonas más bajas del cuerpo, donde tiñe la piel de un rojo violáceo. Ese fenómeno, uno de los signos que confirman el fallecimiento, es la lividez cadavérica, conocida también por su nombre latino, livor mortis. No exactamente. Lividez es el término general para la coloración azulada o plomiza de la piel, venga de donde venga. Cianosis es más restrictivo: nombra la lividez debida a un exceso de hemoglobina sin oxígeno en la sangre, propia de problemas cardíacos o respiratorios. Toda cianosis es una forma de lividez, pero no toda lividez es cianosis. Del latín lividus, "azulado" o "amoratado". La raíz llega hasta un antiguo término indoeuropeo que significaba sencillamente "azul", y ha dado además el adjetivo lívido, que en español describe tanto lo morado como lo pálido. La sangre pobre en oxígeno es de un rojo muy oscuro, no azul. Lo que ocurre es que la piel dispersa la luz y transforma ese rojo profundo en un tono que el ojo interpreta como azulado. Es el mismo efecto óptico que hace parecer azules las venas superficiales.Qué es la lividez
Por qué la piel se vuelve lívida
Lividez en la persona viva y en el cadáver
Preguntas frecuentes
¿Lividez y cianosis significan lo mismo?
¿De dónde viene la palabra?
¿Por qué la sangre venosa se ve azul si es roja?
Referencias
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