DICCIONARIO MÉDICO
Laringotraqueobronquitis
La laringotraqueobronquitis es la inflamación que afecta de forma conjunta a la laringe, la tráquea y los bronquios. Constituye el nombre médico del crup vírico, el proceso respiratorio más frecuente de la primera infancia caracterizado por tos perruna, ronquera y ruido inspiratorio, y su causa habitual son los virus parainfluenza. El nombre encadena las cuatro estructuras y procesos que lo componen: laringe, tráquea, bronquio (del griego brónchos, βρόγχος, "conducto de la respiración") y el sufijo -itis, inflamación. Describe, pues, un proceso inflamatorio que no se detiene en la laringe sino que baja por la tráquea y llega hasta los bronquios. Es el término más completo para nombrar el crup de origen vírico. Cuando la inflamación queda circunscrita a las dos estructuras superiores se prefiere laringotraqueítis; el nombre largo reserva un sitio a la afectación bronquial. En la conversación clínica, sin embargo, ambos se usan casi como intercambiables, y el paciente los encontrará bajo la etiqueta común de crup. Pocas enfermedades acumulan tantos sinónimos. La palabra crup no procede del latín ni del griego, sino del inglés antiguo: deriva del anglosajón kropan o del viejo término escocés roup, ambos con el sentido de gritar con voz ronca y estridente. El sonido de la tos bautizó a la enfermedad. En 1765, el médico escocés Francis Home publicó en Edimburgo An Inquiry into the Nature, Cause and Cure of the Croup, uno de los primeros estudios sistemáticos del cuadro, en el que recogía una serie de casos infantiles. Durante mucho tiempo, "crup" fue una etiqueta que englobaba enfermedades muy distintas, unas víricas y otras bacterianas. Entre estas últimas destacaba la difteria laríngea, que producía membranas en la garganta y que se denominaba crup membranoso o verdadero, por oposición al crup espasmódico o falso. En español antiguo, ese proceso sofocante recibía además el nombre de garrotillo, sin distinguirlo todavía de la difteria. Hoy el término crup sigue funcionando como paraguas de varias entidades que conviene separar. La más común es la laringotraqueobronquitis vírica, en la que los virus parainfluenza (sobre todo los tipos 1 y 2) intervienen en cerca de tres de cada cuatro casos. El crup espasmódico presenta un perfil distinto: aparece de manera brusca, casi siempre de noche, tiende a repetirse y suele cursar sin fiebre ni catarro previo. En la exploración laríngea muestra un edema poco inflamatorio, lo que sugiere que no hay una invasión directa del epitelio por el virus. La traqueítis bacteriana es otra cosa. Se trata de una sobreinfección en la que se acumulan secreciones purulentas espesas, seudomembranas y pequeñas ulceraciones en la pared traqueal. Su curso es más grave que el del crup vírico corriente. Un cuadro que no pertenece a esta familia, aunque se le parezca al principio, es la inflamación de la epiglotis. Afecta a las estructuras situadas por encima de la glotis, se instaura con rapidez y presenta un aspecto general más comprometido. Distinguirla del crup fue durante décadas una preocupación central de la pediatría. El crup tiene una diana de edad muy marcada. Concentra su incidencia entre los seis meses y los tres años, con un pico en el segundo año de vida, y se vuelve raro a partir de los seis. La explicación es puramente anatómica: en el niño pequeño, la región situada bajo las cuerdas vocales es estrecha y está rodeada por el rígido cartílago cricoides, con tejidos submucosos laxos que se hinchan con facilidad. La misma inflamación que en un adulto apenas se nota, en un lactante reduce de forma notable el calibre de la vía aérea. Se estima que el cuadro afecta a alrededor del tres al seis por ciento de los menores de seis años, y resulta algo más frecuente en niños que en niñas. La estacionalidad acompaña a los virus que lo provocan. El crup por parainfluenza se concentra en otoño; el causado por el virus respiratorio sincitial o por los de la gripe se desplaza hacia el invierno y la primavera. Porque tienen orígenes distintos. Laringotraqueobronquitis es una construcción culta de raíces griegas que describe las estructuras inflamadas. Crup es una voz popular anglosajona que imita el sonido de la tos. La medicina conservó las dos: una para la historia clínica, otra para el uso cotidiano. La gran mayoría lo es. Existen formas bacterianas, como la traqueítis bacteriana, y en el pasado la difteria producía un cuadro semejante. Pero en un niño vacunado y sin factores especiales, el origen esperable es un virus respiratorio. Es la misma enfermedad vista con más o menos extensión. La laringotraqueítis nombra la inflamación de laringe y tráquea; la laringotraqueobronquitis añade los bronquios. Muchos textos las tratan como sinónimos. Es hoy una rareza. Correspondía a la difteria laríngea, que la vacunación ha vuelto muy rara en los países con calendarios completos.Qué es la laringotraqueobronquitis
La historia enredada de un nombre
Las entidades que se agrupan bajo el crup
Por qué es una enfermedad de la primera infancia
Preguntas frecuentes
¿Por qué la palabra crup no se parece a laringotraqueobronquitis?
¿Toda laringotraqueobronquitis es vírica?
¿Qué relación tiene con la laringotraqueítis?
¿Sigue existiendo el crup membranoso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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